Cuando un hombre le bautiza el chiquito a otro, automáticamente se ingresa en una cofradía con códigos no escritos en los que, además de cumplir con el riguroso no corro, no grito y no empujo, se adquieren las obligaciones que corresponden al significado etimológico de la palabra compadre: “quien coopera con el padre”.
Por lo tanto el padrino penetra en la familia. Hay quienes conjugan el verbo penetrar con la comadre o incluso entre compadres, pero no nos vamos a distraer en esta columna que no conoce de doble sentido. Así que mejor se los resumo: el compadre en México está en un rango superior a la amistad. Es decir, el compadrazgo se vive en una suerte de hermandad elegida en la que “los compas” suelen tener mayor fidelidad entre ellos que, incluso, a sus respectivas parejas.
Dicho lo anterior, Mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) y yo no alcanzamos a comprender cómo es que el presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, con alevosía y ventaja, se empinó a su compadre Manuel Velasco Coello. Sin decir “agua va”, sin preámbulo, sin escrúpulos ¡sin vergüenza!
Y es que para los que no se sepan el chisme, resulta que el ex gobernador de Campeche, mejor conocido como “Alito”, convocó a una conferencia de prensa el pasado 31 de mayo en el CEN del PRI, en la que acusó de espionaje al gobierno de la 4T, por lo audios que ha difundido su sucesora en el gobierno estatal, la morenista y pelirrojista Layda Sansores y, en un acto de absoluta incongruencia, frente a los medios que acudieron a su llamado, el político priista hizo pública una llamada telefónica que sostuvo con Manuel Velasco, actual senador de la República por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), la cual fue grabada y difundida sin el consentimiento del ex gobernador de Chiapas.
Dicha llamada, que según el líder del PRI ocurrió el 8 de abril de 2022, se trataba de un recado que supuestamente habría enviado el presidente Andrés Manuel López Obrador, a través del secretario de Gobernación Adán Augusto López, usando como emisario al “El Güero” Velasco, debido a su cercanía con “Alito”. En la grabación se escucha cómo Manuel le dice a Alejandro: “Si no jalas, se van a ir con todo”, a lo que Moreno Cárdenas respondió: “Si se van a venir con todo, yo no tengo tema, y lo que me sobran son huevos”. El contexto tiene que ver con los días previos a la votación de la Reforma Eléctrica.
En el mismo audio, en repetidas ocasiones, tanto Alejandro como Manuel se dicen “hermano”, otras tantas “compadre”. Esta última no es la típica muletilla de político de los años ochenta. Según lo que documentamos en mi plataforma digital Cuna de Grillos, el 26 de noviembre de 2015 Alejandro Moreno bautizó al segundo hijo que procreó de su matrimonio con Christelle Castañón Sandoval, Sebastián, quien tuvo como padrinos de bautizo al entonces gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello y a su esposa Anahí Puente Portilla, ex integrante del grupo musical RBD.
Ya se pueden imaginar que apenas alcanzó la luz esa conversación se armó la de Dios es padre. Y es que como decía mi abuelita: “en la vida no importa el pecado, sino el escándalo”. Y esto fue un tsunami. La cosa se puso verdaderamente fea, más fea que la sonrisa de Gustavo Díaz Ordaz. ¿Y cómo no? ¡Estamos hablando de alta traición! ¡Entre compas!
Pero ¿es neta que el Senador no calculó ser grabado? Es que si no era por “Alito” pudo haber sido espiado por los enemigos de “Alito” que tienen más cableado al líder del PRI que cualquier poste de luz de Iztapalapa; es que si no eran tampoco los enemigos de “Alito” pudo haber sido por los enemigos del secretario de Gobernación y del presidente López Obrador quienes quedan como “amenazadores” en este teléfono descompuesto; es que si no era por los dos anteriores pudo haber sido por el CISEN (de adeveras) que, aunque dice que no hace las funciones de inteligencia del antiguo CISEN, sigue monitoreando lo relacionado con “Ya Sabes Quién”, por muy en clave que se esté hablando.
Ahora sí Manuelito le hizo honor a su apodo de “El Niño Verde clarito” –como los malosos suelen referirse a Velasco Coello comparándolo como la versión deslavada de Jorge Emilio González Martínez “El Niño Verde”–, pues me le hizo falta colmillo político en esta “triste historia”, como diría mi Silvia Pinal en su programa Mujer, casos de la vida real. Es que si no vas tres pasos delante de tu interlocutor, no eres político, mi corazón, tú eres una estrella más del Canal de las Estrellas.
Sinceramente hay dos cosas por las que me extraña que Manuel Velasco se haya dejado chamaquear: la primera, porque siendo tan amigo, “hermano” y compadre de Alejandro Moreno sabe perfectamente de lo que es capaz el también llamado “VandAlito”; y la segunda, porque Velasco Coello trae en las venas un ADN político de por lo menos dos generaciones que le han permitido ser testigo de manera directa, o a través de su ascendencia, de cómo funciona el tablero del ajedrez político.
Por lo visto de nada le sirvió a Manuel Velasco el colmillo que han pulido los miembros de su dinastía que han ostentado el poder por más de 100 años. Y es que el bisabuelo del actual senador fue José Manuel Velasco Balboa quien fue presidente Municipal Honorario de San Cristóbal, en Chiapas. También ocupó el cargo de secretario General de Gobierno y fue diputado después del Congreso Constituyente de 1916-1917.
Velasco Balboa tuvo cinco hijos, entre ellos Manuel Velasco Suárez quien fue gobernador de Chiapas de 1970 a 1976 y abuelo “El Güero” Velasco. Su hijo, José Manuel Velasco Siles –papá del esposo de Anahí– no se dedicó a la política pero su hermana Guadalupe fue la primera esposa de Manuel Camacho Solís, quien estuvo a tres doritos de convertirse en candidato a la Presidencia de la República… Ay Manuelito, Manuelito, Manuelito… tantos años de mover el abanico para que un chimuelo te venga a morder.
El daño está hecho. Para el imaginario colectivo Manuel Velasco amenazó a su compadre, y en respuesta, su compadre lo traicionó. Lo daños colaterales están por venir. ¿Quién le va a querer contestar una llamada a Manuel Velasco temerosos de un recado de “El 2”? ¿Quién le va a querer hablar por teléfono a “Alito”, sabedores de que su llamada puede ser grabada con fines de calidad en el espionaje?
Cuando se elige al padrino de los hijos de uno se asumen ciertos códigos de compromiso y de lealtad, mismos que ni Velasco asumió ni Moreno cumplió. Si bien es cierto que en política siempre hay que estar preparado para la traición, también es cierto que entre compadres no se leen las cartas.
Twitter: @betotavira






