El Festival de Cine de Sundance fue escenario del estreno del documental Knife: The Attempted Murder of Salman Rushdie, una obra que aborda el ataque con cuchillo que casi le costó la vida al escritor en 2022 y que, según el propio autor, refleja un clima de violencia creciente alimentado por líderes políticos irresponsables.
Rushdie asistió el domingo a la presentación del filme en Park City y advirtió que la violencia política se ha normalizado en Estados Unidos. En declaraciones a la AFP, afirmó que el peligro “está cada vez más cerca de todos” y alertó que, en el contexto actual, “nadie está a salvo”.
El documental, dirigido por Alex Gibney, se basa en el libro Knife, donde Rushdie narra el atentado y sus consecuencias físicas y emocionales. La producción incluye imágenes del momento del ataque, grabadas por asistentes al evento donde ocurrió la agresión, así como material íntimo filmado por su esposa, Rachel Eliza Griffiths, durante las semanas en que el autor permaneció hospitalizado en estado grave.
El escritor señaló que lo ocurrido no fue un hecho aislado, sino parte de una dinámica más amplia de violencia impulsada por figuras sin escrúpulos que, dijo, manipulan la ignorancia para atacar a la cultura. Sus declaraciones se dan en un momento de alta tensión política, marcado por el endurecimiento de políticas migratorias y recientes episodios de violencia protagonizados por agentes federales en distintas ciudades del país.
Un Sundance que se despide de Utah
El estreno del documental coincidió con un ambiente de nostalgia entre los asistentes al festival, ante el anuncio de que Sundance dejará Park City y se trasladará a Boulder, Colorado, a partir del próximo año. Para muchos, esta edición representa el cierre de una etapa histórica.
Asistentes habituales expresaron su rechazo al cambio y aseguraron que el festival perderá parte de su identidad fuera de Utah. Algunos incluso portaron pancartas y distintivos que aludían a este “último Sundance” en su sede original. La sensación de despedida se intensificó tras la reciente muerte de Robert Redford, fundador del festival, quien durante décadas concibió Sundance como un refugio para el cine independiente lejos de Hollywood.
Aunque Redford dio su respaldo al traslado antes de fallecer, el debate persiste entre cineastas, voluntarios y público. Mientras algunos están dispuestos a darle una oportunidad a Boulder, otros temen que el festival pierda el espíritu que lo convirtió en un referente del cine independiente.
Amy Redford, hija del actor y miembro de la junta del Instituto Sundance, se mostró optimista sobre la transición y afirmó que el cambio representa una nueva etapa creativa. Reconoció que el proceso implicará ajustes, pero sostuvo que la esencia del festival —el apoyo a los artistas y a la narración independiente— seguirá guiando su evolución.






