Tras tres semanas de incertidumbre y fallas en la comunicación, el primer periodo de Mercurio retrógrado de 2026 llegó a su fin el pasado 20 de marzo. El fenómeno, que comenzó el 26 de febrero en el signo de Piscis, retoma ahora su movimiento directo, marcando un punto de inflexión para quienes experimentaron malentendidos, nostalgias del pasado y decisiones postergadas durante este ciclo.
Aunque el retroceso es una ilusión óptica desde la perspectiva terrestre, en la astrología este tránsito simboliza un tiempo de revisión profunda. Al ocurrir en un signo de agua como Piscis, el impacto colectivo fue predominantemente emocional, nublando el pensamiento racional y generando una sensación de navegación sin rumbo. Con el cambio de fase ocurrido este viernes, se espera que el «caos» tecnológico y personal comience a disiparse, permitiendo una reorganización del rumbo individual.
El fin de la retrogradación no implica una solución inmediata a todos los conflictos, sino el inicio de una fase de claridad mental y toma de decisiones. Para signos como Piscis, este evento representa un renacer total al ocurrir en su propio territorio, mientras que para otros como Acuario o Sagitario, se traduce en el desbloqueo de temas financieros y la resolución de conflictos familiares, respectivamente. Usualmente se sugiere utilizar este aprendizaje para avanzar con mayor determinación en los proyectos que permanecieron estancados desde finales de febrero.






