Se acerca diciembre y con él la magia de la Navidad, esa época en la que el árbol se convierte en el protagonista de nuestro hogar. Pero antes de sacar las cajas de adornos y encender las luces, hay un paso que no debes saltarte: preparar y limpiar tu árbol. Sí, incluso si lo has guardado con cuidado durante meses.
Con el tiempo, los árboles artificiales acumulan polvo, humedad y hasta olores. Para los alérgicos o asmáticos, esto puede significar estornudos, picazón o ataques de asma; además, los ácaros y el moho pueden convertirse en visitantes no deseados. Según Gareth Nye, profesor de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Salford, limpiar el árbol es tan importante para la salud como para nosotros que la decoración luzca perfecta.
El truco más práctico y seguro es también sencillo: un paño húmedo con agua tibia y un poco de vinagre blanco. Pasa suavemente el paño por cada rama, el tronco y la base, y si tu árbol es grande o lleva años guardado, un poco de aspiradora con boquilla de tapicería ayuda a dejarlo impecable. Para los árboles blancos con manchas amarillentas, el agua oxigenada o el oxígeno activo pueden devolverles su tono original. Incluso puedes rociarlo con agua y alcohol para desinfectarlo sin complicaciones.
Antes de empezar a adornar, sacude ligeramente el árbol y, si lo deseas, usa un trapo seco para retirar el polvo restante. Deja que se seque por completo en un lugar ventilado antes de colocar luces y adornos. Este pequeño gesto marcará la diferencia: las luces brillarán más, los adornos lucirán como recién comprados y tu árbol se verá espectacular durante toda la temporada.
Y ahora sí, llega la parte divertida: decorar. Peina las ramas, coloca las luces distribuidas de manera uniforme, añade las esferas y finalmente destaca los adornos especiales. Con un árbol limpio y bien arreglado, tu hogar estará listo para recibir la Navidad con estilo.






