El Día del Niño, celebrado anualmente en México el 30 de abril, es una oportunidad para reflexionar sobre cómo la sociedad percibe y trata a las personas con discapacidad. En este contexto, la Asociación Mexicana de Discapacidad (AMEDIS A.C.) lanzó un llamado urgente a dejar atrás una creencia profundamente arraigada: que las personas con discapacidad son «niños eternos».
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 94% de las personas con discapacidad en México tienen más de 15 años. Esto significa que más del 97% de quienes viven con una condición de discapacidad son adolescentes o adultos. Sin embargo, muchas veces se les sigue tratando como menores de edad, lo cual afecta su dignidad y limita sus oportunidades.
Teresa García, presidenta de AMEDIS A.C., quien también es madre de un adulto joven con discapacidad múltiple, explicó que tratar a una persona con discapacidad como si fuera un niño no es un acto de cariño, sino una forma de infantilización que vulnera sus derechos fundamentales.
Esta visión estereotipada tiene consecuencias reales. La percepción de las personas con discapacidad intelectual, múltiple o del desarrollo como «eternamente infantiles» refuerza barreras culturales que limitan su acceso a la educación formal, al empleo, a la vida independiente y a la participación plena en la sociedad.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de las Naciones Unidas, ratificada por más de 180 países incluido México, establece en su artículo 5 el derecho a la igualdad ante la ley y en el artículo 19 el derecho a vivir con autonomía e independencia. Estos principios entran en contradicción directa con la idea del “niño eterno”.
Polet Ontiveros, psicóloga clínica y tanatóloga líder del Área de Acompañamiento Emocional de AMEDIS A.C., señaló que ignorar la edad cronológica de las personas con discapacidad promueve una sobreprotección que lastima tanto a ellos como a sus cuidadores, generando cargas físicas y emocionales innecesarias para las familias.
Giovanna Lorenzana, vicepresidenta de AMEDIS A.C., enfatizó que cambiar la narrativa comienza por eliminar expresiones como “mi niño” o “mi angelito”, ya que estas etiquetas, aunque sean usadas desde el afecto, terminan invisibilizando su identidad adulta y sus derechos.
Además, el artículo 8 de la CDPD insta a los Estados Partes a fomentar desde edades tempranas una cultura de respeto hacia las personas con discapacidad, reconociendo que estas son individuos con condiciones diferentes, pero con plenos derechos humanos.
AMEDIS A.C. hizo un llamado general a familias, profesionales de la salud, educadores y medios de comunicación a revisar su lenguaje y prácticas cotidianas, para así contribuir a una auténtica inclusión social. El primer paso es reconocer que las personas con discapacidad no son niños: son adolescentes y adultos que merecen ser tratados como tales.






