A partir del 11 de marzo, el planeta Júpiter finalizará su fase de retrogradación para posicionarse en movimiento directo sobre el signo de Cáncer. Este tránsito, que se mantendrá vigente hasta el 30 de junio del mismo año, marca el cierre de un ciclo de revisión interna iniciado en noviembre de 2025 y da paso a una etapa de crecimiento centrada en los afectos, el cuidado y la estructura familiar.
El cambio de dirección planetaria traslada el foco de la introspección hacia la acción en el hogar y los espacios personales. Mientras que la fase anterior instó a repensar el significado del sostén emocional, el movimiento directo favorece el desarrollo de vínculos más nutritivos y la reconciliación con la historia personal. El fenómeno se asocia con una expansión que prioriza la conexión emocional por encima de la acumulación material.
El impacto de este tránsito presenta variaciones específicas según cada signo zodiacal. Para los signos de fuego como Aries, se prevé una conexión con las raíces familiares, mientras que para Libra el movimiento se traduce en mayor visibilidad y autoridad profesional. En el caso de Cáncer, el signo anfitrión, se anticipa un periodo de confianza interior y el impulso de nuevos proyectos. Otros signos, como Sagitario y Sagitario, experimentarán procesos vinculados a la sanación de heridas antiguas y la revisión de la intimidad.
La fase concluirá a finales de junio, cerrando un periodo que la astrología define como de fertilidad y protección emocional, donde la estabilidad se construye a partir del diálogo interno y la apertura hacia los demás en entornos colaborativos y redes afectivas.






