La Ciudad de México vivió una de sus semanas culturales más intensas con la celebración del Art Week, periodo en el que ferias, exposiciones, galerías y museos colocaron a la capital como uno de los principales referentes del arte contemporáneo a nivel internacional.
La visita de Carolina de Mónaco fue uno de los momentos más emblemáticos de esta edición. A su llegada al Museo Jumex, fue recibida por Eugenio López, fundador y presidente del recinto, durante la inauguración de las esculturas Adan and Eve (2021) y Door (2004), de la artista Simone Fattal. Su presencia atrajo la atención de medios especializados y de la prensa social, evidenciando el alcance global de la Semana del Arte.
Un día después, el 4 de febrero, Carolina de Mónaco recorrió Zona Maco acompañada por Zélika García, fundadora y directora de la feria desde hace 22 años. Zona Maco, considerada la feria de arte más importante de América Latina, contribuyó a consolidar a la capital como un nodo clave del mercado internacional. En ediciones recientes, la feria había registrado cerca de 80 mil visitantes, cifra que se proyectó al alza para 2026. El acceso tuvo un costo promedio de 475 pesos y reunió a más de 200 galerías provenientes de 27 países.
Zona Maco fue sólo uno de los múltiples eventos que saturaron la ciudad durante esos días. Entre el 5 y el 8 de febrero, colonias como Roma, Condesa y Polanco registraron una alta ocupación en hoteles y alojamientos temporales, con tarifas que superaron los dos mil pesos por noche. Hoteles emblemáticos elevaron significativamente sus precios durante el fin de semana, reflejo del impacto económico del Art Week.
En calles, restaurantes y espacios culturales, el español se mezcló con inglés, francés, italiano, árabe y japonés, dando cuenta de la diversidad de visitantes nacionales e internacionales.
Una ciudad tomada por el arte
Durante el Art Week se realizaron de manera simultánea cinco ferias: Zona Maco, Material Art Fair, Salón Acme, BADA y Feria Territorio. A ellas se sumaron cientos de galerías y museos con programación especial. De acuerdo con registros oficiales, existían al menos 286 galerías en la capital, aunque la cifra real fue mayor debido a la presencia de espacios independientes no registrados.
La elevada afluencia se reflejó en restaurantes llenos, calles congestionadas y un incremento notable en el tránsito vehicular. La Semana del Arte se consolidó como un fenómeno de gran escala, difícil de recorrer en su totalidad.
Arte, mercado y vida social
El Art Week también funcionó como un punto de encuentro para artistas, coleccionistas y figuras del ámbito empresarial. El artista Mario García Torres, fundador de los Premios Gorrita Azul, fue uno de los nombres más visibles en la cobertura mediática, al participar en encuentros sociales organizados por galerías y casas de subastas internacionales para marcar el inicio de la semana.
De forma paralela, espacios como la galería Salón Silicón presentaron instalaciones del artista oaxaqueño Alan Hernández, acompañadas de textos literarios. Iniciativas como “Material Monday” facilitaron recorridos por distintas galerías, aunque la alta demanda obligó a muchos asistentes a continuar los trayectos a pie.
Las galerías permanecieron abarrotadas de público local y extranjero que observó las obras, dialogó con los artistas y participó en actividades sociales vinculadas a las exposiciones.
Violencia, simbolismo y crítica
Entre las propuestas más concurridas destacó la exposición Tiras cósmicas Vol. 2: pinturas de la muerte y los destinos, del artista Javier Barrios, presentada en la galería Pequod Co. La muestra abordó la violencia, la muerte y la mitología a través de una estética influida por tradiciones orientales, prehispánicas y la caricatura política, con un marcado tono de humor oscuro.
Pequod Co. formó parte de las 78 galerías que integraron la edición correspondiente de Material Art Fair, la cual reunió espacios de 21 países y reforzó su enfoque en la producción latinoamericana. En su edición anterior, la feria había superado los 18 mil visitantes, cifra que se esperaba aumentar.
El papel central de los museos
Más allá de las ferias comerciales, diversos especialistas coincidieron en que los museos concentraron algunas de las propuestas más sólidas del Art Week. Instalaciones de Rafael Lozano-Hemmer en el Museo de Arte Moderno, exposiciones dedicadas a Leonora Carrington y Gunther Gerzso, así como intervenciones escénicas en el Palacio de Bellas Artes, figuraron entre las más comentadas.
El curador y crítico Édgar Hernández señaló que, frente a la presión del mercado, los museos recuperaron un papel relevante al apostar por proyectos con mayor profundidad conceptual y riesgo artístico. Destacó también exposiciones como la de Delcy Morelos en el MUAC y la retrospectiva de Nahúm B. Zenil en el Museo del Chopo.
Cuerpo, memoria y espacio público
Salón Acme celebró su decimotercera edición con una asistencia que superó los 21 mil visitantes y una selección de 82 artistas. Entre sus actividades paralelas se encontró la exposición Arte Viva: Cosa Masa, realizada en colaboración con Fomento Cultural BBVA.
En la Torre BBVA, una instalación inflable de gran formato de la artista colombiana Cristina Umaña Durán reflexionó sobre el cuerpo como territorio político, emocional y creativo. La muestra reunió a 18 mujeres artistas de distintas generaciones y propuso un diálogo sobre memoria, resistencia y representación.
Curada por Inari Reséndiz, la exposición ocupó los primeros niveles de un edificio corporativo, integrando el arte contemporáneo en un espacio cotidiano y ampliando su alcance más allá de los recintos tradicionales.
Durante esos días, la Ciudad de México no sólo albergó eventos artísticos: se transformó en un escenario donde convergieron cultura, mercado, crítica y reflexión, reafirmando su lugar en el mapa internacional del arte contemporáneo.






