A lo largo de 2025, la cámara volvió a convertirse en testigo privilegiado del mundo. Paisajes remotos, animales en libertad, escenas humanas cargadas de significado y señales claras de un planeta en transformación quedaron atrapadas en la mirada sensible de fotógrafos de distintos rincones del planeta. De ese vasto archivo visual surge la selección de Fotos del Año 2025 de National Geographic, una colección que resume, imagen a imagen, las historias más poderosas del último año.
La revista dio a conocer una curaduría de 25 fotografías elegidas por su equipo editorial en Estados Unidos, imágenes capaces de detener el tiempo y provocar reflexión. La selección recorre más de 20 países y dialoga con el espíritu editorial de National Geographic: naturaleza, ciencia, exploración y humanidad, entrelazadas en un mismo relato visual. Las fotografías pueden verse en la plataforma digital de la publicación y también forman parte de la edición impresa de diciembre, que circula a nivel mundial.
Entre los instantes capturados hay escenas tan delicadas como el momento exacto en que un huevo se transforma en polluelo, retratos imponentes de fauna silvestre y avances inéditos, como la primera fotografía submarina de un gran tiburón blanco en Estados Unidos. Cada imagen construye un mosaico del planeta actual, tan bello como vulnerable.
América Latina ocupa un lugar destacado dentro de esta selección. Cuatro de las fotografías elegidas fueron realizadas por autores de la región: los brasileños Fernando Faciole, Lalo de Almeida y Maíra Erlich, y la argentina Natalia Favre. Sus imágenes no solo representan territorios, sino también miradas comprometidas con la conservación, la identidad y la vida comunitaria.
Una de las fotografías más impactantes es la de un jaguar captado en plena Mata Atlántica brasileña. La imagen fue registrada por Fernando Faciole en el Parque Estatal del Río Doce, en Minas Gerais, mediante una cámara trampa instalada durante meses de trabajo paciente. El dispositivo había sido colocado originalmente para documentar al armadillo gigante, una especie esquiva, pero la naturaleza sorprendió al fotógrafo con la aparición del gran felino. El jaguar, detenido frente al lente, parece observar al mundo con la misma curiosidad con la que es observado, regalando una escena tan rara como poderosa.
El registro es parte de un proyecto de largo aliento enfocado en la conservación de especies amenazadas y en la documentación de uno de los ecosistemas más frágiles de Brasil. Para Faciole, la imagen representa no solo un logro profesional, sino también un recordatorio de la responsabilidad que implica mostrar la riqueza natural de un país en un contexto marcado por el debate climático y ambiental.
Desde el norte argentino, otra historia se abre paso entre las Fotos del Año. La imagen de Natalia Favre transporta al espectador a la Quebrada de Humahuaca, donde Diego Paredes, guía turístico local, se mantiene erguido sobre la silla de montar de su caballo Lobuno. La escena, aparentemente simple, encierra una narrativa profunda: la del turismo rural comunitario como herramienta de resistencia frente al avance de la minería y el abandono del campo.
El proyecto de Favre se adentra en las geografías humanas del norte argentino, donde comunidades indígenas defienden su territorio y su identidad a través del ecoturismo. La fotografía elegida muestra no solo un paisaje ancestral, sino también una forma de vida que busca perdurar, transmitiendo conocimiento, historia y dignidad a través de cada recorrido a caballo.
Así, la selección de Fotos del Año 2025 de National Geographic no solo celebra la excelencia visual, sino que invita a mirar el mundo con atención y empatía. En cada imagen late una historia que conecta culturas, ecosistemas y personas, recordando que, a través de la fotografía, el planeta sigue encontrando maneras de contarse a sí mismo.






