Durante la temporada de Carnaval en Nueva Orleans, las tradicionales cuentas verdes, doradas y moradas vuelven a llenar las calles. Sin embargo, el enorme volumen de collares de plástico que se lanzan desde las carrozas durante los desfiles ha generado una creciente preocupación ambiental, por lo que este 2026 se están probando alternativas biodegradables.
En el pasado, estas cuentas eran elaboradas de vidrio y se consideraban objetos valiosos para quienes lograban atraparlas. Con el tiempo fueron sustituidas por collares de plástico baratos, generalmente importados, que hoy se lanzan por miles a los asistentes. Aunque muchos espectadores se colocan varios alrededor del cuello, una gran cantidad termina en la basura o tirada en el suelo.
El impacto ambiental se volvió evidente cuando, tras fuertes inundaciones en la ciudad, las autoridades encontraron más de 46 toneladas de estos objetos obstruyendo los desagües pluviales.
Ante este problema, algunas comparsas del famoso desfile de Mardi Gras comenzaron a buscar soluciones. Una de ellas es Krewe de Freret, que el año pasado tomó la decisión de prohibir los collares de plástico en su desfile.
Greg Rhoades, cofundador de la comparsa, explicó que incluso los propios participantes notaron que el público ya no valora tanto estas cuentas. “Se han vuelto tan comunes que la gente incluso se aparta cuando ven que les lanzan collares de plástico baratos”, comentó.
Para el Carnaval de 2026, la comparsa volvió a incluir cuentas en su desfile, pero con un enfoque diferente. Freret es una de las tres agrupaciones que están distribuyendo collares biodegradables desarrollados por investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana.
Las llamadas “PlantMe Beads” se fabrican mediante impresión 3D con un bioplástico a base de almidón conocido como ácido poliláctico (PLA). Según explicó la estudiante de posgrado Alexis Strain, cada cuenta es una esfera hueca que contiene semillas de okra. La idea es que los collares puedan plantarse después del desfile y que las plantas ayuden a acelerar su descomposición gracias a las bacterias que atraen.
El problema de estos collares no solo es la basura visible. Kristi Trail, directora ejecutiva de la organización ambiental Pontchartrain Conservancy, explicó que los microplásticos generados por estas cuentas provocan dos impactos importantes: primero bloquean los drenajes y agravan las inundaciones, y posteriormente terminan en el Lago Pontchartrain, donde pueden afectar a la vida marina.
Cada año, el carnaval genera aproximadamente 2.5 millones de libras de basura, lo que ha impulsado iniciativas para hacer la celebración más sostenible. Entre ellas destaca el aumento de obsequios alternativos durante los desfiles, como alimentos, jabones o lentes de sol.
El proyecto de cuentas biodegradables nació en el laboratorio del profesor Naohiro Kato, especialista en biología vegetal de la Universidad Estatal de Luisiana. En 2013 comenzó a explorar la idea de crear collares ecológicos tras conversar con personas preocupadas por el impacto ambiental del Mardi Gras.
El primer prototipo surgió en 2018 y estaba hecho con bioplásticos derivados de microalgas. Sin embargo, su producción resultó demasiado costosa para competir con los collares de plástico tradicionales. Posteriormente, la investigadora Alexis Strain experimentó con impresión 3D y desarrolló las actuales PlantMe Beads.
Para el Carnaval de 2026, estudiantes de la universidad produjeron unos 3 mil collares que fueron entregados a tres comparsas con el objetivo de probar su aceptación entre los asistentes y recopilar comentarios sobre su diseño.
Curiosamente, muchos asistentes han dicho que prefieren conservar estas cuentas como recuerdo, algo que para Kato resulta contradictorio. “Si alguien quiere guardarlas, las de plástico duran más. Estas están diseñadas para degradarse”, explicó.
El equipo continúa trabajando en nuevas ideas para reducir el impacto ambiental del carnaval. Entre ellas se encuentran materiales que se descompongan rápidamente sin necesidad de plantarlos y proyectos educativos para que estudiantes participen en la fabricación de cuentas con impresoras 3D mientras aprenden sobre bioplásticos.
No obstante, Kato considera que la verdadera solución no es solo sustituir un tipo de plástico por otro, sino reducir la cantidad de residuos generados durante la fiesta.
En esa misma línea, la comparsa Freret ha optado por lanzar objetos más útiles durante sus desfiles. Entre los artículos más buscados por el público se encuentran gorras de béisbol con el logotipo del grupo, que muchas personas continúan usando después del carnaval.
Según Rhoades, este tipo de iniciativas podría inspirar a otras comparsas a cambiar sus prácticas. “Queremos lanzar cosas que la gente valore, que conserve y que use durante todo el año”, señaló. “Así, cuando alguien atrape algo en el desfile, realmente sentirá que obtuvo algo especial”.






