Nuevo estudio revela cómo se mezclaron neandertales y Homo sapiens en la prehistoria

Una investigación reciente enfocada en el cromosoma X —uno de los dos cromosomas sexuales humanos— y en el análisis de genomas antiguos de neandertales está ofreciendo nuevas pistas sobre el mestizaje que ocurrió en la prehistoria entre nuestra especie, el Homo sapiens, y los Neandertal.

El estudio genético sugiere que gran parte de esta mezcla pudo haberse producido principalmente a partir de relaciones entre hombres neandertales y mujeres Homo sapiens. Aun así, los científicos reconocen que todavía no se conoce con certeza el contexto en el que ocurrieron estos encuentros: pudieron ser resultado de vínculos consensuados, de situaciones de fuerza o de otras dinámicas sociales de la época.

“El patrón genético que observamos podría explicarse por preferencias de una o ambas poblaciones, independientemente de si existió o no consentimiento”, explicó el genetista Alexander Platt, de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. El estudio fue publicado en la revista científica Science.

Los cromosomas son estructuras microscópicas que contienen la información genética y permiten transmitirla de una generación a otra. En los humanos, las mujeres poseen dos cromosomas X, uno heredado de cada progenitor, mientras que los hombres tienen un cromosoma X heredado de su madre y un cromosoma Y proveniente del padre.

En el resto del genoma, todas las personas tienen dos copias de cada cromosoma, una procedente de cada progenitor, sin diferencias entre hombres y mujeres.

Actualmente, la mayoría de las poblaciones humanas —excepto algunas del África subsahariana— conserva pequeñas cantidades de ADN neandertal, generalmente entre el 1% y el 4% de su genoma total. Sin embargo, esa herencia genética casi no aparece en el cromosoma X.

Las poblaciones africanas constituyen una excepción porque sus antepasados permanecieron en el continente y no tuvieron contacto con los neandertales, que habitaban principalmente Eurasia.

El análisis de tres genomas neandertales reveló un patrón inverso al de los humanos modernos: una mayor presencia de ADN de Homo sapiens en sus cromosomas X. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el intercambio genético se produjo, en gran medida, entre hombres neandertales y mujeres sapiens.

Para comprender mejor este proceso, los investigadores también estudiaron el ADN de poblaciones africanas actuales que no presentan ascendencia neandertal, lo que permitió rastrear con mayor precisión el flujo genético entre ambas especies.

Los datos sugieren que los cruces pudieron haber comenzado hace unos 250 mil años, aunque una migración posterior de Homo sapiens generó otro periodo importante de mestizaje que alcanzó su punto máximo hace aproximadamente 47 mil años.

Durante mucho tiempo, los científicos pensaron que la escasez de ADN neandertal en el cromosoma X humano se debía a que algunos genes de esta especie eran incompatibles con los de Homo sapiens, lo que habría provocado problemas de salud o infertilidad en los descendientes, eliminándose con el tiempo mediante la selección natural propuesta por Charles Darwin.

No obstante, el descubrimiento de una fuerte presencia de ADN sapiens en los cromosomas X neandertales contradice esa explicación. De acuerdo con los investigadores, la evidencia genética encaja mejor con la hipótesis de que existió un sesgo en los apareamientos entre ambas especies, algo que también fue respaldado por modelos matemáticos capaces de reproducir los patrones genéticos observados.

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