Desde la primera vez qué visité Vancouver hace más de una década, entendí que es una de las mejores ciudades del mundo para visitar con niños. Y en cada ocasión que vuelvo lo confirmo.
Lo anterior no se debe sólo a su belleza natural o por estar rodeada de montañas y mar, sino porque, a pesar de ser grande, mantiene un ambiente relajado, seguro y muy amigable para disfrutar en familia. Otra característica que realmente facilita cualquier viaje familiar es su excelente sistema de transporte público.
El metro, los autobuses y los ferris, además de ser una gran aventura para los niños, permiten desplazarse entre atracciones sin necesidad de rentar un auto.
Si estás planeando un viaje familiar a Vancouver, quédate que te cuento qué visitar con niños en este destino imperdible de Canadá, ubicado en la provincia de British Columbia.
Uno de los primeros lugares que recomiendo visitar es el Vancouver Aquarium, ubicado dentro del famoso Stanley Park, del que les hablaré más adelante porque es grandioso.
Se trata de un encantador acuario que combina educación, conservación y entretenimiento. Los visitantes tienen la oportunidad de conocer nutrias juguetonas, medusas, peces y participar en exposiciones interactivas que despiertan la curiosidad.
Algo que me gusta mucho del Vancouver Aquarium es que no se trata solo de ver animales, y tampoco hay los tradicionales shows en los que hacen a los animalitos “actuar”. Las actividades son educativas y los “shows” en realidad son demostraciones de cómo se alimentan o ejercitan los animales, lo que ayuda a los niños a entender la importancia de proteger los océanos.
Y como te decía, está dentro del grandioso Stanley Park, considerado uno de los parques urbanos más hermosos del mundo. Así que debes aprovechar para pasear por sus senderos. Además hay áreas para correr y zonas ideales para hacer picnic. Un recorrido en bicicleta o a pié junto al famoso Seawall, es muy recomendable.
Asimismo, puedes hacer un tour por el parque en las tradicionales carretas jaladas por caballos. Los niños aman esta experiencia. Los recorridos tienen lugar desde la mañana hasta la tarde y puedes adquirir los boletos en su base, que está muy cerca del acuario.
Otra experiencia que fascina a los niños, y también a los adultos, es visitar Capilano Suspension Bridge Park. Un must de la ciudad que no se pueden perder.
El protagonista del parque es su famoso puente colgante suspendido a más de 70 metros de altura sobre el río Capilano. Cruzarlo es toda una aventura. La sensación de movimiento saca unas cuantas risas a los niños, quienes también aman las otras actividades que ofrece el lugar: puentes colgantes entre árboles gigantes y plataformas elevadas que permiten vistas increíbles del bosque. Es una forma divertida y muy segura de mostrar a los niños la naturaleza canadiense.
Igualmente, el centro de Vancouver es ideal para hacer una agradable caminata sin prisa y descubrir algunos puntos que resultan especialmente entretenidos para los pequeñines.
El paseo puede iniciar en Canada Place, donde podrán observar el despegue y aterrizaje constante de hidroaviones. Ver cómo estas aeronaves tocan el agua y vuelven a elevarse seguro les encantará. Debes saber que es un medio de transporte a destinos cercanos, como Victoria.
También en esta zona encontrarán la famosa antorcha olímpica construida para los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010. Al fondo está la llamada “ballena pixelada”, una escultura moderna de diseño geométrico. Buscarla incluso puede ser un pequeño juego durante esa tarde.
Un par de cuadras más allá, en Gastown, está otro ícono de la ciudad: el reloj de vapor. Que “sopla” constantemente y emite su sonido cada 15 minutos.
Todos los pequeños disfrutan descubrir cosas nuevas, y por ello vale la pena visitar el Museum of Vancouver, que presenta la historia de la ciudad de una manera totalmente interactiva. Hay exposiciones sobre cómo evolucionó Vancouver, su cultura urbana y la vida cotidiana. Encontrarán mucha información que aplica también para su lugar de origen, porque muestra artículos y artefactos de otros tiempos. Resulta interesante ver objetos antiguos, maquetas y exhibiciones que ayudan a entender cómo era vivir en décadas pasadas.
Otro sitio que deben conocer está en pleno barrio Chino y se llama Dr. Sun Yat-Sen Classical Chinese Garden. Este jardín tradicional es una escapada breve a China, en el centro de Vancouver.
Fue construido siguiendo técnicas clásicas chinas y podrán ver estanques, puentes de piedra y pasillos característicos de aquél país. Les encantará explorar los caminos y observar peces koi. Dr. Sun Yat-Sen Classical Chinese Garden tiene un área gratuita y otra que se puede visitar comprando un boleto.
Una de las actividades más divertidas para familias es subir a los pequeños ferris para ver la ciudad desde el agua mientras recorren False Creek. Tanto False Creek Ferries como Aquabus ofrecen servicios en la zona. Es una linda oportunidad para mostrar a los niños que los medios de transporte público pueden ir más allá de ser solamente autobuses. Pueden subir y bajar en diferentes paradas con un boleto ilimitado por día. Una parada obligatoria es el famoso Granville Island Public Market, uno de los lugares más animados del destino.
En ese mercado encontrarán comida internacional, panaderías, frutas, tés, postres y aromático café. Es el lugar perfecto para un almuerzo y comprar regalitos para llevar a casa. El ambiente exterior es fantástico, con músicos callejeros y bellas vistas; sin embargo, hay algo que debes tomar en cuenta que suele divertir mucho a los niños: las gaviotas son expertas en robar comida. Ver alguna intentar acercarse puede convertirse en una anécdota divertida del viaje, pero si llegan en grupo solo queda correr y a veces ni tu comida alcanzas a rescatar.
Igualmente, te recomiendo dejar una tarde para visitar A-maze-ing Laughter. Son esculturas gigantes de figuras humanas muy felices y a los niños les encanta correr entre ellas, imitarlas y tomarse fotos colgados de sus brazos. Luego, vayan a English Bay, que está justo enfrente, para ver el atardecer.
Un consejo sencillo: lleva una pelota. Así, mientras esperan el atardecer, podrán jugar, es una actividad común tanto para locales como para visitantes.
Por último, para quienes desean aventura en las montañas, pueden ir a Grouse Mountain. La experiencia comienza desde la góndola panorámica que asciende rápidamente. Arriba hay mucho qué hacer sin importar en qué época del año vayan: senderos, espectáculos, áreas abiertas para jugar, cafetería y más.
Algo increíble de Vancouver es que pueden pasar la mañana cruzando un puente colgante en medio del bosque, comer frente al agua mientras observan hidroaviones despegar, y terminar el día viendo el atardecer en English Bay mientras disfrutan un helado.
Vancouver ofrece una mezcla de actividades urbanas y de contacto con la naturaleza que pocos destinos en el mundo pueden presumir. Si viajas con niños descubrirán juntos una ciudad grandiosa y probablemente les pasará como a mí, que siempre que termina el viaje siento que tengo una buena razón para volver.






