Por fin se cortó una rosa de su rosal. 15 días después de la devastación de Acapulco y otras localidades de Guerrero por el paso del huracán Otis, se dio a conocer que Luis Miguel donó 10 millones de pesos, a través de la Fundación Banorte, institución que duplicó el monto para llegar a 20 millones de pesos, los cuales, se canalizarán para la reconstrucción y equipamiento de vivienda de las comunidades afectadas.
No esperábamos menos de Luis Miguel con Acapulco. Todos los guapos sabemos que la historia del ídolo de la música con el puerto fue tan estrecha en los años 90 del siglo pasado que, incluso, se llegaron a considerar sinónimos. También sabemos que ese romance se fecundó cuando Micky decidió afincar su hogar permanente en esas coordenadas.
Fue tan conocida la simbiosis entre Luis Miguel y Acapulco que para nadie resultó extraño que en el año 2013 –a pesar de que Luismi ya no vivía en México–, el cantante mexicano más exitoso de todos los tiempos se convirtiera en la imagen de una campaña de gobierno, que pretendía impulsar el turismo en el estado de Guerrero.
Aquella significó una ambiciosa apuesta que, debido a su magnitud, requirió el apoyo del gobierno estatal y del gobierno federal, a través de la Secretaría de Turismo. Pero ¿Cómo se gestó este proyecto? ¿Quién lo solicitó? ¿Cómo llegaron a Luis Miguel? Y, sobre todo, ¿Cuánto se le pagó al ídolo de multitudes, con recursos públicos?
Esas preguntas las respondí a lo largo de una investigación periodística, que incluyó entrevistas con los testigos presenciales como el productor Pedro Torres, y las presenté en mi podcast Luis Miguel ¿Culpable o no?, estrenado en abril de 2023, y el cual se puede escuchar en la plataforma de Podimo.
De todo ese material hay dos datos que merece la pena retomar. El primero, es lo que se le pagó a El Solecito con dinero público. Y es que, según una declaración de su ex manager, William Brockhaus, en la corte de Estados Unidos, Luis Miguel habría cobrado medio millón de dólares por esa campaña de Guerrero. Otra versión, la de Pedro Torres, entrevistado a finales de 2022 para mi podcast, indica que ese comercial ahora lo cotizaría en 1 millón de dólares, SIN los honorarios del cantante.
El segundo dato que me interesa recuperar es que la millonaria campaña no duró más de dos meses al aire y fue retirada de los canales de salida tras el paso de los huracanes Ingrid y Manuel que azotaron el territorio de Guerrero los días 13, 14 y 15 de septiembre de 2013. Rahel Ávila Guzmán, quien era director de Mercadotecnia para la Secretaría de Turismo del estado de Guerrero, durante la administración del gobernador Ángel Aguirre, me contó que la quitaron por la presión de la población que, entre otras cosas, reclamaba “¿Cómo es posible que la persona que es la imagen de Acapulco no ha hecho nada por nosotros?”
No sólo eso. Las condiciones de Luis Miguel para convertirse en la imagen de Guerrero en el año 2013 estuvieron fuera de la reglamentación de cualquier contrato con el gobierno. Lo que el cantante cobró al erario estatal y federal fue sin precedentes. El artista decidió quién tenía que ser el productor (en este caso Pedro Torres), cuándo y dónde se iba a hacer el comercial y, sobre todo, qué iba a decir el guion de la campaña.
Han pasado 10 años desde ese divorcio de Luis Miguel con los acapulqueños. Y la historia de abandono parecía que volvería a repetirse, hasta el pasado 8 de noviembre que Luis Miguel decidió abrir la cartera. Eso sí, luego de la solidaridad que expresó por el puerto el tenor Plácido Domingo y de la donación de dinero que hizo el cantante Alejandro Sanz.
No está a discusión que la recuperación de Acapulco es un asunto que le corresponde al gobierno. Nadie les resta su responsabilidad. Tampoco podemos dejar de señalar que la eliminación del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) en 2021 ha sido uno de los errores más graves de este gobierno.
Sin embargo, México es un país que le ha dado a Luis Miguel todo lo que tiene. El éxito y la fama (que luego él se ha encargado de acrecentar), la nacionalidad mexicana, la búsqueda de su mamá fuera de México con la ayuda del Presidente en turno, la exención de su deuda con el fisco mexicano, los permisos especiales para su casa en la playa de Acapulco y, un contrato millonario para ser la imagen de un estado que hoy se enfrenta a una de sus peores tragedias por un desastre natural.
Celebro que Luis Miguel por fin haya cortado una rosa de su rosal. Que en su gira “de la reconciliación” haya incluido al lugar que lo cobijó como su hogar durante varios años. Que ponga el ejemplo para otras celebridades que también han sido abrazadas por el puerto y su gente. No esperábamos menos de Luis Miguel con Acapulco.
*(@betotavira)






