DMT, principio activo de la Ayahuasca, muestra efectos antidepresivos rápidos en ensayo clínico

Una sola dosis de dimetiltriptamina -principio activo de la ayahuasca– y administrada con apoyo psicológico redujo rápidamente los síntomas depresivos, según un pequeño ensayo clínico realizado con 34 adultos con depresión clínica.

Los hallazgos fueron difundidos en la revista Nature Medicine y apuntan a que, pese a tratarse de un estudio preliminar, la sustancia podría ofrecer una alternativa de acción breve frente a otras terapias psicodélicas cuyos efectos se prolongan durante más tiempo. Las mejoras observadas se mantuvieron durante las dos semanas posteriores a la intervención.

El trastorno depresivo mayor continúa siendo una de las principales causas de discapacidad a escala global. Una proporción relevante de pacientes no responde de forma adecuada a los tratamientos convencionales, que además pueden generar efectos adversos como alteraciones sexuales, aumento de peso o trastornos del sueño.

En este contexto, la terapia asistida con psicodélicos ha despertado interés científico. Sustancias como la psilocibina —presente en determinados hongos alucinógenos— han mostrado resultados alentadores. No obstante, sus efectos pueden extenderse alrededor de dos horas, lo que implica sesiones terapéuticas prolongadas y complejas de implementar a gran escala.

A diferencia de la psilocibina, la dimetiltriptamina (DMT) se caracteriza por su acción rápida. Administrada por vía intravenosa, produce efectos psicodélicos subjetivos que suelen durar aproximadamente 30 minutos. Hasta ahora no estaba claro si una experiencia psicodélica tan breve podría traducirse en beneficios clínicos comparables en depresión.

Para explorar esta posibilidad, un equipo encabezado por David Erritzoe, del Imperial College London, llevó a cabo un ensayo clínico fase 2 dividido en dos etapas, con la participación de 34 adultos diagnosticados con depresión.

En la primera fase, de diseño doble ciego, 17 participantes recibieron DMT y el resto un placebo. Dos semanas más tarde se desarrolló una etapa de «etiqueta abierta», en la que tanto investigadores como voluntarios conocían el tratamiento administrado; en esta fase todos recibieron DMT.

Tras dos semanas, quienes habían recibido DMT inicialmente registraron una mayor disminución en sus puntuaciones de la «escala de evaluación de la depresión de Montgomery-Åsberg», frente al grupo placebo. De acuerdo con el reporte, los cambios ya eran perceptibles a la semana de la intervención.

Durante la fase abierta, los efectos antidepresivos se mantuvieron hasta por 12 semanas. No se observaron diferencias significativas en la citada escala entre quienes recibieron una sola dosis y aquellos que finalmente recibieron dos.

En términos de seguridad, la mayoría de los eventos adversos fueron leves o moderados, incluyendo molestias en el sitio de infusión, náuseas o ansiedad transitoria. No se reportaron efectos secundarios graves asociados al tratamiento.

Los autores enfatizan que se requieren investigaciones con muestras más amplias para confirmar la eficacia del DMT, determinar la duración real de sus beneficios y compararlo de forma directa con otras intervenciones disponibles.

Óscar Soto, psiquiatra adjunto e investigador en Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el Institut de Recerca Sant Joan de Déu, consideró que se trata de un trabajo relevante por su carácter pionero, al ser el primer ensayo clínico que analiza específicamente esta intervención, aunque respaldado por evidencia previa.

Sin embargo, el especialista —quien no participó en el estudio— advirtió al Science Media Centre España que los resultados deben interpretarse con prudencia. Entre las principales limitaciones señaló el tamaño reducido de la muestra y el diseño con fase de etiqueta abierta, que solo permitió comparar DMT frente a placebo durante las primeras dos semanas, ya que posteriormente todos los pacientes recibieron la sustancia.

En consecuencia, aunque los datos iniciales sugieren que la dimetiltriptamina podría convertirse en una herramienta terapéutica de acción rápida contra la depresión, la comunidad científica coincide en que aún es necesario robustecer la evidencia antes de considerar su aplicación clínica más amplia.

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