Bilbao (España), un destino de arte, gastronomía y arquitectura

Bilbao es una ciudad que me sorprendió. No solo por su reconocida transformación urbana y cultural que ha tenido lugar en las últimas décadas, sino por la forma en que logra combinar su pasado industrial con una identidad completamente moderna, sofisticada y muy ligada al arte, la gastronomía y la arquitectura.

Yo la visité hace algunos años durante un recorrido que realicé por La Rioja para conocer sus vinos, vinícolas y viñedos. En esa ocasión tuve la oportunidad de detenerme algunos días en la bella ciudad de Bilbao, que hoy está tan de moda. Así descubrí por qué es, desde hace tiempo, uno de los destinos más interesantes de España.

Aunque el objetivo de aquél viaje fue el enoturismo en La Rioja, Bilbao fue ese alto en el camino que complementó a la perfección la experiencia. Una ciudad que me pareció elegante, ordenada y llena de vida.

Bilbao está al norte de España, en la comunidad autónoma del País Vasco, a orillas de la ría del Nervión. Se trata de la ciudad más grande de la provincia de Vizcaya y uno de los principales centros económicos y culturales del norte del país. Está relativamente cerca de otras ciudades muy importantes como Vitoria-Gasteiz y San Sebastián, además del sur de Francia.

Durante muchos años, Bilbao fue conocido como un lugar netamente industrial y portuario. Sin embargo, a partir de la década de los noventas comenzó su gran transformación urbana que hoy es reconocida como un caso de éxito a nivel mundial. A ese resultado se le conoce como el “efecto Guggenheim”, que logró revitalizar económica, social y culturalmente a la ciudad.

Hoy, Bilbao es sinónimo de arquitectura moderna, museos de primer nivel y propuesta gastronómica sobresaliente, que mezcla la tradición vasca con innovación.

Desde México, la forma más sencilla de llegar a Bilbao es volando a España, haciendo una conexión en Madrid o Barcelona. No hay vuelos directos desde nuestro país a Bilbao. El Aeropuerto de Bilbao está a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad.

Otra opción es volar a Madrid y continuar el trayecto en tren de alta velocidad o auto rentado. Así podrás disfrutar de los paisajes del norte de España y si optas por el auto, podrás hacer paradas en cuanto poblado te apetezca.

Durante mi estancia en Bilbao me alojé en el Hotel NH Bilbao Deusto. Me encanto por su servicio, instalaciones y ubicación. El hotel se encuentra en una zona tranquila a poca distancia a pie de algunos de los principales atractivos, como el Museo Guggenheim. Gracias a su ubicación pude aprovechar al máximo mis días en la ciudad.

Como lo mencioné, uno de los grandes atractivos de Bilbao es su propuesta cultural. En mi visita tuve la oportunidad de recorrer algunos de sus museos más emblemáticos. Por supuesto que comencé con el famoso Museo Guggenheim Bilbao. Este edificio, diseñado por Frank Gehry, es una obra de arte en sí misma, que vale la pena admirar desde todos sus ángulos y a diversas horas. Sus enormes formas curvas de titanio se reflejan en la ría y hacen que cambie su apariencia según la luz del día. Seguro es un edificio que has visto en innumerables publicaciones.

El Guggenheim alberga una colección permanente de arte moderno y contemporáneo de primer nivel, además de sus exposiciones temporales. Aún cuando no seas un gran aficionado del arte, es la visita que no puede faltar en tu paso por Bilbao.

Otro museo que vale mucho la pena es el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Está muy cerca del Guggenheim. Su colección es más clásica y abarca desde arte medieval hasta obras contemporáneas, con una presencia bastante destacada de artistas españoles y vascos. Es un excelente lugar para entender mejor la historia artística de la región.

Y si hablamos sobre la arquitectura, aún cuando no seas experto en el tema, notarás que además del Guggenheim, hay otras estructuras que llaman la atención. Por ejemplo, el Palacio Euskalduna, diseñado por Federico Soriano y Dolores Palacios.

Por otra parte, te sugiero recorrer la ciudad en tranvía, y caminando para que conozcas sus puentes contemporáneos y las zonas peatonales. Bilbao invita a andar sin prisa, descubriendo cómo los edificios históricos cohabitan en gran armonía con edificaciones de vanguardia.

Aunque Bilbao es conocida por su modernidad, ha logrado que su Casco Viejo, conocido como “las Siete Calles”, conserve su esencia. Allí encontrarás tiendas de productos locales, bares tradicionales, mercados y edificios como la Catedral de Santiago.

Asimismo, uno de los paseos que no te puedes perder, es el que va por la ría del Nervión, desde el Casco Viejo hasta la zona del Guggenheim. Es una forma perfecta de apreciar la evolución de Bilbao desde distintos ángulos.

Finalmente, debemos hablar sobre la comida y el vino. La gastronomía vasca es una de las más reconocidas de España donde los pintxos suelen llevarse casi toda la fama. La realidad es que la oferta culinaria va mucho más allá. Ciertamente los bares de pintxos del Casco Viejo sirven verdaderas obras de arte en miniatura, pero en Bilbao también hay restaurantes de alto nivel con estrellas Michelin. Además, la cercanía de la ciudad con el mar, garantiza una calidad excepcional en mariscos y pescados, que son bien aprovechados en los restaurantes locales.

Y aunque Bilbao no es una región vinícola en sí misma, su cercanía con La Rioja permite que sus vinos lleguen hasta ahí con facilidad. En mi caso, visitar Bilbao después de recorrer viñedos y bodegas fue una forma perfecta de cerrar el viaje y seguir degustando los maravillosos vinos de La Rioja.

Ahora, cuando pienso en Bilbao lo que más recuerdo es esa sensación de ciudad agradable con museos geniales, arquitectura digna de admiración y comida excepcional. Hoy está muy de moda, y entiendo perfecto las razones, pues se ha ganado un lugar destacado entre las grandes ciudades culturales de Europa por todos sus atributos.

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