Quebec City, el destino ideal para las vacaciones invernales 

Quebec City siempre es encantadora, pero en invierno es el destino ideal para adentrarse en un cuento nevado donde la historia, la gastronomía, la arquitectura y los blancos paisajes enamoran en un instante. La ciudad, pequeña pero con mucho por hacer, tiene un sinfín de rincones para explorar en la temporada más fría del año.

En la ciudad de Quebec sus murallas se cubren de blanco, el Barrio Petit Champlain se ilumina con luces cálidas y cada callejuela invita a caminar despacio, para admirar los detalle y por cautela, porque el empedrado se vuelve algo resbaladizo.

La Ciudad de Quebec está ubicada en la provincia de Quebec en la costa Este de Canadá. Es una de las ciudades más atractivas del país, gracias a su ambiente europeo. Ahí encontrarás acogedores hospedajes, sitios para explorar, deliciosa comida, actividades en la nieve, museos y mucho más. Es increíble cómo un destino pequeño puede ofrecer tantas experiencias.

Una de las mayores sorpresas que me ha dado Quebec, es que tiene una excelente selección de lugares gratuitos para visitar. Una característica perfecta para equilibrar el presupuesto. Por ejemplo, puedes entrar al Hôtel du Parlement, que ofrece recorridos guiados gratuitos durante todo el año. Solo tienes que acercarte a la puerta lateral para unirte a un grupo. También te sugiero visitar la bella Basílica Catedral de Notre-Dame de Quebec en el corazón del Viejo Quebec, el Museo del Maple, la Biblioteca del Morrin Centre y la Capilla de las Ursulinas. Así como el famosísimo Château Frontenac, que es el hotel más fotografiado del mundo. Aunque no te alojes ahí, puedes ir a desayunar, comer, cenar o tomar un cóctel, para que recorras su interior. O simplemente entra y echa un vistazo, verás que es tan increíble por dentro como por fuera.

Igualmente te sugiero hacer un paseo por la muralla. Subir a las murallas durante el invierno es una actividad que combina historia, vistas panorámicas y una atmósfera única. Puedes acceder por las puertas St. Jean, Kent o St. Louis y recorrerlas a tu ritmo, encontrando cañones, ventanas y rincones muy especiales.

Por otra parte, uno de los atractivos ícono de la ciudad es La Citadelle. Construida entre 1750 y 1831, iniciada por los franceses y concluida por los británicos. Es una imponente fortaleza con forma estrellada diseñada para defender a la ciudad de un posible ataque estadounidense. Lo cual, nunca ocurrió, pero hoy es uno de los sitios históricos más importantes de la ciudad y sede del Royal 22e Régiment, los famosos “Van Doos”.

Recorre su museo interactivo y únete a las visitas guiadas para conocer los puntos más importantes. Y debes saber que desde el punto más alto de La Citadelle, que está muy al fondo, tendrás las mejores vistas del Río San Lorenzo y el Château Frontenac.

Asimismo, date tiempo para caminar por el Viejo Quebec. Parece el escenario de un bello cuento navideño. Comienza en la Plaza de Armas, sigue por el imponente Château Frontenac y baja con cuidado por la famosa Escalier Casse-Cou, construida en 1635. Es una de las escaleras más fotografiadas del país y su apodo, “rompe cuellos” no es una casualidad, pues los resbalones están a la orden del día, sobre todo cuando hay nieve o lluvia.

Una vez abajo, llega al corazón del Barrio Petit Champlain, mi zona favorita en invierno. Sus calles adoquinadas, decoraciones navideñas, tiendas llenas de encanto y cafés acogedores crean un ambiente que invita a pasar. Este es el distrito comercial más antiguo de Norteamérica, donde muchos artesanos vivían desde el siglo XVII. También allí podrás ver un mural sobre la historia del barrio. Busca la tienda llamada Madame Gigi, donde los panecillos y macarons son una verdadera delicia. Y para comer, te recomiendo Cochon Dingue Champlain.

Como te decía, la Escalier Casse-Cou conecta esta zona con la parte alta, pero también puedes subir en el funicular, así llegarás hasta la famosa Terrasse Dufferin, justo frente al Château Frontenac. Tomate unos minutos para disfrutar de una panorámica espectacular.

Por otra parte, a unos 40 minutos del centro de Quebec está el Hôtel de Glace, que en 2026 estará abierto del 4 de enero al 14 de marzo. Se trata del único hotel de hielo en América. Dormir ahí es una experiencia inolvidable y, aunque no es barata, creeme que vale la pena. Ahí pasé una de las noches más memorables de mis viajes, acompañada por mi hija cuando tenía 12 años. Estaba tan emocionada que ahora no dudo en recomendarlo para una escapada en familia.

El hotel se construye cada año con unas 500 toneladas de hielo y 30 mil toneladas de nieve, fabricada especialmente para esta hermosa estructura. Las habitaciones varían en diseño y temática. El año que lo visitamos, el tema era “El Río”, así que las esculturas incluían peces, canoas y escenas relacionadas.

Dormir ahí puede parecer una locura, pero la realidad es que la temperatura interior nunca baja de -5 °C y, con la vestimenta adecuada, se duerme sorprendentemente bien. Pero si no te sientes listo para pasar una noche en este hotel, también puedes hacer un recorrido guiado durante el día para conocerlo.

Otra actividad fuera de la ciudad para disfrutar al máximo de la nieve, con un toque de emoción, es realizar un paseo en trineo de perros. En Les Secrets Nordiques, a 40 minutos de Quebec, puedes vivir esta experiencia inolvidable en medio de bosques nevados que parecen escenarios de Narnia.

Antes del recorrido recibes una breve capacitación de seguridad y conducción, además de la revisión de la vestimenta. Si no llevas el atuendo adecuado, ahí te prestan lo necesario. El trayecto se hace en parejas, primero como pasajero y luego como conductor. Es indescriptible sentir cómo los perros arrancan al grito de “Allez, allez!”, ver la nieve volar y avanzar por subidas, bajadas y curvas. Al final puedes convivir un poco con los perritos, respetando siempre las indicaciones. Es una actividad emocionante, segura y perfecta para quienes aman la naturaleza.

Obviamente también hay parques y montañas cercanas a donde podrás ir a practicar o aprender algún deporte invernal como snowboard, patinaje o esquí.

Por otra parte, y como la comida también es parte importante de una experiencia de viaje, te cuento que la ciudad tiene opciones gastronómicas para todos los gustos y presupuestos. En invierno, nada reconforta más que una comida caliente en un espacio acogedor, y Quebec está lleno de ellos.

Algunos de mis restaurantes favoritos son: Chez Muffy, con cocina de primer nivel e ingredientes regionales; Ristorante Il Teatro, cocina italiana deliciosa en un ambiente único; y Le Chic Shack, delicioso y con precios accesibles.

Visitar Quebec City en invierno es una oportunidad para vivir un viaje que combine historia, paisajes nevados, museos, barrios encantadores, gastronomía y actividades únicas. Ya sea que busques aventura, tranquilidad o una combinación de ambos, esta ciudad canadiense te recibirá con magia, encanto y una calidez incomparable.

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