Yoko, el último chimpancé en cautiverio en Colombia, fue trasladado al Santuario de Grandes Primates de Sorocaba en Brasil, donde fue presentado al público tras un largo viaje desde el Bioparque Ukumarí en Pereira. A sus 38 años, Yoko vivió en condiciones adversas durante su vida, y su traslado tiene como objetivo permitirle integrarse con otros primates rescatados, aunque pasará los primeros 30 días en cuarentena.
Durante el periodo de aislamiento, Yoko será monitoreado para detectar cualquier posible enfermedad que pueda contagiar a los demás primates, aunque ya podrá ver y escuchar a sus congéneres. Tras la cuarentena, se iniciará el proceso de integración, aunque el principal desafío será adaptar su comportamiento, ya que Yoko tiene actitudes humanizadas, como comer con cuchara y ponerse ropa, lo que ha generado rechazo en otros chimpancés.
Yoko fue capturado en su juventud y pasó por diversas situaciones de explotación, incluyendo trabajar en un circo en Venezuela, antes de ser rescatado y llevado a diferentes instituciones. Su traslado a Brasil se decidió en 2023, después de que dos chimpancés que compartían su espacio en Colombia fueran sacrificados tras escapar del Bioparque Ukumarí.
El santuario brasileño, dedicado al rescate de animales maltratados, también alberga otros chimpancés «altamente humanizados», como Billy, un primate que fue explotado en un circo. Se espera que Yoko pueda desarrollar comportamientos más propios de su especie y finalmente formar una familia dentro del santuario.






