Por eso a los guapos nos desconcertó que durante el nombramiento de su equipo de precampaña Xóchitl Gálvez hiciera TAN públicos a sus dos hijos. Si bien no me parece un error sí me parece un riesgo innecesario
El anuncio que hizo Xóchitl Gálvez de que sus hijos la van a acompañar en esta contienda electoral no me frunció el ceño.
Sinceramente sólo en la forma de hacerlo público hay novedad.
En el fondo, así ha sucedido desde que tengo memoria: la familia del candidato presidencial participa en una campaña de una u otra forma.
De manera directa o indirecta, pero participa.
Insisto, Xóchitl sólo innovó en colocar a su hija y a su hijo junto al resto del equipo que la acompañará en la justa rumbo a la elección presidencial de 2024.
De paso, a los jóvenes les designó responsabilidades: la mayor, Diana Vega Gálvez, será la representante de los Xochilovers en todo el país; el segundo, Juan Pablo Sánchez Gálvez –ya conté en otra entrega de Política para guapos que son de papás biológicos diferentes– fungirá como el responsable de crear una red de jóvenes a nivel nacional.
Del otro lado, en la banqueta de la izquierda, a Claudia Sheinbaum su hijo Rodrigo Imaz le hizo un documental.
Mientras que, en la fracturada acera de arriba, Samuel García su hija Mariel –todavía menor de edad, a diferencia de todos los antes mencionados– es la imagen más enternecedora para las redes sociales cuando hay alguna crisis política provocada por su papá.
¿Qué hay de ilegal en todo lo antes ejemplificado? Ahora bien, así como tiene sus ventajas también tiene sus desventajas que por sus hijos hable el espíritu.
Hacer política requiere tener la cabeza tan fría como la sangre.
Y no es para menos.
Estar en la grilla es formar parte de una guerra sin tregua donde se dispara a matar.
Anteriormente había un pacto, como el de la mafia, donde se respetaba a la familia.
Se iba tras él que estaba metido en la mafia.
No con los abuelos. No con los papás. No con las parejas y mucho menos con los hijos.
Pero los códigos han cambiado.
Ahora, al enemigo político se le hace una investigación de su ámbito más privado para, en el mejor de los casos, negociar o en el peor, causar algún daño físico.
Siempre con la intención de derrotarlo en la arena de lucha en la que se han convertido las campañas políticas.
Por eso a los guapos nos desconcertó que durante el nombramiento de su equipo de precampaña Xóchitl Gálvez hiciera TAN públicos a sus dos hijos.
Si bien no me parece un error sí me parece un riesgo innecesario porque los detractores, sin ética ni escrúpulos, saben desde ya que es su lado más vulnerable y es ahí hacia donde van a dirigir todo el armamento de la campaña negra: escándalos, Fake News, paparazzis montados, fotos truqueadas, acoso, amenazas y hasta harán uso de la Inteligencia Artificial para intentar dañarlos.
Nos queda claro que Diana y Juan Pablo no son unos niños y ellos eligieron estar ahí, pero cuando todo el aparato del Estado (con espionaje incluido) de alguna manera sea partícipe para derribar a la opositora de su candidata, no hay caparazón emocional que lo aguante.
No será fácil para los hijos de Xóchitl.
Alguna fibra debe de mover las mentadas de madre a la progenitora de uno, las 24 horas de los 7 días de la semana.
Las burlas, los memes, las patanerías de las que serán testigos directos al formar parte activa de una campaña que, sin duda, tendrá una resonancia importante en las redes sociales.
No se puede tener la cabeza fría cuando agreden a tu mamá que, además, es precandidata a la Presidencia de México.
Y las reacciones de los hijos suelen ser contraproducentes para la campaña.
Toda proporción guardada y con sus respectivos contextos, ya vimos este episodio en la campaña de Enrique Peña Nieto en 2011.
Recordemos cuando la hija del candidato del PRI, Paulina Peña Pretelini, desde su cuenta de Twitter @Pau_95Pena, le dio Retuit a un comentario de José Luis Torre @JojoTorre que decía: “Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian! ” (publicado el 5/12/11).
Se armó la de Dios es padre. Tuvo que salir el candidato presidencial a ofrecer disculpas y explicó que “El RT de Paulina fue una reacción emotiva por mi error en la FIL. Definitivamente fue un exceso y me disculpo públicamente por ello”.
No hubo día durante la campaña y durante el sexenio peñanietista que no se le adjudicará a Paulina haberles dicho de su propia boca “prole” a los detractores de su papá.
Si bien es aleccionador que los hijos de los candidatos participen en las campañas, no romanticemos ese trayecto que en realidad es un campo minado donde a cada paso hay una explosión.
No todos los descendientes de los políticos heredan la piel dura de sus progenitores.
Tampoco todos los hijos sirven para una campaña.
Y mucho menos todos los candidatos están hechos para presidir a México.
*(@Betotavira)






