Siempre nos han dicho que viajar en temporada alta significa precios caros y destinos llenos; y que durante la temporada baja hay más ofertas y menos gente. Sin embargo, los tiempos han cambiado y esa lógica ya no aplica del todo. En la actualidad las temporadas se definen gracias a muchos factores y sobre todo, no son iguales en todo el mundo. No hay una generalidad porque también pueden variar si en un año en especial tiene lugar algún evento.
Viajar fuera de la temporada alta no se hace sólo por ahorrar dinero. Es una forma de conocer un destino durante su ritmo real y cuando no está saturado.
Y volvamos a lo que nos enseñaron por mucho tiempo, que la temporada alta era Semana Santa, dos semanas de julio y Navidad, mientras que el resto del año era temporada baja. Así de fácil. Y quizá así fue por años, pero ¿sigue siendo así? ¿funciona igual en todo el mundo? La respuesta corta es no.
Para comenzar, el turismo actual se divide en temporada alta, temporada media y temporada baja. Sí, ahora tenemos también temporada media. Incluso algunos agregan dos más: media baja y media alta. Estas categorías dependen de múltiples factores: destino, perfil de viajeros que recibe, eventos, vuelos, vías para llegar hasta allá y hasta las tendencias en redes sociales se ven involucradas.
Un solo evento, ya sea festival, convención, concierto o competencia deportiva, puede convertir ciertas fechas que solían ser temporada baja en temporada alta. Por eso es muy importante investigar antes de decidir el viaje.
Sabemos que uno de los mayores beneficios de viajar fuera de temporada alta, además del precio, es conocer un lugar sin calles y restaurantes abarrotados, pudiendo disfrutar con calma.
Pero también hay mejor atención en hoteles, restaurantes y otros servicios turísticos, pues al no verse rebasados hay disposición para ofrecer atención personalizada. Esto se traduce en una mejor habitación, una mesa bien ubicada o un recorrido guiado sin prisas. Esto puede cambiar por completo la percepción de un lugar.
Incluso viajar en temporada baja te da algo que en fechas pico es imposible: la facilidad de cambiar planes al momento, extender estancias, encontrar mesas sin reservación o decidir una actividad de último momento. Y no me negarás que esa flexibilidad hace una gran diferencia. Convierte el viaje en una vivencia menos rígida y mucho más agradable.
Algunos dirán que en la temporada baja el clima siempre es malo, pero es un mito. Sobre todo en tiempos de cambio climático. Cuando llegan las lluvias, el frío o el calor, en días en que no solían aparecer. Porque el clima ya no sigue patrones tan predecibles como antes. Por lo general, la temporada baja o media coincide con temperaturas más agradables, menos calor extremo o incluso paisajes distintos que no se ven en otros momentos del año.
Por otra parte, uno de los errores más comunes, sobre todo al planear viajes internacionales, es asumir que las temporadas tienen lugar igual en nuestro país. Eso es una total mentira.
Incluso en México solemos pensar que la temporada alta es Semana Santa, julio, Navidad y Año Nuevo. Pero cada destino tiene sus variantes. Que, repito, pueden también verse afectadas por algún evento en particular.
Por ejemplo, en la Ciudad de México la temporada baja llega precisamente en Semana Santa y en las últimas semanas de diciembre. Es cuando está vacía, el tráfico disminuye y por lo tanto, los precios del alojamiento bajan. Mientras que en Ixtapa-Zihuatanejo, la temporada alta va de noviembre a abril por la llegada de vuelos internacionales temporales. Además de julio y principios de agosto por el turismo nacional. Allí, mayo y junio son temporada media, y en septiembre y octubre llega la temporada baja.
La Riviera Nayarit y Puerto Vallarta, por su cercanía y similitud, tienen la misma distribución. Su temporada baja es en septiembre y octubre; media en abril, mayo y agosto; y alta de diciembre a marzo y en julio.
La Riviera Maya también ha cambiado. Ahí septiembre y octubre es temporada baja. La temporada alta internacional es de noviembre a marzo, y de mayo a julio por el turismo nacional. El resto del año se mantiene en temporada media.
Si hablamos de Europa, en varios países, las temporadas altas están ligadas a las vacaciones escolares, así que agosto es el mes más fuerte, además de Navidad y Año Nuevo. Los destinos de playa se saturan en el verano y lugares como los Alpes viven su auge en invierno.
Por otra parte, en Estados Unidos y Canadá no hay una lógica fija. Al igual que en México, depende del destino que visites. Por lo general el verano es temporada alta en casi todo su territorio. Mientras que en invierno también es temporada alta en los destinos de nieve.
Un caso en particular es Orlando, el destino familiar por excelencia. Donde no existe la temporada baja y todo el año se mantiene entre media y alta.
Todo esto nos lleva a entender que no basta con seguir las reglas del pasado. Hoy, viajar requiere de investigación previa y entender que cada ciudad o región, tiene su propia distribución de temporadas. Las que podrán cambiar en cualquier momento.
Lo importante es comprender que viajar fuera de temporada alta no significa conformarse con menos. Al contrario, muchas veces significa obtener más por tu dinero: mejores servicios, espacios más tranquilos y andanzas sin prisas.
Resumiendo: investiga antes de decidir para saber si habrá algún evento o festival en las fechas para ir, define el estilo de tu viaje y sobre todo, sé flexible. A veces mover la llegada tan solo unos días hace la gran diferencia.






