En la XIII edición de Atelier Couture, celebrada en la Real Fábrica de Tapices, se destacó que los vestidos de boda sencillos no carecen de personalidad, sino que demuestran carácter y artesanía. Las nuevas colecciones presentaron una variedad de estilos, desde lo clásico hasta lo más vanguardista, todos bajo el mismo hilo conductor de la sencillez y la excelencia artesanal. La ministra de Igualdad, Ana Redondo García, siguió la pasarela, donde se evidenció la preferencia por diseños de costura y trabajo artesanal.
Las propuestas incluyeron desde vestidos minimalistas con cortes rectos y faldas fluidas, como los de Esther Noriega, hasta conjuntos de pantalón y top en tejidos líquidos, que ofrecieron una visión más arriesgada y moderna. También destacaron los diseños de Ainhoa Salcedo, que combinó sencillez con sofisticación mediante espaldas infinitas y bordados delicados, y los lujosos vestidos de Concha Ceballos con tules de pedrería y encajes.
Carolina Gázquez presentó modelos teatrales y humorísticos con mensajes irónicos, mientras que otras diseñadoras como Natacha Arranz, Ángel Iglesias y Raquel Tomillo ofrecieron propuestas para madrinas e invitadas, con colores vibrantes y volúmenes destacados. Las creaciones de Valerio Luna, por su parte, apostaron por vestidos románticos con encajes, bordados y siluetas que se adaptaban perfectamente a cada novia.
En esta edición de Atelier Couture, los complementos como diademas, tocados y coronas también jugaron un papel importante para elevar los diseños y aportar un toque único a cada creación. La pasarela mostró una fusión de tradición y modernidad en la moda nupcial, resaltando la importancia de la personalización y la artesanía en cada vestido.






