Estimado lector, esta semana te hablaré de un proceso inusual en la elaboración del vino desarrollada en nuestro país y que en ocasiones no es muy notorio que sea una empresa 100 mexicana que se atreva a cambiar y arriesgarse en nuevos métodos de crianza que quizá ya para otras bodegas pudiesen parecer obsoletas como hace mas de 40 años donde se empleaban las tinas de cemento.

En un rincón privilegiado de México, donde la tradición vinícola se entrelaza con la innovación, Bodegas Domecq ha creado una verdadera obra maestra: «Vasija». Este exquisito vino, que lleva el nombre de su proceso de vinificación único y distintivo, es un homenaje a las técnicas ancestrales de elaboración del vino, uniendo el pasado con el presente en cada botella.

Lo que distingue a «Vasija» en el panorama vinícola actual no es solo su excepcional calidad, sino el método tradicional a través del cual se elabora. Utilizando vasijas de barro del siglo XVII, Bodegas Domecq ha recuperado una técnica histórica de vinificación, otorgándole a este vino una identidad única e incomparable. Este meticuloso proceso de ocho meses en vasijas de barro no solo es un arte perdido en la era moderna sino también el núcleo del carácter distintivo de «Vasija».

La elección de fermentar el vino en estas antiguas vasijas de barro es un homenaje a la sabiduría vinícola de generaciones pasadas, permitiendo que el vino se beneficie de una microoxigenación natural gracias a la porosidad del barro. Este aspecto crucial de su elaboración aporta a «Vasija» una complejidad y una longevidad excepcionales, marcando la diferencia en su perfil de sabor y en su textura.

Alberto Verdeja, el enólogo detrás de este tesoro de Bodegas Domecq, describe «Vasija» como un vino de color rojo granate, limpio y brillante, una ventana a la profundidad y la riqueza que caracterizan a este excepcional producto. Desde la separación cuidadosa de la uva y el raspón hasta la lenta fermentación y maceración prefermentativa, cada paso se realiza con una dedicación que refleja la pasión y el respeto por el vino.

El ritual de trasladar el mosto a las tinajas de barro cocido es solo el comienzo de un viaje sensorial, donde las levaduras nativas juegan su papel, avanzando lentamente en la transformación del azúcar y enriqueciendo el vino con cada remontaje. Este proceso no solo es un tributo a la tradición sino también una afirmación de la calidad y el cuidado que Bodegas Domecq invierte en cada botella de «Vasija».

Tras su estancia en las vasijas de barro, «Vasija» se traslada a barricas de roble francés, donde pasa otros 14 meses madurando y adquiriendo notas adicionales que complementan su complejidad. Este paso no solo enfatiza la fusión de técnicas tradicionales y modernas, sino que también subraya el compromiso de Bodegas Domecq con la excelencia.

«Vasija» no es solo un vino; es una invitación a explorar la riqueza de la vinificación mexicana, un puente entre el pasado y el presente. Para aquellos que se acercan al mundo del vino por primera vez y para los conocedores experimentados, «Vasija» ofrece una experiencia única, un viaje a través del tiempo y el sabor.

Este vino, emblemático de Bodegas Domecq, es un testimonio de cómo la tradición puede ser reinventada y preservada a través de la pasión y la innovación. Descubrir «Vasija» es descubrir un capítulo único en la historia del vino mexicano, invitando a todos a ser parte de esta narrativa viviente, así que la próxima vez que te des una vuelta por la región de valle de Guadalupe, no olvides visitar esta bodega.

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