Abandonada en una vivienda y con una soga al cuello encontraron en agosto pasado a Sisa, una cría de oso andino que ahora está en el Zoológico de Quito (QuitoZoo), donde se busca padrinos para financiar la construcción de su nuevo hogar: un hábitat de 3,000 metros cuadrados, lo más parecido a su entorno natural, al que no podrá volver nunca más.
Rescatada en la comunidad de Angamarca, en la provincia andina de Cotopaxi, cuando tenía un mes de nacida, Sisa fue trasladada por la Policía ambiental y personal del Ministerio de Ambiente a un hospital veterinario en la ciudad de Latacunga, con deshidratación, así como peso y tamaño inferiores a los que hubiese tenido en la vida silvestre.
«Estos especímenes, a esta edad, jamás se separan de la madre», comentó a EFE David Mora, director del Departamento de Bienestar Animal de QuitoZoo, al especular que la madre pudo haber sido cazada por humanos o atacada por otros animales.






