«Extraterrestre, «visionario», «genio», «surrealista» son algunos de los adjetivos con los que diseñadores, modelos, editores de moda y familiares califican a Paco Rabanne, el diseñador que deslumbró al mundo con sus vestidos de metal, simpatizó por los derechos femeninos y representó la vanguardia en los años 60 y 70 del siglo pasado.
«De niño aprendí a viajar con los sueños, a hablar con lo infinito; por eso me llaman el visionario». Con estas palabras de Paco Rabanne comienza el documental ‘Paco Rabanne. Una vida fuera del patrón’, dirigido por Pepa G. Ramos y Tirma Pérez.
La película recoge la única entrevista (inédita) que Paco Rabanne (Guipúzcoa, España, 1934- Portsall, Ploudalmézeau, Francia, 2023) concedió en los últimos veinte años de su vida, y cuenta con la participación de Ágatha Ruiz de la Prada, Daniel Rabaneda (sobrino) o la modelo Kathy Jean-Louis, entre otros.
«Fue un visionario. Él es el origen de la moda actual», asegura a EFE Daniel Rabaneda, quien sostiene que fue pionero en moda rápida: «creó los vestidos de papel de usar y tirar en los 60».
En esa época, en la que también se hablaba de moda circular, «realizó vestidos comestibles con garbanzos o chocolate», añade Rabaneda, que recuerda que fue precursor en la democratización la alta costura «con los ‘kits’ que permitían que las mujeres se hiciesen ellas mismas su modelo a un precio más asequible».
Su primera colección, ’12 prendas imposibles de llevar’, en 1966, «revolucionó el mundo de la moda», asegura el sociólogo y periodista Pedro Mansilla.
Creó algo que no existía. Con esos vestidos de malla alcanzó la fama casi inmediata. Feminizó el metal. «Hizo esas armaduras como una necesidad para proteger a las personas», cuenta su sobrino.
«Las mujeres eran luchadoras, así que las vestí con armaduras. Intentan conquistar su independencia del hombre», explica Rabanne en esa entrevista. En ese momento, su éxito coincidía con la liberación de la mujer, a la que contribuyó con el vestuario para Jane Fonda en ‘Barbarella’.
«Los vestidos de metal van tomando la temperatura del cuerpo, y poco a poco, se adaptan como una segunda piel», cuenta la modelo Gigie Valdelux, quien subraya que el diseñador fue el primero en hacer desfiles con mujeres negras.






