Ha sido tan larga la antesala de la precampaña electoral y la propia precampaña rumbo al 2024 que me recuerda a la gira del adiós “Gracias Tour” de Lupita D’Alessio quien, desde mayo de 2023, está que se va y que se va y no se ha ido

Todos los guapos quisiéramos memorizar el calendario electoral 2024 del Instituto Nacional Electoral de igual manera como lo hacemos con las fechas en las que comienzan las rebajas de Zara, pero no es así.

Por más informados que estemos, por más comprometidos que nos encontremos, es muy difícil seguir el paso puntual a los periodos establecidos por el INE para los tiempos correspondientes al apoyo ciudadano, a las precampañas y a las campañas.

Para los guapos la contienda electoral comenzó desde antes que el INE diera el banderazo oficial de salida, en septiembre de 2023.

Y es que una vez que el presidente López Obrador resucitó el término “corcholatas” para referirse a sus sucesores –por allá de agosto de 2022– se empezaron a organizar los ungidos, con sus respectivos equipos, para dar el salto a las ligas mayores.

Y ahí comenzó el caos.

El destape precoz de los suspirantes, así como las notas periodísticas, los trascendidos y sus nuevas estrategias en redes sociales eclipsaron por completo los tiempos oficiales del INE permeando al ciudadano común un mensaje (equivocado) de que la justa había comenzado.

En términos cronológicos, desde que el presidente López Obrador levantó la piedra para que salieran las arañas, a la fecha, ya ha pasado alrededor de un año y medio.

Y eso, para los guapos y no guapos, es demasiado tiempo de campaña, de una no campaña, que al cierre del 2023 nos tiene con una sobredosis de información electoral.

Ha sido demasiado. También ha sido caótico. De igual manera ha sido confuso.

¿Cómo pasamos de la gira por los estados de una Claudia Sheinbaum como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México a una gira como “corcholata” y luego a una gira como precandidata presidencial? Algunos lo tendrán medianamente claro, pero para el ciudadano común: “Sheinbaum siempre ha sido la candidata”.

Así, sin saber de los tiempos del INE ni de terminologías políticas.

Es por eso por lo que, ante esta confusión, luego de un conciliábulo con Mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional), ellas y yo proponemos que a todos los políticos de este país se les tatúe un Código QR en la frente para que los guapos, con suficiente saldo en su amigo de Telcel, les puedan poner la cámara de su dispositivo móvil y así los lleve de inmediato a saber qué pitos tocan.

Bue… bueno… quise decir, qué cargo tienen y a qué cargo aspiran, así como los chismecitos necesarios sobre su vida.

Con esta iniciativa fecundada en Mi CISEN vamos a estar actualizados en tiempo real y así evitar decirle alcaldesa a la senadora o gobernador al prófugo de la justicia.

También sabremos exactamente en qué andan las “corcholatas” de Morena que no les alcanzó y se convirtieron en “taparroscas” como Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña.

Lo mismo servirá el Código QR para los políticos del Frente que ya se veían con la Banda Presidencial y acabaron detrás del huipil de Xóchitl Gálvez, como el caso de Santiago Creel Miranda.

Es imposible que todo el padrón electoral de este país sepa de memoria las fechas establecidas por el INE en las que los suspirantes pasan de un rango a otro.

Eso aunado al hartazgo por sobredosis electoral.

Ha sido tan larga la antesala de la precampaña electoral y la propia precampaña rumbo al 2024 que me recuerda a la gira del adiós “Gracias Tour” de Lupita D’Alessio quien, desde mayo de 2023, está que se va y que se va y no se ha ido.

También me recuerdan a la eterna despedida de los grupos de pop de los años 90 que han sabido exprimir el negocio de la nostalgia.

Lo peor de todo es que esto apenas comienza.

Al calendario electoral del INE todavía le queda el final del periodo de precampañas (por ahí del 18 de enero de 2024) y el arranque de las campañas (por ahí del 1 de marzo para finalizar hasta el 29 de mayo de 2024).

Y ahí sí arderá Troya.

Es la recta final para elegir quién gobernará a México no sólo en la Presidencia de la República sino para 629 cargos a nivel federal y 19, 634 cargos locales en los 32 estados del país.

Si los guapos llegamos al cierre del 2023 mareados de tanta vuelta con las candidatas que suben y con los candidatos que bajan, seguramente tendremos empacho el día de la jornada electoral del domingo 2 de junio de 2024.

El reto de las y los candidatos presidenciales será encontrar la forma de llegar a los no politizados y seguir conectando con los suyos.

Ya sabemos que la lucha para ocupar la “La Silla del Águila” será entre tres personas: Claudia, Xóchitl y algún tercero (todavía por definirse).

El show, sin duda, lo pondrá este último, pues la candidata de la izquierda y la candidata de la derecha ya han dado lo suficiente para esta sobredosis electoral.

*(@betotavira)

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