Tras el último adiós a Ociel, Salma, en su papel de legisladora de la bancada de Morena, propuso la llamada Ley Ociel, con la cual se pretende castigar con la pena máxima los crímenes de odio
Hace dos meses la opinión pública centró su atención en el asesinato de le Magistrade del Tribunal Electoral de Aguascalientes, Ociel Baena Saucedo, y su pareja, Dorian Daniel Nieves.
De las pocas integrantes de la política que asistieron al funeral de Ociel y Dorian se encontraba la diputada federal Salma Luévano, mujer trans que no sólo había trabajado con le Magistrade temas de la diversidad y la justicia, sino que además les unía una importante amistad.
Tras el último adiós a Ociel, Salma, en su papel de legisladora de la bancada de Morena, propuso la llamada Ley Ociel, con la cual se pretende castigar con la pena máxima los crímenes de odio.
Hasta el día de hoy esta reforma al código penal federal todavía no pasa de ser una iniciativa de la “diputrans”, como se autonombra Salma.
En su objetivo “busca identificar, definir y aplicar la pena máxima (de 40 a 60 años de prisión) para crímenes de odio por orientación sexual o identidad de género como factores agravantes.”
Cabe señalar que esos crímenes de odio comienzan con discursos de odio, como lo enfatizó la propia Salma Luévano, en un tuit que subió a su cuenta de Twitter en abril de 2022, como respuesta al diputado panista Gabriel Quadri, quien la llamó en el pleno “señor Luévano”.
Y aquí comienza lo interesante. En aquella ocasión, Quadri reculó, ofreció disculpas en el mismo Congreso de la Unión a Salma, quien no aceptó las disculpas por considerar que “por esos discursos de odio nos están matando”.
El asunto fue a dar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el cual determinó sancionar al legislador al incurrir en violencia política contra las mujeres en razón de género y violencia contra las personas LGBTIQ+.
En enero de 2024 Salma volvió a ser violentada discursivamente, pero ahora ¡por parte del presidente de México! El licenciado Andrés Manuel López Obrador se refirió a ella como “un señor vestido de mujer”.
Y se pone más interesante porque si bien Salma levantó la voz no lo hizo de la misma forma que con Quadri. Ni con la misma valentía. Ni en las mismas instancias.
Al día siguiente AMLO también se disculpó con la “compañera”, de quien no pronunció su nombre. Y es aquí donde a los guapos nos surge la pregunta del millón: ¿Les cae que el mandatario mexicano no pensó lo que dijo?
En mi opinión considero que el presidente López Obrador sí es de los que piensa antes de hablar, aunque parezca que no.
A estas alturas, con tantos años, con tantas conferencias matutinas, con tanto manejo de la comunicación política, López Obrador, mejor que cualquier Jefe de Información, sabe qué frase será el titular de los noticieros y de los periódicos o, en lenguaje millennial, qué se viralizará de lo que diga.
Por lo tanto, no me sorprende que haya dicho la frase, lo que me sorprende es que no haya calculado el efecto negativo que iba a tener para él, a tal grado que tuvo que salir a pedir disculpas, algo que no hace públicamente.
Para nadie es un secreto que este es el sexenio con más miembros de la comunidad LGBTIQ+ que gobiernan orgullosamente fuera del clóset. Ya lo he contado con nombres y apellidos en entregas previas de Política para guapos.
Entre ellos se encuentra Salma Luévano quien, por cierto, también se equivocó en su posicionamiento previo y posterior a la disculpa del presidente. No solo fue tibia en su reclamo, sino que demostró que su lucha es discrecional y que no todos sus violentadores son medidos con la misma vara.
A Quadri lo denunció ante el INE, al Presidente, no. Queda claro que Salma elige sus batallas, aunque esa elección se lleve la credibilidad entre las patas.
De venir del funeral de su amigue Ociel y presentar una reforma para castigar los crímenes de odio pasó a la sumisión, ponderando su ambición política más que su lucha trans.
Salma peca de ingenua al creer que el presidente le concederá una audiencia. En el caso de que así sea, sólo será para que el mandatario se tome la foto con ella. Pero de ahí a que AMLO se comprometa con las causas del colectivo de la diversidad sexual hay un abismo lleno de utopías.
No se le pueden restar a Salma todos los aciertos que ha tenido en su lucha y su trabajo por la agenda LGBTIQ+. Pero cruelmente en la vida, en la política, en las películas y en las canciones lo que más se recuerda es el final. Y en este final Salma nos quedó a deber. ¿Qué le diría Ociel a Salma?
*@betotavira






