Esto ya se ha convertido en un espectáculo. Las subidas y las bajadas, las entradas y las salidas, así como los debuts y las despedidas de las mujeres y los hombres que aspiran a convertirse en candidatos presidenciales rumbo a la elección de 2024 en México, ya merecen un lugar preponderante en el género de los Reality Shows.
Y es que desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio el banderazo de salida de los suyos –ya bautizados por él mismo como “Corcholatas”– no ha habido un solo día del segundo cuatrimestre del 2023 que los ungidos por el Tlatoani no sean tendencia en las redes sociales. Incluso, tras el registro de los aspirantes a la Coordinación de la Defensa de la 4T, a mediados de junio de este año, los seis suspirantes monopolizaron el reflector mediático las dos semanas siguientes.
Que si Marcelo hizo caras chistosas en las primeras escalas de su campaña; que si Claudia celebró su cumpleaños con su prometido en su gira por Querétaro; que si Monreal acudió a pedirle el milagrito al Santo Niño de Atocha; que si la esposa de Manuel Velasco tuvo un padecimiento en el tímpano y “El Güero” se vio obligado a interrumpir momentáneamente sus recorridos; que si Noroña se equivocó en su primer día de gira y confundió Oaxaca con Puebla; que si Adán Augusto regala jirafas…
La salida a territorio de los elegidos de AMLO coincidió con el encierro de personalidades de la farándula y de las redes sociales para el Reality Show “La Casa de los Famosos México”, que se estrenó el domingo 4 de junio por el Canal 2, de Televisa, y en el cual desde entonces se puede ver a diversos actores, cantantes y conductores de televisión conviviendo en una misma casa, las 24 horas del día, durante un lapso de alrededor de 10 semanas.
Toda proporción guardada así nos tienen “Las Corcholatas”: sacando nuestro lado voyerista con un exhibicionismo bastante mediocre. Pero bueno, es lo que hay. Y como toda carne insípida necesita su pimienta, a las apuestas de López Obrador les llegó su competencia. Es decir, para darle la batalla a “Las Corcholatas”, grupo al que pertenecen Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Adán Augusto López, Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña, se ha conformado otro grupo, el de la oposición, del “Frente Amplio por México” en el que esta semana se registraron Silvano Aureoles, Jorge Luis Preciado, Xóchitl Gálvez, Santiago Creel, Gabriel Quadri, Enrique de la Madrid, así como Israel Rivas Bastidas, vocero del Movimiento Nacional por la Salud Papás de Niños con Cáncer, se convirtió en el primer ciudadano sin partido que se registra para competir por la dirección del Frente Amplio por México (FAM).
Desde mi punto de vista LA nota no fue de los que se registraron, sino los que “se bajaron”, los que renunciaron, los que sacaron los trapitos al sol de un proceso “que deja más dudas que certezas”, como lo dijo el priista Alejandro Murat, ex gobernador de Oaxaca. Y ya para que lo diga alguien que ha estado cerca del Infierno, pues sí debe de estar cañón. Otras y otros que decidieron no registrarse fueron Lilly Téllez, Gustavo de Hoyos y Mauricio Vila, mientras que Claudia Ruiz Massieu Salinas incluso renunció al PRI.
En lenguaje para guapos, en esta primera semana de julio “La Casa de los que se creen Famosos” tuvo más expulsiones que un intestino que se haya cenado un kilo de frijoles bayos. En lenguaje para los que ven “La Casa de los Famosos”, al corte de caja –sin tomar en cuenta el impacto mediático con el que llegó Xóchitl Gálvez–, el Cuarto del Infierno (el de “Las Corcholatas”) lleva la ventaja con respecto al Cuarto del Cielo (del Frente Amplio por México).
Me explico: el primero tiene estrategia, nos pueden caer bien o mal, pero ya están organizados y llevan la bendición del presupuesto del Estado, aunque oficialmente sólo se les dieron 5 millones de pesos para el Corcholata’s Tour. En contraparte, el Cuarto Cielo no tiene estrategia. Las y los desertores han hecho público su descontento por el método de selección y, salvo el fenómeno Xóchitl, han acumulado más negativos que positivos.
Ahora bien, seamos sinceros, este otro Reality Show de “La Casa de los que se creen Famosos”, sólo interesa a cierto público, al círculo rojo. A pesar de su aparición permanente en los noticieros y todo el esfuerzo que hacen en sus redes sociales, es la sociedad politizada la que medianamente les sigue el paso. El resto, la mayoría, el círculo verde, ese está atento a “La casa de los Famosos”, a la verdadera, única e irrepetible.
Los aspirantes a sentarse en la Silla del Águila tendrán que ver más a los participantes de “La Casa de los Famosos” para descubrir qué es lo que fascina al público y, en la medida de sus posibilidades, intentar conectar con su electorado a partir del show. La pregunta del millón queda en el aire ¿Quién de todos los contendientes a la presidencia será Wendy Guevara?
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