Peña Nieto y Tania Ruiz ¿rompimiento por estrategia?

Cuando le dije a Enrique Peña Nieto que estaba escribiendo un libro de su biografía, que llevaría por título Las Mujeres de Peña Nieto, se rio. Y de inmediato me advirtió: “Vas a necesitar varios tomos”. Eran los tiempos previos al 2010. Para entonces yo había consignado cada pestañeo sobre su vida privada, desde 2005, en las páginas de la revista Quién donde trabajaba como editor de política. La relación periodista-gobernador del Estado de México era muy cordial así que él creyó que lo mío era broma. Luego le mostré mi contrato con editorial Océano y lo tomó en serio, de tal manera que me dio acceso para entrevistar a su mamá, doña Socorro Nieto, y a sus dos hermanas: Verónica y Ana Cecilia Peña Nieto.

En uno de los encuentros en la Casa Estado de México con el político priista, que para entonces ya se sabía el elegido para contender por la Presidencia de México, le dije: “También requiero entrevistar a las mujeres con las que tuviste hijos fuera de tu matrimonio”. Obvio Quique se desconfiguró de inmediato. Luego de ver cómo se le saltaron las cejas hacia arriba me di cuenta que lo había hecho mal. Sin tacto. Sin ser políticamente correcto. Sin filtro. “Al chile”, como dicen los Millennials. No sé si fue mi juventud o el exceso de confianza, pero lo hice. Y el presidenciable se hizo un paso atrás.

Para entonces Peña Nieto ya había enviudado de Mónica Pretelini Sáenz, en 2007, y ya se había vuelto a casar, ahora con la actriz Angélica Rivera Hurtado, en 2010. El director de Comunicación Social del Edomex, David López, me hizo saber que el gobernador ahí ya no le entraba. Que ellas –sus relaciones extramaritales–, eran dueñas de esas historias y que si me las contaban ellas, pues él respetaría su decisión, pero que Peña no hablaría nada del tema. Salvo la autorización para reproducir sus imágenes, Enrique no volvió a participar en mi libro.  

Las Mujeres de Peña Nieto, mi primer libro de seis, se publicó en febrero de 2012. Es decir, antes de las campañas y de la elección presidencial. En él se incluyeron las historias de Yessica de Lamadrid Téllez (quien incluso escribió su propio testimonio) y de Maritza Díaz Hernández. Se narró cómo hicieron a un lado a Rebecca Solano para meter a “La Gaviota” y cómo la entrega del anillo de Peña a Angélica, en Europa, estuvo más armado que una tienda de campaña. 

Todo este contexto es para decirles que me he asomado debajo de las sábanas del modus operandi de Enrique Peña con sus mujeres. Como su biógrafo y conocedor de su necesidad de control de lo que considera importante, me suena raro este “atrevimiento” que Tania Ruiz dio como primicia a la revista ¡Hola!, el pasado 31 de enero y que, desde luego, incendió el internet. La modelo oriunda de San Luis Potosí –quien fue paparazzeada con Peña Nieto en España a principios de 2019, cuando éste todavía no anunciaba su divorcio de Angélica Rivera– le ha dicho a la prestigiada publicación: “Enrique y yo ya no estamos juntos”.

¿Te caaaaaeeeeee? ¿Desde cuándo exactamente? Y es que apenas a principios de diciembre de 2022, cuando el periodista de espectáculos Jorge Carbajal aseguró que Enrique Peña Nieto y Tania Ruiz se habían separado debido a una supuesta infidelidad que habría cometido alguno de los dos y que el otro descubrió, Tania de inmediato salió a desmentir la noticia en ¡Hola! Luego, en las fiestas de fin de año, la propia Tania compartió en sus historias de Instagram que pasó esa festividad con Nicole, la hija de Peña Nieto, y Luis Miranda (compadre de Peña Nieto) y sus hijos. En una de esas ahí andaba Quique.

Si tomamos como referencia esta última fecha, la del 31 de diciembre ¿Qué tuvo que haber pasado en 4 semanas para que se rompieran a pedazos 4 años de amor? ¿Neta no dejas un rango de tiempo para la reconciliación? ¿Es en serio que tampoco le das un poco de silencio al duelo? ¿Por qué no guardar las formas sabedora que esa ruptura es una bomba mediática? Por favor, no estamos hablando de una relación de dos adolescentes, es la ruptura de un expresidente de México, de 56 años de edad. 

Luego, si nos adentramos en el análisis del discurso de las confesiones de Tania Ruiz a la revista del corazón, se nos retorcerá el hígado. “Enrique y yo ya no estamos juntos, pero seguimos queriéndonos mucho” ¿Quién lanza una flecha llena del veneno del escándalo queriéndose tanto? “Entre nosotros hay mucho amor, pero los proyectos de vida cambian” ¿A qué cambio se refiere? ¿De piel? ¡Que lo diga con todas sus letras! “No ha habido una razón negativa ni mucho menos”. ¡Ay, por favor! Nadie hace una mudanza emocional si no se ha llegado a un límite en lo negativo.

“La pelogüero” está insultando la inteligencia de los guapos que ya estamos corridos en terracería. Si no hay una autorización de Enrique para compartirle al mundo esta bomba, entonces tenemos a una Tania que está jugando un juego que a Peña Nieto pone de muy mal humor: aventar la piedra y esconderse. Esta hipótesis la veo poco viable pues puedo imaginarme que el contrato de confidencialidad que debe haber firmado Tania Ruiz debe ser más estricto que un militar con ganas de ascenso. Yo no creo que Tania se vaya por la libre. Yo no creo que Tania se maneje sola. Tampoco creo que Tania se quiera echar encima a la familia, a los hijos, a los amigos y a la venganza de Enrique.

Por lo tanto aquí hay de dos sopas: O Peña Nieto quiere mucho a Tania Ruiz y no desea meterla en el Infierno que se avecina rumbo a la elección del Estado de México y por eso la está abriendo (con anuencia de ella, por supuesto) o Peña Nieto quiere utilizar a Tania Ruiz como lo hizo con su primera esposa Mónica Pretelini o como utilizó a su segunda esposa Angélica Rivera para salirse con la suya, para generar un efecto multiplicador en los medios donde sólo se hable de sus asuntos del corazón en lugar de los casos de corrupción.

Los que le saben, saben que el presiente López Obrador, a través de la UIF, está guardando un as bajo la manga por si los priistas se ponen rebeldes en la contienda mexiquense, una elección que el propio Alfredo del Mazo y su candidata Alejandra del Moral saben que tienen perdida.

Pongamos la lupa en el rompimiento de Tania y Enrique. La causa puede ser previsible. No olvidemos que estamos frente a un maestro de la Mercadotecnia Política; frente a un ajedrecista profesional de la opinión pública; frente a un Rey, coronado recientemente, del algoritmo del Google y del YouTube. En su momento, cuando era gobernador del Estado de México lo bauticé como el “Luis Miguel de la política”, ahora Enrique Peña Nieto es el “Luis Miguel del algoritmo”.

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