En Rumanía, donde la mayoría de la población es cristiano ortodoxa, la Semana Santa está llena de tradiciones con un fuerte componente supersticioso y simbólico. Una de las más comunes es pintar los huevos de rojo, en alusión a la sangre de Jesús, y decorarlos con motivos tradicionales. Luego, se acostumbra a romperlos entre familiares y amigos, como símbolo de reencuentro en el más allá.
El Jueves Santo es considerado un día especial, lleno de misticismo, en el que está prohibido sembrar, tejer o lavar ropa, prácticas que también se evitan el Domingo de Pascua. Sin embargo, en algunas regiones como Gorj, esa fecha es una oportunidad para estrenar ropa nueva, en especial para los bailes tradicionales donde lucir un traje elaborado a mano es motivo de orgullo.
Otras costumbres incluyen rituales como lavarse la cara con agua en la que se ha sumergido un huevo rojo, para mantener las mejillas sonrosadas durante todo el año. También es tradición encender una vela en la medianoche del Domingo de Resurrección, llevándola a casa para que su luz proteja el hogar durante el año.
Las tradiciones varían según la región y han evolucionado con el tiempo. En Transilvania, por ejemplo, aún se conserva la costumbre de rociar con agua a las chicas como símbolo de salud y fertilidad, aunque hoy en día se practica más como un juego que como un rito sagrado.






