Política para guapos

Todo aquel que piensa que cuando desfila por una alfombra roja lo que desfila es su imagen, se equivoca. Desfila su ego. Y no estoy aquí para juzgarlos ni evangelizarlos. En realidad, tengo una fascinación exacerbada por las inseguridades vestidas con glamour, así que mi ego y yo no pudimos negarnos a la invitación para acudir al desfile de egos más poderoso de lo que va del 2022, convocado por mi querida Adela Micha, y en el que se dio cita parte de la élite política mexicana.   

El llamado para el coctel fue el martes 26 de abril, a partir de las 7:00 de la noche en las nuevas oficinas en las Lomas de Chapultepec de La Saga, la plataforma digital que Adela lanzó hace cinco años luego de su salida de Televisa. “Sin socios, con mi propia lana”, repite a la menor provocación la periodista con más de 30 años de trayectoria en la televisión y la radio y que esa noche cortó el listón de los nuevos estudios de grabación, así como oficinas para la redacción del punto com de La Saga.

Al hacer el arribo al edificio de oficinas, los asistentes debían cruzar sobre la excitante alfombra roja repleta de compañeros de la prensa. Las luces de las cámaras de televisión, los flashazos de las cámaras fotográficas, los micrófonos y celulares transmitiendo en vivo representaron un orgasmo para los adictos a la autoafirmación. Los que no escucharon su nombre para ser entrevistados seguramente volverán a terapia en el diván del doctor Freud. 

A ese llamado respondieron alrededor de 30 políticos mexicanos de todos los chiles, moles y mantecas que ofrece este país. De todos los niveles de gobierno, de todas las cámaras, de todos los partidos políticos y de todas las ideologías: incluso los que piensan como Carlos Marx, pero les gusta vivir como Carlos Hank. Pero no nos vamos a distraer. 

Alrededor de las ocho de la noche mi marido, mi ego y yo llegamos al lugar. A la primera que me encontré fue a la alcaldesa de Cuauhtémoc Sandra Cuevas. Nos subimos sólo cuatro personas en el mismo elevador rumbo al tercer piso donde se realizó el evento, así que pude no verla sino escanearla: vestido negro Carolina Herrera y zapatos negros de charol de Ferragamo que compartían la misma marca italiana con el bolso. En el corto tiempo del ascenso le conté sobre la reciente muerte de mi madre, me dio unas condolencias muy lindas.

Sin embargo, era la propia Sandra la que se sentía como si la hubiera revolcado una ola tras otra en Caleta o Caletilla de Acapulco. Y no es para menos. Luego del tsunami que se le vino encima cuando la separaron temporalmente del cargo, Sandra sigue pálida. En seguida nos bajamos del elevador. Cada quien agarró para su lado y se me olvidó decirle: “cuando uno va llegando a la política no se puede ser Rusia, hay que comenzar pareciendo Suiza”.

 

En el trayecto en el que buscaba a la anfitriona me crucé con la primera mujer presidenta municipal de Huixquilucan, Romina Contreras. Yo sabía de su vida y obra porque he escrito sobre de ella en Cuna de Grillos, pero no nos habíamos visto en persona. La rubísima panista traía un vestido de coctel gris sin mangas. Sólo una discreta cadena con una R colgada del cuello. Me pareció una mujer educada, con buen tono y timbre de voz, diría que hasta con modales refinados. Lástima del marido que se carga: Enrique Vargas del Villar, uno de esos hombres que por querer controlar todo (incluso a los que piensan distinto a él) termina eclipsado por el ego. Y eso es un gran pecado en la política, sobre todo cuando aspira a ser gobernador del Estado de México.

¡Y por fin llegué a mi Adela! Ahí estaba, Adela Micha: la mujer que ha superado a su propia leyenda se enfundó en un vestido negro es-pec-ta-cu-lar el cual deslizaba sobre unas botas negras tipo industrial de Miu Miu. Para su reinvención Adela no se arregló, se decoró: un collar plateado de cadenas a juego con el brazalete y prácticamente todos los dedos de las dos manos con anillos. La Micha traía más accesorios que asistentes en la consulta para la revocación de mandato.      

—Tavira ¡Qué bueno que viniste!

—Estás radiante, mujer. 

—Me interesa que veas cómo quedó todo el estudio.

—A mí me interesa el diseñador de tu vestido. ¿De dónde es?

—De París. Y ya no preguntes, diviértete. 

Me la arrebató Miguel Ángel Osorio Chong. No, no, no es uno de los comediantes de “Huarachín y Huarachong”, es el actual senador de la República que llegó al evento con sus homólogos Miguel Ángel Mancera y Claudia Ruiz Massieu Salinas. Por cierto, la sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari traía un vestido con estampado animal print como de leopardo.

Lueguito me encontré con el alcalde de Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, a quien extorcioné para que me confesara quién es la First Lady en turno de su territorio. No soltó la sopa (por ahora). Lo cierto es que no está solo. 

Otros alcaldes de la Cedeemeequis que vi pasar –pero que no tuve oportunidad de chismear–, fueron: Mauricio Tabe, de Miguel Hidalgo; Giovanni Gutiérrez, de Coyoacán; José Acosta, de Xochimilco y Luis Gerardo Quijano, de Magdalena Contreras. Lía Limón de Álvaro Obregón llegó tarde, tardísimo, así como ha llegado tarde a casi todo, incluso a la conclusión de que a los ciudadanos sí les interesa la vida privada de los políticos. Pero no nos vamos a distraer. LA Nota del que confirmó y no llegó se la llevó Santiago Taboada, de Benito Juárez. ¿Qué habrá sucedido? Algo muy grueso se le debió atravesar al miembro del PAN para decidir no llegar.

Acá otro dato que pude averiguar. Los gobernadores que fueron invocados por la Micha fueron dos: Mauricio Kuri, de Querétaro, quien fue el primero de todos los políticos en llegar (y en irse) y Omar Fayad, de Hidalgo, quien no acudió a pesar de haberle confirmado a Adela. Y de ese “Freddie Mercury de los Pastes” me puedo imaginar la razón: ya le gustó eso de ser DJ en los antros a los que asisten sus hijos, los que tuvo con la actriz Victoria Ruffo.

Me dio gusto saludar a la senadora Patricia Mercado, quien al igual que Malú Micher y Kenia López respondieron al llamado de Adela. A Paty “Market” la conozco desde que fue candidata a la Presidencia de México en 2006. La entrevisté en su casa de Tlalpan y en aquellos años conocí a sus hijos Horacio y Ximena Romo. Esta última ahora es una de las promesas de la actuación en el cine y Paty siempre me recuerda que yo di a conocer esa parte de su biografía.

Poco antes del corte del listón llegó la presidenta del Senado Olga Sánchez Cordero. Luego de la breve pero emotiva ceremonia, a petición de Adela, Olga junto con Claudia Ruiz Massieu, Miguel Ángel Mancera, Osorio Chong y Adolfo Cerqueda se echaron el palomazo de “Si nos dejan” de José Alfredo Jiménez ¿A quién se la habrá dedicado cada uno de los interpretes? Tiempo más tarde llegó el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados Sergio Gutiérrez Luna y de los últimos en llegar fue el coordinador de Morena en el Senado Ricardo Monreal. 

Hacia las 10 de la noche prácticamente todos los políticos y sus respectivos séquitos habían desaparecido. Todos los asistentes que quedaban repetían la misma frase: “Qué buena convocatoria”. Adela Micha dejó claro el poder de su nombre, la influencia que le ha costado construir en más de tres décadas de trayectoria y los cariños que ha sembrado a lo largo de los años y que hoy cosecha. Adela es Adela. 

Twitter: @betotavira



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