Ha vuelto al epicentro del escándalo. Primero, el año pasado renunció a Morena por la “hipocresía” que había encontrado en su partido (luego volvió). Segundo, este año obligó a empujones a Santiago Creel a dejar la curul que ocupaba al presidir una sesión en la Cámara de Diputados (luego se disculpó). En esta ocasión la diputada federal María Clemente García Moreno le ha subido no una ni dos ni tres rayitas al desenfreno. 

Y es que el pasado 2 de octubre #NoSeOlvida la Legisladora subió a su cuenta de Twitter videos porno con ella como la protagonista. Ante el torbellino de críticas, la exigencia de su renuncia por parte de algunas integrantes de la oposición, e incluso, el ceño fruncido por sus compañeros del Grupo Parlamentario de Morena, una de las dos primeras diputadas transexuales en la historia del Congreso de México ha dicho a la prensa “mi oficio es ser puta y tengo derecho a ser puta”. 

Entrevistada por los medios de comunicación, en uno de los pasillos de la Cámara de Diputados, la mujer que está en vísperas de cumplir 37 años de edad, dio sus argumentos, los cuales se pueden escuchar en el video de 1 minuto con 24 segundos, que publicaron en sus redes algunos medios y que a continuación voy a diseccionar. 

María Clemente: “Me respaldan mis derechos y yo voy a arremeter contra todos aquellos que quieran violar mis derechos. Los Derechos Humanos me respaldan, la Constitución Política de los Estados Unidos me respaldan. No necesito a nadie más”.

En este punto es un hecho que como ciudadana mexicana tiene los mismos derechos que cualquier otro connacional. Nomás que a ella, según lo que dijo, la respalda la Constitución de los Estados Unidos. No me sabía de que era ciudadana norteamericana. 

Sin embargo, veo un tufo de ignorancia y soberbia en la amenaza de “arremeter” contra quienes quieran violar sus derechos. (Arremeter, según la RAE significa: Atacar o acometer con ímpetu y furia) ¿Bienvenido el discurso de “justicia por propia mano? ¿Qué no estamos en un Estado de Derecho? ¿Qué no para eso existen las autoridades competentes? ¿El fuero hace que no necesite a nadie más? 

María Clemente: “Es pornografía. Yo produzco pornografía. Me pagan por hacer pornografía. Por eso lo hago, porque me pagan. ¿Y su labor como legisladora? –le preguntan. Es que siempre me he dedicado a esto”.

El tema de la pornografía, en general, es tan amplio y pantanoso como el universo mismo. Así que merece la pena acotarlo al caso de la diputada plurinominal María Clemente quien, según la página del Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación (sil.gobernacion.gob.mx) pertenece a las comisiones de Atención a grupos Vulnerables (secretario), Juventud (secretario), Igualdad de Género (Integrante) y Diversidad (Integrante).

Me parece incongruente que la diputada, que forma parte de Comisiones con temas sensibles, participe en la industria del porno debido a que se han hecho investigaciones periodísticas serias, documentales, películas testimoniales donde las propias mujeres hablan de los delitos que se comenten contra ellas en el cine para adultos. Violación, Trata de personas, Abusos, Explotación. ¿No le suenan estos problemas a la “conocedora” de los Derechos Humanos? 

Si siempre se ha dedicado a esto ¿qué hace en la Cámara de Diputados? ¿Quién le propuso la diputación, que no hizo bien su tarea de investigarla? ¿Quién le dio voz y voto en estas Comisiones? ¿Alguien le informó del Código de Ética, de los puntos clave de la Cartilla Moral del Gobierno Federal, del reglamento del recinto legislativo? Aquí queda claro el peligroso vacío que hay en los perfiles para cargos públicos. 

María Clemente: “Los demás diputados son administradores. Tienen empresas. Patricia… ¿cómo se llama la de Los Tiburones? Patricia Arizmendi ¿por qué no renuncia a los Consejos de Administración de sus empresas? ¿A ella tampoco le alcanza? ¿Por qué sigue trabajando? ¿Los abogados del PAN? ¿Cuántos abogados del PAN hay? Siguen despachando en sus despachos. ¿Cuántos siguen yendo a sus ranchos a trabajar? ¿Yo por qué no voy a seguir trabajando? Cuando ellos dejen de producir dinero en otro lado yo voy a hacer lo mismo”.

Aquí podría entrar la frase hecha de nuestras mamás: ‘¿Y porque los demás son asesinos tú también vas a ser asesina?’ Pero no es el punto. Vamos a los datos duros. Cada mes son asesinadas 4 mujeres trans en México. El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBT registró (tan sólo en 2021) 81 asesinatos en razón de orientación sexual e identidad de género en el país, de los cuales prácticamente el 50% fueron hacia mujeres trans. El promedio de vida de estas mujeres es de 35 años. El 44% se dedicaba al trabajo sexual y cinco de cada 10 fueron ejecutadas a balazos.

Esa es la realidad de México: el segundo país de América, sólo después de Brasil, con más crímenes contra personas trans que no han tenido el mismo privilegio y la misma oportunidad que tiene María Clemente. La mayoría de sus “hermanas” –así se dicen entre amigas trans– prácticamente tienen tres campos de trabajo: como imitadoras en shows travestis, en negocios de peluquería y maquillaje o en el trabajo sexual. Esto lo sé porque como reportero en 2017 hice una serie de entrevista a mujeres trans para Animal Político.

¿Por qué María Clemente no dignifica el cargo que le fue conferido? Si tantas ganas tiene de trabajar que negocie para que se concreten las cinco iniciativas que ha presentado hasta el cierre de esta columna: una para la regulación del cáñamo industrial; otra que reforma el Impuesto Sobre la Renta; una más que reforma al Código Civil Federal; otra que tiene que ver con el acceso a las Mujeres a una vida libre de Violencia y otra que reforma la Ley General de Turismo. Todas Pendientes en Comisiones. 

María Clemente: “Si ellos pueden trabajar en sus oficios y profesiones, lo siento, mi oficio es ser puta. Y tengo derecho a ser puta. Por eso si quieren saber más de eso mañana en conferencia de prensa en mi iniciativa para regular el trabajo sexual lo vemos y lo platicamos porque eso tienen que regularlo aquí. Yo le pido entonces a Morena que se dice de izquierda…”

Bravísimo por llamarle a las cosas por su nombre. Eso lo celebro. Lo que cruza la frontera es la mentira. Según la Plataforma Nacional de Transparencia la Diputada Federal del Grupo Parlamentario de Morena, María Clemente García Moreno, tiene un sueldo mensual bruto de $101, 865.00 y un sueldo neto de $72,606.00. Eso sin contar el aguinaldo y, desde luego, los ingresos adicionales por parte de su bancada. Aritméticamente no le encuentro sentido a su argumento de que “no le alcanza con lo que gana” y por eso es puta y produce porno.

María se ha equivocado. Se le ha ido de las manos la oportunidad de enarbolar la bandera de ser una de las dos primeras mujeres trans en ocupar una curul en la historia del Congreso. Esa oportunidad le ha sido arrebatada por el escándalo, un platillo que hoy tiene lamiéndose los bigotes al algoritmo de Google (el mayor buscador del mundo) en el que lo negativo siempre va a tener un asiento de primera fila por encima de lo positivo.

Los escasos logros cuantitativos en el Congreso han quedado eclipsados. María no se ha dado cuenta o no quiere darse cuenta que la historia política de México le ha cerrado la puerta del reconocimiento; que sus “derechos” ponen en duda las cuotas de inclusión y, de paso, echa leña al fuego del estigma del que hemos sido víctimas toda una comunidad. Así no, María.

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