Los Oscar a los peores suspirantes a la Presidencia

Política para guapos

(segunda parte)

No cabe duda que en todos lados se cuecen habas. Y es que los mexicanos también hemos sido espectadores de polémicas escenas de bofetadas, entre los miembros de la clase política nacional, como la que le propinó el actor Will Smith al cómico Chris Rock, en la pasada entrega de los premios Oscar. A mí sólo me bastó tomarme un par de mimosas, el pasado fin de semana, acompañado de las integrantes de mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) para recordar junto con ellas aquel bochornoso episodio donde, a finales de 2014, el entonces gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, fue grabado en video con un celular en el momento que el político del Partido Verde cacheteó en público a uno de sus asistentes. 

“Al Niño Verde clarito” –como le decían a Velasco Coello por seguir los pasos de “El Niño Verde” Jorge Emilio González Martínez– se le vino una cascada de críticas más acaudalada que la del Cañón del Sumidero. No tuvo mas que recular y salir a pedir una disculpa, durante un mitin, por “el lamentable incidente accidental a Luis Humberto”, quien ahí, delante de todos, quesque le regresó la bofetada a su jefe. Y aquí es donde merece la pena citar a mi abuelita: “Salió peor el remedio que la enfermedad”.

Pero bueno, esa anécdota salió a relucir cuando platiqué en el cónclave de Mi CISEN que escribiría la segunda parte de ‘Los Oscar a los peores suspirantes a la Presidencia’. Y a propósito de la cachetada que hiciera famosa Will Smith recurrimos a nuestra región 4 de la política para confirmar lo que les advertí en la primera entrega: “México no tiene nada que pedirle a Hollywood. En nuestro país la clase política es la que protagoniza el drama, la acción, el terror, la ciencia ficción y, por supuesto, la comedia”. 

Es precisamente a propósito de este último género que Mi CISEN y yo nos aventuramos a entregar de manera simbólica la máxima estatuilla de la Academia a los desconocidos, a los inventados y a los ocurrentes que, sin el temor de Jesús Cristo redentor ni de su ira ni de su rigor, han hecho pública su intención de contender por la Presidencia de México en las elecciones de 2024.  

Y en esta segunda entrega los ganadores son [que suene música de suspenso, por favor]… 

Peor dirección: 

And The Winner Is… María Lilly del Carmen Téllez García por su papel de suspirante a la Presidencia de la República. A ver, como dijo Jack El Destripador: “vamos por partes”. 1.- Por supuesto que conozco y he convido con Lilly. 2.- Claro que fuimos compañeros cuando nuestros cuerpos latinos trabajaban en TV Azteca. 3.- Desde luego que hemos hablado de política y, casi siempre, no estamos de acuerdo en temas de Derechos Humanos, pero casi siempre coincidimos en señalar lo que este país requiere solucionar de manera urgente e importante. 

Peeeeeeeeeero de eso a que yo esté de acuerdo con las aspiraciones Presidenciales de nuestra María Lilly del Carmen, pues tampoco. No estoy de acuerdo porque sus impulsores tampoco lo están. En el Partido Acción Nacional donde ahora milita Lilly Téllez simplemente han visto en ella una guerrera de batalla, ruda pero elocuente, a la que le quieren exprimir el capital político (e incluso capital erótico) para golpetear a Claudia Sheinbaum, no para ganar una elección. El presidente López Obrador, con todo el colmillo que le arrastra, no mencionó en el destape de 2022 el nombre de Lilly Téllez porque fuera su fan, lo hizo para incitar a la vieja estrategia de ir tras la presa falsa. Es decir, López dice que es Claudia para que todos los partidos saquen su artillería contra Sheimbaun. Una vez mostrado el juego, el presidente lanzará a su verdadero gallo de quien, a decir de las informantas de mi CISEN, todo parece indicar que es el actual secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández.

A Lilly la veo bien haciendo el trabajo que tiene que hacer como opositora al régimen desde el Senado de la República. De eso a contender por la Presidencia de México, hay un abismo de por medio. Hay una mala dirección por parte del dirigente panista Marko Cortés quien va contra Sheinbaum a como Téllez lugar. Y eso no se vale. 

“Por supuesto que me siento capaz de derrotar a Claudia Sheinbaum”, dijo la senadora a mediados de febrero, en un space, organizado en la red social de Twitter,. “Si hay que entrarle, pues hay que entrarle y no me puedo ahorita hacer a un lado si puedo contribuir ante lo que estoy viendo”. 

 

Peor actor:

And The Oscar Goes To… Gabriel Ricardo Quadri de la Torre. Actor que no sabe perder, es un mal actor. Y esto representa Gabriel Quiadri a quien ya se le di y di y di que el electorado no lo conoce, y el que lo conoce no lo reconoce como aspirante a la silla máxima del país, a la grande, que tanto se le antoja al ingeniero civil egresado de la Ibero. El diputado federal por el PAN cree que la Presidencia de México es el Melate, al que puede estar jugando cada semana, de cachito en cachito, a ver si le atina al acumulado. Y si no gana nada, para eso está el Melate revancha o revanchita. ¿Por qué su fijación por sentarse en la grande si no le alcanza lo que tiene?  

Ya jugó en las elecciones presidenciales de 2012 cuando fue candidato por el partido Nueva Alianza, entonces cubierto por los tentáculos de “La Maestra” Elba Esther Gordillo ¿Cómo olvidar aquel debate presidencial en el que acosó visualmente a la señorita Julia Orayen, mejor conocida como “la edecán del IFE”? O aquella declaración en Tercer Grado donde dijo que, con el fin de que sus contendientes integraran su gabinete, incluiría a Peña Nieto como “buen” consultor en materia de Comunicación Política y a AMLO “excelente” titular de Desarrollo Social.

Como representante de los mexicanos en el congreso de la Unión lo ha hecho fatal. En sus redes sociales personales peor: Quadri ha dejado claro ser un clasista, de incentivar la transfobia el día que llamo “señor” a la diputada Salma Luévano. Un insulto que se cometió el 31 de marzo, el mero día Internacional de la Visibilidad Trans.

Por eso y mucho más Quadri es un impresentable y por lo tanto, en breve pero emotiva ceremonia, se lleva la estatuilla al peor actor en aspirar a “la Silla del Águila”.

Y hasta aquí hemos llegado en esta bonita entrega, mi gente bonita. Nos leeremos en la próxima edición de ‘Los Oscar a los peores suspirantes a la Presidencia’. Hasta la vista, Beibis.



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