Los españoles se alejan de la dieta mediterránea pese al riesgo de obesidad

El consumo de los principales productos de la dieta mediterránea ha caído en general desde inicios de siglo en España, un cambio de hábitos que aumenta el riesgo de obesidad y de sus enfermedades asociadas.

Como recoge la nueva Estrategia Nacional de Alimentación española, la dieta mediterránea (con predominio de frutas, hortalizas, legumbres, cereales y aceite de oliva) es un patrón alimentario beneficioso para la salud y un modelo de sostenibilidad reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.

La presidenta de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), Rosaura Leis, ha destacado a Efeagro que España «tiene la fortuna de estar bañado por el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, con dos patrones alimentarios tradicionales que han demostrado ser saludables para el individuo y sostenibles para el medioambiente».

Estos estilos de vida han hecho, entre otros factores, que la población sea más longeva y tenga mayor calidad de vida, si bien en los últimos años se está perdiendo adherencia a dichos patrones, especialmente en niños y adolescentes, ha apuntado Leis.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el consumo per cápita en el hogar ha descendido en los principales productos de la dieta mediterránea entre 2000 y 2023, a excepción de las carnes blancas, donde ha subido el 12,8 %.

Las mayores caídas corresponden al pan fresco, el vino, el pescado y el marisco, los cereales y también al aceite de oliva, aunque sigue siendo el más utilizado en los hogares españoles.

Entre los factores que marcan esta tendencia, Leis destaca el menor tiempo dedicado a la cocina, el coste de los productos y las modas alimentarias transmitidas por las redes.

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