El veredicto fue el siguiente: el padre de todos los chacales sigue siendo Omar García Harfuch, actual candidato de Morena a senador por la Ciudad de México. Sobre de él ya hemos hablado en distintas entregas previas de Política para guapos. Hijo de la actriz María Sorté y novio de la empresaria y filántropa Ninfa Salinas Sada

Yo confieso que no había visto la serie de Berlín en Netflix, el spin-off de la exitosísima serie española La Casa de Papel hasta que, finalmente, hace un par de semanas pude verla, con palomitas en la mano, cual Salomón Chertorivski. 

No ahondaré en la trama ni en los personajes ni en la fotografía de Berlín porque este espacio no es de crítica cinematográfica. En lo que sí me detendré es en una línea del diálogo de uno de los ladrones al que le está siendo infiel su esposa con un chacal. 

El personaje de Damián le dice a Cameron, mujer que es su cómplice del robo y con quien se está desahogando por los cuernos que le están poniendo: “¿Sabes qué significa chacal en México? Hombre rudo y de gran ímpetu sexual”. Escupí las palomitas de la risa. No es que me resulte ajeno el término chacal sino que me pareció graciosa su definición desde la perspectiva española.

Todos los guapos que hemos analizado la génesis y anatomía del chacal, desde la visión de la comunidad del arcoíris, sabemos que aquel concepto español ni es falso ni se exagera, pero se quedó corto. 

Y es que por sobre todo lo escrito al respecto, yo siempre elegiré la versión de mi maestro Carlos Monsiváis: “El chacal es el joven ya descrito históricamente como Raza de Bronce. El chacal es la sensualidad proletaria, el cuerpo que proviene del gimnasio de la vida, del trabajo duro. Es la friega cotidiana y no el afán estético que decide esbeltez. El chacal tiene por hábito sentirse ampliado, deseado así nadie lo contemple. El chacal no mira para no regalar su mirada, pero se deja mirar para ascender en su autoestima (…)”

Ayyyyyyyy, nomás de releerlo comienzo a tener bochornos y palpitaciones desmesuradas. Desde mi opinión el chacal es el santo que no necesita canonización para ser venerado; es el flujo de efectivo en el que hay que invertir como en la terapia del psiquiatra; es el poema para la vista que logra la rima una vez que se contonea al ritmo de reguetón.

En esta era “de vivir experiencias” los chacales han pasado de ser un guilty pleasure a una moda entre las mujeres heterosexuales pero, para los gays, por lo menos desde los años 70 del Siglo XX, son símbolos de veneración.

Lo cierto es que, algunos, han perdido su esencia. Los postchacales ya son víctimas de la pretensión y asiduos de la sofisticación. Se enfundan con marcas para la clase media con el fin de disimular que entre más correoso más sabroso. Los postchacales ahora tienen rutinas de Skincare más sofisticadas que los metrosexuales y, por si fuera poco, ya les ha caído “la maldición de ANA y ESTHER”, esa que se ensaña con los señores del gimnasio y los vuelve adictos a los ANAbólicos y los ESTHERóides

Para la nueva generación de chacales su grandeza ante el mundo se mide de manera directamente proporcional a su masa muscular y a lo embarrado de sus ropas. Pero a pesar de todo, y a pesar de todos, bienaventurados sean los chacales.

Por eso, el día de la chamba (o sea, ayer, 1º de mayo) convoqué a una reunión extraordinaria con las integrantes de mi CISEN (Comadres –que en este caso fueron hombres gays– que Investigan Sobre la Élite Nacional) para que, a manera de tributo a sus atributos, me dieran los nombres de los chacales, disfrazados de candidatos en campaña, a los que ya les hubieron echado el ojo. 

El veredicto fue el siguiente: el padre de todos los chacales sigue siendo Omar García Harfuch, actual candidato de Morena a senador por la Ciudad de México. Sobre de él ya hemos hablado en distintas entregas previas de Política para guapos. Hijo de la actriz María Sorté y novio de la empresaria y filántropa Ninfa Salinas Sada. [Mensaje de las integrantes del jurado: “Un saludo, hermana, te estás cenando lo que acá nomás nos estamos saboreando”].

El segundo elegido para este Top de Los chacalawers de las campañas llegó a nuestras retinas gracias a que lo puso en el mercado nuestra querida Mónica Garza, en una edición de Campañeando. 

Ese “Te buscaré, bandido/ Te atraparé, maldito” se llama Ricardo Santos y es candidato de Movimiento Ciudadano a diputado local en Reynosa. Se autopresenta como creador de contenido, atleta híbrido y maestro de primaria. ¡Qué ganas de tener la primaria trunca para que nos regularice! Este muchacho tiene el cuerpower más cañón que hemos visto en esta elección.  

Luego, el tercer mencionado en el serpentario de #MiCISEN fue Daniel Guillen, candidato a diputado federal de San Luis Potosí, por la Alianza PVEM, PT y Morena. El compa negará ante Notario que es chacalito sabrosón, pero ya desde que pone en su perfil de Instagram “padre de dos bellos varones” queda reprobado por nuestra patrona Martha Debayle, en las clases de cómo habla la gente bien. Eso sí, acuerpado como Dios manda. Lo vimos en un Reel bailando tan sensualmente que si te lo hace en persona te manda a terapia tres años.

Entre los elegidos también estuvo el primo de Mario Delgado: Mario Miguel Carrillo Cubillas, candidato a diputado federal por Morena. También cliente frecuente del gym, es triatleta, divorciado con 2 hijos. Yo digo que fue chacalito pero ya pasó a mejor vida, es decir, ya se nos sofisticó. Se viste bien y usa su lente coqueto. 

Finalmente mis Comadres seleccionaron a Felipe Macías, el candidato a la presidencia Municipal de Querétaro por el PAN. Un hombre con tanta disciplina en su cuerpo como proteína. ¿Se puedo ser panista y chacalista? Ay, mis corazones, en estos tiempos de tantas etiquetas y tribus urbanas todo es posible.

NOTA. Seguramente nos faltó seleccionar a tu chacal favorito en campaña. Menciónalo en mis redes sociales, en todas estoy como @betotavira. Hasta la vista, beibis.

*@betotavira

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