Lo que Temístocles Villanueva no quiere que sepas

Pero según mis comadres hay una historia en la genealogía del político que nadie conoce a detalle. Resulta que su tío que fue actor de cine porno era el hermano menor de su papá.

Tiene 33 años de edad. Recientemente ha vuelto a la soltería. Es descendiente de una familia politizada en la izquierda. Su tío fue un taquillero actor de cine para adultos. Fue protagonista de las primeras bodas de matrimonio igualitario en la CDMX y ahora, el diputado por Morena en el Congreso de la Ciudad de México, ha levantado la mano para ser el próximo alcalde en la Cuauhtémoc.  

Pero esto ya se sabe. Lo que pocos conocen sobre la biografía de Temístocles Villanueva Ramos es que nació el día de San Temístocles, el 21 de diciembre (de 1989) y por eso su tercer nombre de pila; los otros dos son Marco y Antonio. Lo que no se ha consignado hasta el momento es que todos los hombres de su familia nuclear tienen nombres en griego. Su hermano, Ayax, y su papá, Orestes Villanueva Chargoy.

De lo que casi no se ha hablado es que su mamá Catalina Ramos García vio nacer a su primogénito, Temístocles, en la Clínica Guadalupe, en la colonia Lindavista. A pesar de ser un hospital de monjas, la familia no es nada religiosa. La señora de la casa trabajó en una escuela de natación llamada Aquavida, la cual fue creada por la abuela paterna de Temis, Ana María Chargoy Espínola, que era ingeniera y cuando estudió en la Facultad de Ingeniería en la UNAM sólo había dos mujeres.

Todo esto lo se gracias a un conciliábulo que recientemente tuve con las agremiadas de #MiCISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) quienes, con mimosa en la mano, me chismearon la historia más íntima del político morenista que en su 2º informe de actividades legislativas reconoció que se le antoja sentarse en la más grande de la Cuauhtémoc.

Pero según mis comadres hay una historia en la genealogía del político que nadie conoce a detalle. Resulta que su tío que fue actor de cine porno era el hermano menor de su papá. La dotada celebridad se llamaba Arturo Perseo Villanueva Chargoy y, cuando llegó a la mayoría de edad, se matriculó para estudiar Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM.

En algún momento Arturito, que tenía cara de ángel y cuerpo de demonio, decidió que tenía que explorar el mundo por lo que se fue a estudiar ¡a la Unión Soviética! Estuvo algunos años por allá, pero no tuvo mucha suerte porque ya empezaba la decadencia de aquella nación. Eso sí, en territorio soviético incursionó en el fisicoculturismo y creció tanto sus músculos hasta quedar como Ana y Ester: Ana, por los anabólicos y Ester, por los esteroides.

El guapo de los Villanueva optó por regresar a México. Ya tenía su vuelo comprado y el día que se presentó en el aeropuerto lo detuvieron en la oficina de Migración porque creían que su pasaporte mexicano era es falso. Las autoridades daban por hecho que era un ciudadano ruso y que estaba cometiendo un delito al identificarse con un pasaporte que no era real. Gracias a esa confusión Arturo se auto nombró “El Ruso” y cambió su nombre a “Viktor” con K.

Vayan ustedes a saber qué aprendió en Rusia sobre emprendedurismo, pero en territorio azteca “El Ruso” se convirtió en su propio jefe y puso a bombear su maquinaria como trabajador sexual. Mis informantas me dicen que el talento que tenía este buen hombre era directamente proporcional a su estatura de 1.80 cm por lo que de inmediato lo buscaron productores de cine porno y lo convirtieron en una celebridad.

Ahora sí, amables lectores, les pido que se sienten un ratito porque esto que les voy a contar está muy grueso. Es una historia que no se ha hecho pública y que seguramente hará retumbar en sus centros la tierra, sobre todo del mundo del espectáculo. Resulta que en 1990 “Viktor” acudió a la exposición del Settecento Veneciano montada en la Ciudad de México y, en las salas que exponían la obra de artistas del siglo XVIII, conoció al amor de su vida: Evelio Arias Ramos. 

La estrella de los cines XXX comenzó un noviazgo con el entonces incipiente comediante que se inventó una historia en la que decía que había comenzado su carrera como cuidador de coches de un salón de fiestas cuando, en realidad, era un actor profesional que había estudiado en el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM. Eran casi contemporáneos, Arturo “El Ruso”, de noviembre del 65 y, Evelio, de septiembre del 66.

Arturo y Evelio vivieron una apasionada historia de amor y, al mismo tiempo, desde el secretismo. La fama que adquirió Evelio en Televisa, medida por el rating, no era compatible con la fama de “El Ruso” medida en centímetros. Fuera de los reflectores llevaron una vida en familia durante años. Los Villanueva arroparon a un Evelio que con los años se convirtió en Evelio con V Chica. Me cuentan quienes lo conocieron que incluso el tío Evelio le regaló a Temístocles su primera mascota: un hámster.

El 9 de mayo de 2005 murió Arturo, “Viktor” y “El Ruso”. Estaba a punto de cumplir 40 años. Su sobrino Temístocles tenía 15 años. Fue muy triste para los cercanos y para los lejanos. Así como su trabajo derrumbó estigmas y abrió la mente de la familia, su muerte la cerró, porque cuando descubrieron que tenía cáncer también supieron que Arturo tenía VIH. En la familia se alimentó la falsa creencia de que se murió de sida. Pero no murió de sida, en ese año ya había retrovirales gratuitos en el sector salud para poder vivir con esa condición. Arturo murió de cáncer en el hígado a consecuencia de los anabólicos y esteroides que consumía. Tres años después falleció Evelio, a los 42 años de edad. Las causas de su muerte siguen siendo un misterio para la prensa.

Este relato que me ha hecho gente muy cercana a la familia me enchinó el tuétano por la simbiosis de amor y muerte. Apenas puedo comprender lo que se vivió al interior de la familia de Temístocles y cómo lo vivió el propio Temístocles como adolescente. En ese dolor quizás habiten las causas del ahora activista. En ese punto de referencia quizás se base la agenda del ahora legislador a favor de los derechos de las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ y de las personas que viven con VIH.

Temístocles ha levantado la mano para dirigir la alcaldía considerada “el corazón de la ciudad” y lo hace, sin duda, con muchas pérdidas en el camino, pero también con mucha calle recorrida y eso, desde mi punto de vista, genera la empatía que se necesita para gobernar.

@betotavira

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