Lo bueno es que todo es nuevo en cuestiones de roles en la pareja presidencial. Jesús María Tarriba no tendrá que cargar con la inevitable comparación con sus antecesoras y, al ser el primero, tendrá mucho más margen de maniobra para negociar con su esposa sobre cómo quiere él que sea su papel. Y ahí está el reto. Así como la gran oportunidad
Habemus presidenta de México. Claudia Sheinbaum Pardo no sólo resultó victoriosa en la elección presidencial reciente sino que llegó como la canción de Thalía: arrasando. Y es que la candidata de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” (Morena, PT y PVEM) obtuvo el 60% de los votos emitidos en la contienda del pasado 2 de junio. Y esa misma noche celebró en grande su victoria.
Enfundada en un vestido con saco, ambos en morado –el color relacionado con el género femenino– la primera presidenta de nuestro país en 200 años de vida independiente estuvo en el Zócalo de la Ciudad de México, para dar el banderazo de salida, a un hecho sin precedentes donde ella es la protagonista.
Pero Claudia no estuvo sola. En el terreno político estuvo arropada por sus colegas de partido y aliados que, al cierre del PREP del INE, habían pintado casi todo México de guinda.
En el terreno familiar, a Claudia la cobijaron su mamá Annie Pardo y sus hijos Rodrigo y Mariana Ímaz.
Por su parte, en el terreno del amor, Claudia se acompañó de su esposo Jesús María Tarriba Unger, con quien se casó en noviembre de 2023.
Luego de esa postal que pasará a la Historia, los chats de mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Elite Nacional) comenzaron a enardecer con las siguientes preguntas: “¿Cómo le vamos a llamar al esposo de Sheinbaum?”, “¿Va a tener algún cargo en el gobierno?”, “¿Trabaja o está jubilado?”, “¿Por qué se lo agarró tan corrido habiendo tanto colágeno?”
Era inevitable el bombardeo de esas y otras dudas. Estamos frente a algo que México no conoce y, por lo tanto, lo más práctico será tomar como referencia lo que han hecho otros países donde ha habido presidentas como el caso de Michelle Bachelet, en Chile; Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina, y Xiomara Castro, en Honduras. En esas latitudes a sus esposos se les llama “primer caballero”, básicamente para actos protocolarios.
Ahora bien, el título de “primer caballero” no está establecido ni definido en algún documento oficial del Gobierno de México. Es un caso similar al del título de “primera dama” que, hasta antes del sexenio del presidente López Obrador, era un cargo simbólico que por tradición se les destinaba a las esposas de los presidentes en turno.
La doctora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de AMLO, a partir de 2018 pidió que no se le llamara así, por considerarlo un término clasista. Tampoco continuó con la tradición de las primeras damas de ser presidenta honoraria del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF)
Con la llegada de Claudia Sheinbaum al poder máximo del país todo se reconfigurará, incluido el papel que jugará su esposo dentro del sexenio.
Lo bueno es que todo es nuevo en cuestiones de roles en la pareja presidencial. Jesús María Tarriba no tendrá que cargar con la inevitable comparación con sus antecesoras y, al ser el primero, tendrá mucho más margen de maniobra para negociar con su esposa sobre cómo quiere él que sea su papel. Y ahí está el reto. Así como la gran oportunidad.
Si nos atenemos al mensaje que Claudia Sheinbaum dijo más veces durante toda su campaña, al señalar que ella era la representante de la continuidad de la Cuarta Transformación, se vaticina que no será utilizado el título de “primer caballero” para ser congruente con la no utilización de “primera dama”.
Lo malo –para los guapos y las revistas de papel couché– es que el esposo de la señora presidenta no posee una personalidad taquillera. Y aquí aclaro que lo estoy acotando al terreno del periodismo del corazón tan necesitado de personajes avasalladores, guapos, glamourosos, aspiracionales e incendiarios. De esos que tanto gustan al TikTok.
Ya sé que no se puede todo. Jesús María es un hombre de 61 años de edad (Sinaloa, 1º de septiembre de 1962), ya muy hecho en todos los ámbitos como para querer ahora dar show. Recordemos que tiene estudios en Física tanto de licenciatura como de doctorado, con un perfil financiero y económico en el que se ha especializado en modelos de riesgo financiero. Y esto último abre paso a…
Lo feo es que la experiencia de don Chucho, llevada a manera de consejo de alcoba al gobierno de su esposa, se puede tomar a mal. Habrá quienes consideren un conflicto de intereses su participación como analista de riesgos en el Banco de México y otros que vean en su trayectoria una ganancia para ayudar a la Jefa del Ejecutivo a tomar mejores decisiones.
Finalmente diré que Tarriba Unger se ha mostrado tan bajo perfil que será todo un reto para los cronistas del poder como yo perfilarlo de manera personal. Es el primer hombre que acompañará a la primera presidenta de México y eso, sin duda, amerita toda una biografía. Espero que con el paso del tiempo disminuya su alergia al reflector.
Independientemente de cómo elija ser llamado Jesús María –o de cómo lo apodemos los mexicanos, porque es parte de nuestra cultura popular poner sobrenombres–, opino que estaremos frente a un esposo que elegirá no figurar, no ser el centro de atención, no dar la nota y, simplemente, acompañar.
*@betotavira






