Todavía no cumple la mayoría de edad y ya es el nuevo rostro de la estirpe frente a la sociedad. El jovencísimo Daniel Alemán Serrano ha sido ungido por su abuelo paterno, Miguel Alemán Velasco, para representarlo en actos públicos, para entregar premios en su nombre, para ocupar un lugar en algunas juntas de las empresas de la familia y para aprender a jugar el ajedrez tanto del poder político como empresarial en México.
Daniel, Dani, Danielito –como todavía se refieren a él los poquísimos empleados que quedan en la Fundación Miguel Alemán A.C.– ronda los 17 años de edad, es el más pequeño de los tres hijos que tuvo el empresario Miguel Alemán Magnani, en su primer matrimonio, con Vanessa Serrano Cuevas. Los otros dos hijos mayores son mellizos, nacieron en 2004 y llevan los nombres de Vanessa y Miguel.
Y aquí abro un paréntesis para uno de esos datos que gustan tanto a los lectores de Política para guapos: ¿Sabían que los hijos de Miguel Alemán Magnani y Luis Miguel –sí, el cantante– se llaman igual: Miguel y Daniel? Avedaaaaaaa. Ni Obama lo tenía en sus expedientes. Pero sigamos.
¿Por qué no fue Miguel Alemán V el elegido por su abuelo? Primero recapitulemos que esta dinastía comenzó con el general Miguel Alemán González, llegó a la cúspide con su hijo el presidente de México Miguel Alemán Valdés, se perpetuó con su descendiente el político del PRI Miguel Alemán Velasco y la cimbró económicamente su heredero Miguel Alemán Magnani. A decir de #MiCISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) “la decisión del abuelo responde a una estrategia. La marca Miguel Alemán actualmente está tan enlodada que el patriarca ha preferido que sea otro nombre el que los represente: Daniel”.
Tampoco es que Miguel Alemán V haya heredado el ADN del linaje, ya lo vimos en 2019 mostrando su verdadera pasión durante la primera edición del Surf Music Fest donde dijo, a los medios de comunicación, que lo suyo lo suyo era ser DJ. Sí, di-yei, esos que ponen música electrónica a todo volumen y hacen millonarios a los doctores que tratan los padecimientos de los tímpanos. Incluso Miguel Alemán Serrano se autonombró como “Mike Martel”, en honor a su abuela paterna Christiane Martel. Su papá y abuelita lo apoyaron acudiendo al evento, pero claro, eran otros tiempos, eran días de fiesta.
Ahora basta con echarse un clavado a los eventos sociales, culturales y empresariales que se realizaron a lo largo de este año para darse cuenta que el nombre de Daniel Alemán Serrano comienza a alimentar los contenidos de Google. Por ejemplo, el 29 de septiembre de 2022 el periódico La Jornada publicó una nota sobre la presentación del libro Un samurái en la Revolución Mexicana, del autor Carlos Almada, la cual se realizó en la Fundación Miguel Alemán.
En la fotografía que acompaña la nota se observa en el presídium a Alejandro Carrillo Castro, director general de la Fundación Miguel Alemán; al autor Carlos Almada y al ministro Talashi Manabe, encargado de negocios de la embajada de Japón en México. Entre las canas y arrugas de los presentadores destaca el colágeno de Daniel Alemán Serrano, sentado entre ellos, en el nombre del Padre… pero sobre todo en el nombre del abuelo que, tan sólo por estadística, a sus 90 años de edad (cumplidos el pasado 18 de marzo) don Miguel Alemán Velasco cada vez está más cerca del Espíritu Santo.
Hasta el momento, a Danielito no le ha salido “competencia directa” dentro de la familia. Pero esa pista sin obstáculos sólo tendrá vigencia mientras siga vivo el abuelo. Según me cuenta #MiCISEN, luego de los malos manejos empresariales de Miguel Alemán Magnani, en la casona de Polanco donde vivió Alemán Valdés hasta su muerte y ahora es sede de su Fundación, se han hecho sonar los dos tacones de la mayor de los Alemán Magnani (en total son cuatro: Claudia, Mónica, Karla y Miguel). La sofisticadísima Claudia ha llegado a poner orden en los números y hoy es la mano que mece la cuna en el Grupo Alemán y en todos los negocios y fundaciones satelitales al apellido, dado que su papá y su mamá, Miguel Alemán Velasco y Christiane Magnani Martel, ya viven en Estados Unidos sin planes de regresar a México.
Y con lo que respecta a Miguelito, como le dicen a Miguel Alemán IV, pues anda refugiado por no decir prófugo en Francia, debido a que el 8 de julio de 2021, un juez de control emitió una orden de aprehensión para detenerlo, luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) iniciara una carpeta de investigación en su contra, tras una denuncia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SCHP) por defraudación fiscal de 66 millones 285,195 pesos. Incluso hay una ficha roja para extraditar a Miguel Alemán Magnani a México pero, debido a que cuenta con la ciudadanía francesa (por su mamá) eso no será posible.
En pocas palabras: Claudia ha llegado a poner orden en la casa, mientras que su sobrino Daniel ha llegado a ponerle el rostro de sangre fresca a los Alemán, una de las familias de más rancio abolengo en la política mexicana y con incursiones exitosas y fallidas en los negocios. Eso sí, ni todos los integrantes de la saga, ni todas sus empresas, ni todo su dinero están representados por “Miguel El Terrible”, como ya se refieren al huido.
Los Alemán todavía tienen un amplio capital económico y político, aunque usted no lo crea. Habrá que esperar al tsunami que se creará tras el deceso de don Miguel Alemán Velasco y hasta entonces, luego de lectura del testamento, veremos cómo se terminan de acomodar los integrantes de la nueva generación de los cachorros del poder. Ya lo he dicho en diversas ocasiones: No hay herencia más redituable que un buen apellido.






