Cuando el río suena es porque ha llegado a un lugar lleno de piedras ¿Por qué esas fotos en específico? ¿Por qué a mi contacto? ¿Por qué a mí? ¿Por qué en la antesala de las elecciones de Estados Unidos? ¿Por qué todos los caminos llevan a Luis Miguel?
De la nada. Sin pensarlo ni buscarlo, el fin de semana pasado recibí un WhatsApp de un contacto que tenía casi 20 años de no tener comunicación con él. Sí, soy de esos raros que sigue teniendo el mismo número de teléfono celular desde que gobernaban a México las ocurrencias de Vicente Fox.
Luego de cerciorarse que el número al que escribía seguía siendo el mío, mi contacto súper tú las traes me soltó la nota: “Me quieren bajar las fotos de Alex Basteri en la casa de Fidel Castro”.
De inmediato tuve un Déjà vu al año 2006 cuando un personaje extraño y desconocido en el ecosistema de la Jet Set mexicana se apersonó en las oficinas de la revista Quién, previa cita, para mostrarme sus fotos con los hijos del entonces presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz ¡al interior de la propiedad de Fidel Castro Ruz!
Ya se pueden imaginar mi cara al ver aquellas fotos impresas en papel Kodak en tamaño postal. Los ojos se me desorbitaron, los pantalones se me cayeron y la menstruación se me fue para siempre.
Aquello era un notón internacional y, lo mejor de todo, es que el contacto no pedía nada a cambio, sólo aparecer en Quién –eso sí, sin mencionar que él me las había dado–, que en aquel 2006 era la revista más importante en términos de negocios en todo México y alcanzó a tener más de 680 páginas en una sola edición.
El fenómeno de esa publicación ya lo narramos en nuestro libro “Quién Confiesa. Los secretos mejor guardados de la revista de sociales más importante de México” que publicamos en 2015 Diana Penagos, Jessica Sáenz y yo. El contacto anónimo quiso tener acceso a las páginas de ese fenómeno y lo consiguió con unas imágenes que el mundo estaba esperando: la casa de Fidel (La Finca), los hijos de Fidel (los que tuvo con Dalia Soto del Valle) y hasta el hermano de Fidel (Ramón, el mayor).

Una vez publicada la revista, el texto y las fotos provocaron un terremoto mediático. Anduve en gira de medios desde el noticiero principal de CNN hasta el entonces exitosísimo programa radiofónico de Carmen Aristegui. Contaba lo que podía contar. Desde aquellos años ya había sido adiestrado para administrar los silencios. Lo de menos era el hermano de Luis Miguel, lo de más, la dinastía Castro en la intimidad.
El contacto que me dio las imágenes y me contó la historia se desapareció por completo luego de aquella publicación… por cierto, y este chisme no lo he contado hasta ahora, la revista Proceso nos robó todas esas fotos para un especial que hizo de Fidel Castro.
Sin autorización de la revista Quién, y mucho menos del propietario de las imágenes, hizo uso de ellas con fines comerciales. Eso provocó una reunión ríspida de Diana Penagos (editora General de Quién), Rafael Rodríguez Castañeda (director de Proceso) y yo (entonces Editor de Política de Quién), la cual, por cierto, a Diana y a mí no nos dejó muy satisfechos.
Pero volviendo con cámaras y micrófonos a la conversación de WhatsApp de 2024 con mi contacto –que me pidió seguir conservando el anonimato– resulta que, supuestamente, hace un par de meses recibió una llamada telefónica desde una oficina que aseguró ser del equipo legal de Luis Miguel y, en el testimonio de mi contacto, le habrían solicitado borrar del internet y de las redes sociales cualquier registro de la visita de Alejandro Gallego Basteri a la casa de Fidel Castro en Cuba.
A pregunta expresa de ¿por qué le habrían pedido eso? y ¿por qué ahora y no hace 20 años? mi contacto considera que la petición podría haber sido tomada debido a que el astro de la música actualmente ya tiene afincada su residencia y domicilio fiscal en Estados Unidos que, como se sabe, desde hace más de 50 años mantiene un embargo económico a Cuba. En su hipótesis, estas fotos pudiesen generar encono en el gobierno norteamericano cada vez más radical con todo lo que tenga que ver con la isla.
En mi pregunta de ¿cómo llegaron a él del supuesto despacho?, mi fuente dice seguir manteniendo amistad con Alex Basteri, con quien viajó a Cuba en 2006 junto con otro grupo de mexicanos “amigos” de los hijos de Fidel Castro.
El propietario de las fotos ha hecho caso omiso de la petición de la supuesta representación legal de Luis Miguel, “me agarraron en curva, ando de vacaciones, mi Beto, pero ahí tú publícalas para quemarles la mala leche. Te doy chance”.
Cuando el río suena es porque ha llegado a un lugar lleno de piedras ¿Por qué esas fotos en específico? ¿Por qué a mi contacto? ¿Por qué a mí? ¿Por qué en la antesala de las elecciones de Estados Unidos? ¿Por qué todos los caminos llevan a Luis Miguel?
*@betotavira






