(primera parte)
Nadie sabe para quién se baña. Y, aunque usted no lo crea, esa frase llena de profundidad también es válida para el único, el inigualable, el irrepetible… ¡Luuuuuuis Miiiiiigueeeeeel! Y es que, a propósito del reciente cumpleaños 52 de “El Sol” (19 de abril) las integrantes de #MiCISEN (Comadres que Investigan sobre la Élite Nacional) y su servidor nos reunimos en un cónclave para intelectuales orgánicos, con el fin de recapitular con cuáles presidentes de México, ex presidentes y sus herederos se ha puesto guapo Luis Miguel Gallego Basteri.
El humo blanco tardó en salir, pero habemus la verdad histórica de los hechos: Luis Miguel ha tenido relación desde los López-Portillo hasta los Salinas de Gortari pasando por los De la Madrid e instalándose con los Alemán. No es poca cosa. Nadie baja para conocer al Demonio de a gratis. ¿Qué favores ha pedido a las familias presidenciales el cantante mexicano más exitoso de todos los tiempos? Pero sobre todo, como diría mi Jenni Rivera: “¿A cambio de qué?”
- Con los López-Portillo
En los albores de sus 11 años de edad “El Sol de México” –que en ese entonces ni era de México ni calentaba tanto–, pisó por primera vez la Residencia Oficial de Los Pinos. Era el año de 1981. Luis Miguel Gallego Basteri (San Juan, Puerto Rico, 1970, pero nacionalizado mexicano con Carlos Salinas de Gortari) no llegó solo, se apersonó acompañado de su papá, el español Luis Gallego Sánchez, mejor conocido por su nombre artístico de Luisito Rey. Padre e hijo habían sido citados a una audición para que, de ser seleccionado, el niño cantara en un evento de la familia presidencial. Y ahí sí, los rayitos de “El Sol” traspasaron los tímpanos y las emociones de la dinastía López-Portillo. Lo que sigue a continuación es la génesis de una estrella con el talento correcto, en el lugar correcto.
“Hay que tener amigos hasta en el Infierno”. Eso lo sabía muy bien José Manuel Gallego, el hermano de Luisito Rey y a quien Netflix nos grabó en la memoria como el famoso tío Pepe. Este personaje, también oriundo de España, mantenía una estrecha relación con el polémico jefe del Departamento de Policía y Tránsito del Distrito Federal, Arturo Durazo Moreno, “El Negro” Durazo pa’ los cuates, a quien los biógrafos de Luis Miguel atribuyen tomar la iniciativa de contactar al tío Pepe con doña Carmen Romano Nolk, la Primera Dama de México en el sexenio de su esposo José López-Portillo y Pacheco –que gobernó el país de 1976 a 1982–, con el pretexto de presentarle a un “niño prodigio” que pudiera amenizar el banquete de la boda de su hija.
La menor de los tres descendientes de los López-Portillo Romano, Paulina, estaba en los últimos preparativos para llegar frente al altar con Pascual Ortiz Rubio Downey… sí, sí, sí, ya sabemos que les suena el apellido paterno, pues es que estamos hablando del nieto del expresidente Pascual Ortiz Rubio, a quien dicho sea de paso merece la pena precisar que no le tocó vivir en Los Pinos ya que gobernó a México de 1930 a 1932. Y es aquí donde uno se pregunta ¿por qué nomás dos años? Bueno, pues la respuesta es que “el don” renunció a su cargo que de por sí, en esa época, era sólo de cuatro años. Pero no nos vamos a distraer.
Volvamos al intérprete de “Directo al corazón” porque sabemos que no no no no los podemos dejar así: luego del contacto de “El Negro” Durazo, doña Carmen dio entrada a Los Pinos al tío Pepe para reunirse con el coronel José Manuel Orozco que, con todo y sus insignias en el uniforme, la hacía de Wedding Planner pues era el encargado de la organización de la boda. En esa reunión, el mayor de los hermanos Gallego conoció a Paulina, la futura novia, así como a su padre, el presidente López-Portillo, quien llegó al final del encuentro y dio el visto bueno de que Luis Miguel cantara en la boda. Paulina le solicitó a Pepe que al día siguiente volviera con el niño para conocerlo.
Y así fue. El encuentro se llevó a cabo un jueves a la 1 de la tarde. Ahí estaban Luisito Rey con su guitarra y su hijo con su voz. La primera canción que Micky interpretó fue «Malagueña Salerosa». A Paulina se le fue la quijada al suelo desde los primeros agudos. Luego le pidió a Luismi y a su padre que hicieran pruebas con las composiciones que ella había hecho para su disco Just, un álbum de 10 melodías con el cual la hija del Primer Mandatario había debutado como cantante… sin pena ni gloria, Oops!… I Did It Again. Sorry, me ofusqué con la carencia de fama, pero sigamos: Luis Miguel hizo lo que mejor sabe hacer con las canciones «Just» y «Papachi», mismas que interpretaría en el banquete.
El sábado 30 de mayo de 1981 Paulina López-Portillo y Pascual Ortiz Rubio se casaron en una elegante ceremonia realizada en el vestíbulo de la Casa Miguel Alemán de la Residencia Oficial. La misa también fue en Los Pinos, como había sucedido años atrás con las dos bodas de los hijos mayores del Jefe del Ejecutivo en turno: primero, Carmen Beatriz López-Portillo con Rafael Tovar y de Teresa; y luego, José Ramón López-Portillo con Antonia Loaeza de García López. No sabemos si Jolopo –como se le decía al Presidente– lloró en esta tercera boda tanto como en su último Informe de Gobierno; tampoco sabemos si defendió el ramo de la novia como un perro.
Lo que sí sabemos es que tras darse el “sí acepto” los recién casados se trasladaron al Casino del Colegio Militar donde se llevó a cabo la recepción y, para sorpresa de los invitados, apareció un desconocido Luis Miguel para interpretar las dos canciones de Paulina, perfectamente ensayadas. Al finalizar su participación los convidados le aplaudieron al niño hasta que se les borraron las huellas dactilares. A partir de ahí a Luismi se le abrieron las puertas del paraíso así en Los Pinos como en la Tierra. Puede gustarnos o no pero, sin duda, es a los López-Portillo Romano a quien Luis Miguel les debe el reflector que se tradujo en un meteórico despegue de su carrera. Era el México donde nadie le decía “no” al Presidente ni a su prole. Así que el padre y el tío de Luis Miguel usaron muy bien esa carta de presentación.
Lo que siguió en la carrera del cantante ya es del dominio público. Lo que quizás no se sepa es que Luis Miguel, por lo menos, regresó a Los Pinos para amenizar otro evento familiar en otro sexenio: los XV años de la hija del presidente Carlos Salinas de Gortari, pero esa… es otra historia.
(Próxima semana la segunda parte de tres)
Twitter: @Betotavira






