La relación de Luis Miguel con los Presidentes de México

Política para Guapos

(segunda parte)

Twitter: @Betotavira

  1. Con los Salinas de Gortari

Ahí estaba. En la cresta de la ola. A finales de 1988 Luis Miguel Gallego Basteri apenas tenía 18 años de edad y ya había adquirido la categoría de ídolo de talla internacional. Su carrera como cantante tuvo un trampolín siete años atrás, específicamente el 30 de mayo de 1981, cuando “El Sol de México” se prestó para cantar en la boda de la hija menor del entonces primer mandatario José López-Portillo, lo que catapultó el estrellato del niño de 11 años a lo más alto del firmamento. Y es que luego de que Luismi recibió su patada de la buena suerte por parte de los López-Portillo, también recibió su primer contrato con la disquera EMI. La prensa ha escrito que fue por alrededor de 1 millón de dólares.

Muy pronto llegaron más contratos y, por lo tanto, arribaron más ceros a las finanzas de los Gallego Basteri, en ese tiempo todavía administradas por el patriarca, el español Luis Gallego Sánchez, a quien Netflix nos ha tatuado en las retinas como el villano ‘Luisito Rey’ y nos ha taladrado los tímpanos con el “¡Coño, Micky!”. Si para nosotros ha sido imposible de olvidar esa histórica frase, para la Secretaría de Hacienda de finales de la década de los 80 también era imposible de olvidar la millonaria deuda que tenía Luis Miguel por evasión fiscal, multas y recargos. 

Según Javier León Herrera en la biografía titulada Luis Miguel, la historia (Aguilar, 2018) fue su propio padre el que le hizo pasar fuertes dolores de cabeza a Micky con el fisco. Así lo escribió el autor: “La profecía que Marcela había hecho a su tía Adua estaba a punto de cumplirse. Cuando Luis Miguel descubriera que estaba con sus finanzas vacías, que el dinero desapareció como por arte de magia, sin duda con destino a paraísos fiscales, que tenía ante sí un tremendo problema de evasión de impuestos, y encima de eso su madre no aparecía por ningún sitio, sería cuando se produciría la gran explosión de dimensiones similares a las del Krakatoa y el Vesubio”. 

La ruptura sin reconciliación entre Luis Miguel y su padre, Luisito Rey, se dio al poco tiempo en el hotel Villa Magna de Madrid, en España. Y lo demás ya nos lo ha mostrado Netflix. Lo que no nos presentaron los guionistas de Luis Miguel, la serie son los guiños que tuvo que hacer el intérprete de “Culpable o no” al sexenio de Carlos Salinas de Gortari: un gobierno que inició de manera muy cuestionada luego de señalamientos de fraude electoral tras la famosa “caída del sistema” que contabilizaba los votos de las urnas.       

¿Por qué en la serie, autorizada por Luis Miguel, sí se muestra la relación del cantante con los López-Portillo, con los De la Madrid y con los Alemán y se omite toda referencia a los Salinas? ¿Cuánto le debe Luis Miguel a Salinas de Gortari como para haber accedido a su silencio permanente? ¿Lo no dicho dice más que lo dicho?

Recordemos que uno de los primeros guiños de “El Sol” a Salinas fue nada menos ni nada más que en la toma de protesta de Carlos Salinas de Gortari como titular del Poder Ejecutivo Federal. Gracias al bendito YouTube podemos ver el video donde aparece Luis Miguel, sosteniendo el brazo de la actriz Carmen Salinas (diputada federal por el PRI de 2015 a 2018 y quien falleció en 2021), en el evento del 1º de diciembre de 1988. El cantante fue entrevistado por el conductor de televisión Óscar Cadena, a quien le dijo: «Es un día muy importante para todos los mexicanos, porque es un día en donde se inicia una nueva etapa para nuestro país. No solamente el presidente tiene que trabajar, sino todos y cada uno de nosotros en cada labor que hagamos, debemos esforzarnos por mejorar este país”.

Los Salinas Occelli hicieron su arribo a la Residencia Oficial de Los Pinos ese mismo diciembre de ese mismo 1988. Según me relató Cecilia Occelli González –en una entrevista grabada para la revista Quién, que le realicé en 2007 en su casa de San Ángel, ya divorciada de Salinas–: “Cuando llegamos Ceci estaba por cumplir 15 años (22 de enero de 1974), Emiliano 13 y Juan Cristóbal 9”. La ex primera Dama de México me platicó también que para celebrar la fiesta de 15 años de su hija adaptó un viejo gimnasio dentro de Los Pinos con el fin de hacer un salón de fiestas. “Me acuerdo que en aquel lugar estaba la obra negra y tapamos los huecos de las ventanas con tablones de madera porque hacía mucho frío; era el mismo 22 de enero cuando hacíamos los arreglos. Ahí fue la fiesta”.

A decir de doña Cecilia Occelli a esos 15 años sólo asistieron los primos de Ceci por parte de los dos lados familiares, así como algunos amigos. Sin embargo, la convocatoria fue mucho más amplia e incluso se presentó el cantante Luis Miguel para amenizar la celebración. Esto lo confirmaría muchos años después la propia hija del ex Presidente de México: “A Luis Miguel lo conocí en mi fiesta de 15 años. Mi papá le pidió que fuera a cantar. No nos hicimos ni siquiera buenos amigos, somos simplemente conocidos. Me hice íntima amiga de su hermano Alejandro, al cual adoro. A Luis Miguel lo veía muy poco, la verdad. Es que ni siquiera tenía una relación con él, pero a la gente le encanta armar chismes” le dijo Cecilia Salinas Occelli a la reportera Verónica Olvera para la revista Gente! en una entrevista publicada el 2 de octubre de 2004.

Lo de la visita de Luis Miguel a Los Pinos en 1989, es un hecho; lo del romance de la hija de Salinas con Luis Miguel, no ha encontrado suficientes pilares para sostenerse e incluso ha sido desmentido por uno que sí fue novio de Ceci Salinas: Jorge “El Burro” Van Rankin; lo de la muerte de “El Sol de México” en una de esas visitas a Los Pinos, es más falso que las uñas de Niurka; lo de la condonación de los impuestos que debía Luis Miguel a la Secretaría de Hacienda sigue sin tener un documento oficial que lo compruebe, pero lo cierto es que Micky no se volvió a mostrar preocupado por ese tema en todo el sexenio salinista. 

Hay un último guiño en el que Luis Miguel, en realidad, vendería su alma al Diablo. En 1991 se reveló que la verdadera nacionalidad del artista era puertorriqueña y no mexicana como se había dicho desde que inició su carrera. La revelación la hizo Luisito Rey con el fin de perjudicar a su hijo. Lo que no contaba el frustrado cantante es que en política siempre hay un tiburón que sabe convertir las crisis en oportunidades. Y ese tiburón era Salinas, que no permitió que el asunto se pusiera pelón y entregó personalmente la carta de naturalización a Luis Miguel. El cantante sintió que el Presidente le hacía un favor, pero en realidad era Luis Miguel el que le hacía el favor a Salinas al colocarlo como el héroe de ese fragmento de la Historia. Las imágenes de ambos le dieron la vuelta al mundo y el cantante mexicano más exitoso de todos los tiempos le debe a Salinas de Gortari ser mexicano.

(Próxima semana la tercera de tres partes)



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