Lejos de las playas más famosas y del ritmo acelerado de Bangkok, una región del noreste de Tailandia busca convertirse en una nueva opción para los viajeros internacionales. Se trata de Ubon Ratchathani, una provincia fronteriza con Laos y Camboya que conserva una fuerte influencia vietnamita y que ahora es promovida por las autoridades como un destino más económico, tranquilo y cercano a las tradiciones locales.
Atravesada por el río Mekong, Ubon Ratchathani combina paisajes naturales, templos, gastronomía y celebraciones tradicionales en un territorio de grandes dimensiones. La provincia es aproximadamente siete veces más extensa que la Ciudad de México y alberga a cerca de 1.8 millones de habitantes.
Su menor desarrollo económico frente a otras zonas turísticas del país también se ha convertido en parte del argumento de promoción. La oferta de hospedaje, comida y actividades puede resultar más accesible que en algunos de los destinos turísticos más conocidos de Tailandia.
La Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) busca aprovechar esas características para atraer a visitantes extranjeros y diversificar los destinos que reciben a los millones de viajeros que llegan cada año al país.
Ubon Ratchathani también intenta competir en un terreno que se ha vuelto fundamental para la industria turística: las redes sociales.
La provincia cuenta con campos de arroz, murales, templos, esculturas de grandes dimensiones y talleres tradicionales dedicados al algodón y la seda. A estos espacios se suman cafeterías con grandes ventanales desde las que pueden observarse paisajes de los bosques ubicados al otro lado del río Mekong, en Laos.
Las autoridades turísticas han identificado estos lugares como atractivos para una generación de viajeros que descubre destinos principalmente a través de plataformas como Instagram y TikTok.
Entre sus sitios más llamativos destacan enormes esculturas de dragones, algunas con dimensiones que superan ampliamente la altura de una persona, así como templos con diseños diversos que reflejan parte de la tradición religiosa y cultural de la región.

La gastronomía es otro de los atractivos. Ubon cuenta con 13 restaurantes incluidos en recomendaciones de la Guía Michelin, lo que permite complementar la oferta cultural con opciones gastronómicas a precios relativamente accesibles.
Uno de los principales motivos para promover Ubon fuera de Tailandia es el Festival de las Velas de Ubon Ratchathani, una celebración que se realiza cada año entre finales de julio y principios de agosto.
Durante meses, grupos de habitantes trabajan en la elaboración de grandes carrozas decoradas con figuras de animales mitológicos y elementos relacionados con el budismo. Las piezas son presentadas durante un desfile que reúne a miles de personas.
El festival se ha convertido en una de las principales expresiones del orgullo local y en un punto de encuentro para visitantes procedentes de distintas regiones de Tailandia.
La participación de extranjeros todavía es limitada, precisamente uno de los aspectos que las autoridades quieren modificar. La estrategia turística busca que la celebración deje de ser principalmente un evento conocido dentro del país y gane presencia entre los viajeros internacionales.
Días antes del desfile principal, las calles muestran parte del proceso de elaboración de las carrozas. Los visitantes incluso pueden participar en algunos trabajos artesanales y ayudar a crear pequeñas figuras de cera que posteriormente forman parte de estructuras de varios metros.
La ubicación de la provincia es otro elemento que las autoridades tailandesas pretenden aprovechar. Su cercanía con Laos y Camboya permite plantearla como una parada dentro de recorridos por el sudeste asiático.
La TAT busca atraer a viajeros que visitan los países vecinos para que incorporen Ubon Ratchathani a sus rutas y permanezcan algunos días en territorio tailandés.
La estrategia ocurre además en un momento en que Tailandia intenta recuperar el ritmo de llegada de visitantes internacionales. Durante los primeros siete meses del año, el país recibió 18.5 millones de turistas extranjeros, una disminución de 3.19 por ciento respecto al mismo periodo de 2025.
Ante ese escenario, las autoridades buscan ampliar la oferta turística más allá de los destinos tradicionales. Ubon Ratchathani aparece así como una alternativa que combina naturaleza, cultura, gastronomía y precios más accesibles, con el objetivo de convertir una provincia hasta ahora poco conocida internacionalmente en una nueva puerta de entrada al turismo tailandés.






