Por eso, en mi opinión, no es una casualidad la participación de Beatriz Gutiérrez en “La Mañanera” del 11 de septiembre de 2024. Es decir, horas después de la aprobación de la reforma judicial de AMLO en el Senado de la República. Debo confesar que me sorprendió verla frente al podio presidencial. Pero sobre todo me decepcionó escuchar a una Beatriz, que yo conozco como inteligente

Nos conocemos desde hace prácticamente veinte años. La primera vez que vi de frente a Beatriz Gutiérrez Müller fue en la segunda mitad del año 2005. En aquél entonces ella ya había sido sacada a la luz –en contra de su voluntad– como la novia de “El Peje” en la portada de la revista Quién; en aquél entonces yo era editor de política de la misma publicación y tenía la consigna de conseguir la primera entrevista a como diera lugar.

El primer encuentro con Beatriz Gutiérrez –relatado con lujo de detalle en el libro “Quién Confiesa. Los secretos mejor guardados de la revista de sociales más importante de México”, escrito por Diana Penagos, Jessica Sáenz y yo en 2015 y publicado por Planeta– se resume en que me hice pasar por un repartidor de flores para entregárselas en su departamento de la colonia Del Valle, con el fin de negociar personalmente la entrevista a contra entrega de las flores.      

“Con un fuerte jalón abrió la puerta de entrada [del edificio localizado en la calle de Heriberto Frías]. Tomó las flores. Les dio las gracias [a mi compañera Jessica y a mí] y cerró. No hubo tiempo de reconocer si la que estaba frente a ellos era Beatriz”. Así consignamos en el libro nuestra misión no cumplida. 

También narramos que, finalmente, tras un seguimiento permanente un buen día, a finales de aquél 2005, Beatriz accedió a darme la entrevista, la cual se publicó en el primer ejemplar de 2006, en la portada de Quién, bajó el título “Se busca primera dama”.

La mía fue la primera entrevista que Beatriz Gutiérrez dio a un medio de comunicación para hablar de su relación sentimental con el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Así lo consignamos nosotros en 2015 y así lo retomó la propia Beatriz en su libro “Feminismo Silencioso”, en 2024.

La autora escribió en su entrega reciente: “`El papel de primera dama debe de ser marginal. No por falta de capacidad o poca inteligencia, sino porque la persona elegida es el señor, no la señora´, respondí a Beto Tavira, de la revista Quién, en una entrevista en la que el hábil periodista logró conseguir mi teléfono particular y en la que, sin haberme percatado, ya estaba respondiendo”.

Para entonces Beatriz no había hecho su declaratoria de que no quería que se le llamara primera dama (eso fue hasta antes de la elección de 2018); para entonces Beatriz ya había dejado claro que tenía síntomas de alergia al protagonismo; para entonces se había tatuado su eslogan sexenal: no figurar. 

Desde entonces son contadas las ocasiones en que la escritora ha accedido en hablar con la prensa y mínimas las que ha aparecido abriendo su intimidad familiar a capa y espada, como en el documental de Epigmenio Ibarra o como en la entrevista en su casa de Tlalpan que le concedió a Javier Alatorre de TV Azteca. Siempre con una estrategia de comunicación perfectamente calculada. 

Por eso, en mi opinión, no es una casualidad la participación de Beatriz Gutiérrez en “La Mañanera” del 11 de septiembre de 2024. Es decir, horas después de la aprobación de la reforma judicial de AMLO en el Senado de la República. Debo confesar que me sorprendió verla frente al podio presidencial. Pero sobre todo me decepcionó escuchar a una Beatriz, que yo conozco como inteligente, hablar de todo lo que se pudo haber llevado en la maleta del encanto de la discreción. 

Y es que la esposa del presidente de México, que durante la administración lopezobradorista se caracterizó por el hermetismo de su vida privada, hizo públicos detalles muy íntimos de su matrimonio, más allá de las coordenadas que les esperan a cada uno después del 1 de octubre. 

La experta en lingüística destacó el “creo” cuando se refirió a “somos una pareja creo que felizmente casada” y a “somos una pareja creo muy unida”. 

La madre defensora de “con los niños no”, a pregunta expresa, reavivó el bullying que ha sufrido su hijo Jesús Ernesto en el sexenio de su padre y cómo ha padecido vivir en Palacio Nacional.

La académica e investigadora que le construyó una muralla a los temas de la frivolidad de la prensa rosa mencionó las críticas que ha recibido por “caminar chueco”.

La enemiga del escándalo sacudió al mencionar que, aunque descartaba ocupar un cargo público, “nunca hay que decir nunca”. 

La doctora Beatriz reveló a toda la nación que carga con un trauma desde los 15 años de edad, por un evento que le pasó, y que por eso tiene “pánico escénico”. 

El análisis del discurso de cada frase nos daría para un libro. La comunicación no verbal a lo largo de toda esa hora de tiempo que estuvo frente al micrófono también da para otro libro. 

¿Qué le pasó de último minuto a la Beatriz del “no figurar”? ¿En qué estaba pensando la doctora Gutiérrez Müller cuando aceptó “la invitación” del presidente para ir a exhibirse de esa manera? ¿Por qué no disimularon las preguntas a modo de los “reporteros” de La Mañanera? (Beatriz ya llevaba preparadas de manera impresa algunas respuestas).  

Sinceramente no reconozco a esa Beatriz. A la Beatriz convertida en un tsunami de frases incendiarias que, desde luego, en cuestión de minutos se colocaron en los primeros lugares del algoritmo de Google y de todas las redes sociales como la de “Un presidente homosexual”

El capital político que guardan las historias de amor de los poderosos, apagado durante todo el sexenio, fue encendido a toda potencia en un momento clave para, desde mi punto de vista,  dinamitar el foco de la opinión pública sobre el desaseo con el que se aprobó la reforma judicial de AMLO.    

La Mañanera de Beatriz fue desafortunada por los cuatro lados. Esta despedida, lejos del feminismo silencioso nos muestra una estrategia del machismo escandaloso en la cual, desde mi opinión, Beatriz ha sido utilizada como distractora de la conversación más relevante para el país.

*@betotavira

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