Visité Holbox por primera vez hace más de una década. Luego de un par de días en el destino entendí que era un sitio para encontrar la paz. Hoy en día, todos quieren ir a Holbox y por ello hoy te diré dónde está, cómo llegar, dónde alojarse y qué hacer allá.
Ubicada al norte de Quintana Roo, dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, la Isla Holbox es un sitio que sobresale por su contacto con la naturaleza, su ambiente relajado y su capacidad para lograr que te desconectes desde el primer momento. Allí no hay grandes avenidas ni tráfico, porque los traslados se hacen caminando, en bicicleta o en carrito de golf. Holbox vive a su propio ritmo y con sus propias reglas. El tiempo ahí parece avanzar de otra manera y ese es el encanto que se ha vuelto el imán para los visitantes.
Llegar a Holbox no es complicado, pero el trayecto es largo, toma varias horas y es algo costoso. En nuestro caso, viajamos desde Guanajuato y siempre nos ha tomado al menos 11 horas llegar hasta allá, sin contar los tiempos de espera entre un medio de transporte y otro. Sin embargo, creeme que todo el trajín vale la pena.
Para llegar a Holbox debes volar a Cancún. Puedes contratar un servicio privado que te recoja en el Aeropuerto Internacional de Cancún y así será todo más sencillo y algo caro, pero igual es tardado. Si quieres ir por tu cuenta debes tomar un transporte terrestre hasta Chiquilá, y desde ahí, subir al ferry que va hasta Holbox. Finalmente, ya estando en la isla, toma un taxi hasta tu alojamiento; o podrás ir caminando si no está tan lejos.
La primera vez que fui a Holbox llegué por la tarde. Vaya regalo de bienvenida el que me dio esa pequeña isla: un atardecer espectacular. El cielo se pintó de tonos rosados y naranjas, y el mar estaba en calma, era mucho más de lo que esperaba para iniciar ese gran viaje.
Día tras día fui descubriendo el encanto de Holbox. Sus calles sin pavimentar, su aire de población pequeña, la calidez de sus habitantes, la tranquilidad, el sol constante, la playa de arena blanca, y las aguas cristalinas y poco profundas. Todo eso en conjunto hace que el destino sea único y espectacular.
Una mañana decidí salir a caminar cuando apenas comenzaba a salir el sol. Aún había un poco de oscuridad. Fui por la orilla de la playa, sintiendo la arena fina en mis pies, luego algunas pequeñas piedras y conchitas que el mar había dejado atrás. Así llegué hasta un muelle donde ya había algunos lugareños conversando y revisando sus redes con la pesca del día.
Seguí caminando y el mar se acercaba suavemente. Me senté. No hice nada más que sentir, escuchar y mirar. Las aves volaban cerca, el vaivén del agua pasaba frente a mí, el viento me rozaba la piel y el sol comenzaba a iluminarlo todo. En ese momento entendí que a Holbox se va en busca de momentos de paz.
Pero más allá de la inmensa tranquilidad que proporciona Holbox, hay una gran variedad de actividades. Tanto para quienes buscan un poco de aventura como para quienes desean descanso absoluto.
Una de las experiencias más buscadas en Holbox que se realiza aproximadamente de junio a septiembre, es nadar junto al pez más grande del mundo, el llamado tiburón ballena. Esta actividad la puedes contratar en tu hotel o en módulos cercanos al muelle.
También te sugiero hacer un recorrido en lancha para visitar la Isla Pájaros, Isla Pasión y un cenote. Y si la aventura es lo tuyo, renta un kayak y disfruta del mar y las vistas de la isla de esta forma. O ve en kayak por los manglares.
Asimismo puedes realizar un paseo a caballo, que va desde el centro de la isla hasta la punta más extrema; o bien, renta un carrito de golf para ir de punta a punta de la isla. Se alquilan por horas o por días. Otra forma divertida de recorrer Holbox, es en bicicleta. Muchos hoteles las incluyen o ayudan a gestionar su renta con proveedores locales.
Y si hablamos de actividades bellas y gratuitas, hay tres que son increíbles. Ir a ver los flamencos, disfrutar de los atardeceres y la bioluminiscencia. Para ver flamencos lo ideal es ir muy temprano. Debes llegar caminando o en bicicleta. Cualquiera te indicará el camino para llegar, es muy fácil. Y los atardeceres lo podrás ver desde cualquier lugar.
Uno de los grandes atractivos de Holbox es la bioluminiscencia, que se puede ver en cualquier momento, pero la mejor época del año para este fin es entre mayo y septiembre. Caminar por la playa de noche y ver cómo el agua se ilumina con cada movimiento es una experiencia que raya en lo divino y mágico. Un vaivén silencioso y profundamente conmovedor.
Por otra parte, si hablamos de hospedajes, te puedo contar que hay para todos los presupuestos. Yo conozco tres hoteles grandiosos en el destino. Conceptos muy distintos, pero todos con gran servicio e instalaciones. Las Nubes Holbox es todo lujo y privacidad, Villas Flamingos es rústico y acogedor, y La Puerta Azúl es sólo para adultos.
Finalmente quiero mencionar que hace algunos años cuando comenté que iría con mi hija que tenía unos 10 años, muchos me dijeron que Holbox no era para niños. Escuché frases como: “no hay nada qué hacer” y “se va a aburrir”. La realidad fue otra. Mi hija quedó fascinada y con ganas de regresar. Así que te puedo decir que sí es un destino para ir con niños porque hay fauna y flora fascinante, además de que pueden estar en la playa con toda tranquilidad gracias a la poca profundidad y el oleaje tranquilo.
En fin, Holbox es un lugar para bajar el ritmo, mirar el mar, escuchar el viento y reconectar. Además que te permite hacer algunas breves escapadas de aventura si así lo decides. Ya sea en pareja, en solitario o en familia, esta isla tiene una forma muy especial de acoger al visitante.






