Esta  bebida tiene un legado histórico muy profundo, que ha trascendido su papel original como una bebida para el consumo habitual para convertirse en un artículo de lujo y colección, gracias en parte a la mercadotecnia efectiva de marcas icónicas como Macallan, Johonnie Walker, Balvenie, Dalmore y últimamente ganando mucha reputación los de origen japonés.

La historia del whisky se remonta a varios siglos atrás, con sus orígenes en Escocia e Irlanda. Originalmente, era producida por monjes como un agua de vida (uisge-beata en gaélico, que luego evoluciono a whisky), utilizada tanto por sus propiedades medicinales como tanto por su disfrute. Con el paso del tiempo esta bebida dejo los monasterios y se popularizo entre la gente común, evolucionando a través de los siglos en términos de métodos de destilación y envejecimiento.

En la era moderna, marcas como Macallan y Johnnie Walker han jugado un papel crucial en  la transformación del whisky como un símbolo de estatus y sofisticación. Macallan, conocido por su excepcional envejecimiento en barricas de jerez sherry su sabor distintivo, ha sido una fuerza impulsora en este mercado de destilados espirituosos de altísima gama. Sus ediciones limitadas y botellas raras se han convertido en objeto de deseo y muy coleccionables.

Personalmente recuerdo en cuanto se vendía una botella de 375 m de Macallan criada especialmente de una sola barrica de botellas muy limitadas, pero eso no era todo la estrella es que venía en un empaque en forma de libro con fotos tomadas por el afamado artista Andy Warhol y que cada número de botellas contenía fotos distintas imágenes únicas dignas de la talla de un artista  , así como única fue la elaboración de esa diminuta botella que al solo mirar su color ámbar te preguntas realmente ¿vale la pena pagar más de $50 mil pesos? Por una diminuta botella de cristal. Pues déjame decirte que los que han podido adquirirlas, al ver que su precio sube año con año hacen que se lo piensen más de dos veces antes de abrirla.

Recuerdo que el año pasado asistí a una subasta que en esa ocasión más que para ir a comprar, aunque siempre termino haciendo ya que me apasiona, es una adrenalina única cuando te llevas algo por un precio muy bajo sientes ese placer de haber comprado algo en buen precio pero si te enganchas con un par de copas encima y con algunos interesados más por ese lote. Es ahí donde el Ego termina siendo el mejor vendedor en cualquier casa de subastas.

Volviendo al tema, ese día más me llamo la atención que se subastaría una botella Macallan cosecha 1946 que su precio fuera el país oscilaba sobre los $2,000,000 millones de pesos contenidos en una botella de 750 mililitros. El precio martillo si no mal recuerdo arrancaba en 300 mil pesos, donde algunos entusiastas como el que le escribe, tenía la vana ilusión de llevársela a precio  de salida o máximo dos o tres pujas más del precio de arranque. Pocos lotes antes de llegar al Whisky anfitrión de la noche. Valla sorpresa la que nos llevamos cuando la fiscalía confisco la codiciada botella por procedencia ilícita. Pues al notar las caras de los ansiosos compradores, ¿saben que hacen casos como este? Hacer desear más poder conseguir alguno de estos ejemplares al costo que sea. Y es así mis queridos lectores que entre la combinación de una buena malta y una excelente mercadotecnia posicionan whiskies únicos en el mundo. Y a ti querido lector ¿qué te apetece probar en este inicio de año? Salud.

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