La pintoresca ciudad de Comayagüa, en el corazón de Honduras, se prepara para la Semana Santa entre tradiciones y modernidad: mientras los humildes campesinos arreglan los característicos ramos de palma, los más jóvenes innovan con la creación de grafiteadas alfombras de serrín.
En esa ciudad colonial hondureña, los campesinos se agolpan en las paredes ubicadas al costado de la plaza central huyendo del sol, para crear con una soltura casi innata los ramos de palma de olivo característicos del Domingo de Ramos, a celebrarse mañana.
Uno de ellos es el señor Félix Medina, un campesino de 51 años oriundo de un pequeño pueblo al sur de la capital hondureña, quien de cuclillas escudado en la pared erige uno de esos ramos: forma seis lazos con las hojas de la palma, otras dos ramas sobresalen y una cruz queda en medio de ese ramillete atado con la planta seca.
«(Los ramos es una) tradición desde los tiempos de los ancianos pasados. Entonces, ya uno aprendió a hacer eso (…) Aprendí de mi mamá y los vecinos que siempre querían venir a Comayagüa», dice a EFE Medina mientras hace ramos sin parar.
Lleva más de cinco años llegando los días previos a la Semana Santa a Comayagüa pues, según dice, le agrada por ser un punto turístico e histórico del país centroamericano con gran tradición católica. Aprovecha para vender sus «ramitos», «pasear» y disfrutar la celebración religiosa en esa ciudad.
Frente a Medina, la pálida catedral de la Inmaculada Concepción de Comayagüa es testigo de cómo bajo el sol los trabajadores municipales engalanan la céntrica plaza con telas moradas, el color de la penitencia y sacrificio usado principalmente en época de cuaresma.
A partir de este domingo, el casco histórico de esa ciudad se abarrotará de alfombras de serrín, procesiones y actividades culturales que llaman cada año a centenares de turistas al ser la «capital del turismo religioso», según explica a EFE la encargada de la Casa de la Cultura de la Alcaldía Municipal de Comayagüa, Cecilia Figueroa.
«Este año 2025 estamos nuevamente preparados para poder recibir a turistas que nos acompañen en nuestra Semana Santa, donde celebramos la conversión personal y pastoral (…) Comayagüa se vuelve la capital del turismo religioso porque es aquí donde se vive más la fe», señala Figueroa.






