Seguramente como amante de la vida gourmet has escuchado hablar sobre las aclamadas estrellas Michelin, que le le otorgan a los restaurantes dándoles mayor realce en el medio y poniéndolos en el mapa como objetivo de quienes estamos ávidos de nuevas experiencias culinarias y en este viaje no perdí la oportunidad de visitar mi primer restaurante con tres estrellas y otro de una estrella.
Las estrellas Michelin son un reconocimiento prestigioso otorgado a los mejores restaurante en el mundo, estableciendo un estándar de excelencia culinaria desde su creación en 1926 por la compañía de neumáticos Michelin. Estas estrellas se han convertido en un símbolo de calidad gastronómica y ha ganado renombre internacional.

El sistema de calificación de las estrellas Michelin es conocido por su meticulosidad y rigor. Los inspectores anónimos de Michelin visitan los restaurantes dude manera incógnita y evaluar varios aspectos, incluyendo la calidad de los ingredientes, la técnica culinaria, la creatividad, el sabor, la consistencia y la experiencia general del comensal. Las estrellas se otorgan en una escala de una a tres estrellas, siendo tres el máximo galardón y representando una cocina excepcional que merece la pena hacia una experiencia culinaria única.

Una estrella Michelin significa que el restaurante ofrece una excelente cocina en su categoría, mientras que de dos estrellas indican una cocina excepcional que merece la pena un desvío en el viaje. Por ultimo, tres estrellas se otorgan a aquellos establecimientos que ofrecen una experiencia gastronómica excepcional y única que justifica un viaje exclusivo ya que en mi caso tuve que desplazarme de Verona a Florencia para visitar el aclamado restaurante “Enoteca Pinchiorri”. El restaurante esta el corazón de Florencia, la mejor manera de llegar a el por sus estrechas calles es definitivamente caminando o y dejar el auto en los estacionamientos mas cercanos cerca de la estación de tren quedando a 10 o 15 min a pie, ya que la afluencia en esta ciudad siempre es demandante y pocos los lugares en la parte central.
El restaurante cuenta con un menú degustación con costo de 350 Euros por persona, esto sin considerar las bebidas ya que las aguas solamente tienen un costo de 29 Euros y si deseas acompañarlo con vino por cada platillo maridado gastaras un estimado de 800 Euros. En total si deseas que tu experiencia no sea tan limitada preparadte a desembolsar un aproximado de 12 mil pesos al tipo de cambio actual.
Pero, ¿valió la pena? En mi caso son varios los factures que influyeron como la atención, las diferentes texturas en cada uno de sus platillos, el uso especializado de cristalería pensada para cada tipo de vino ya pro supuesto hasta para el agua y si no estaba convencido el tour por su cava subterránea fue todo una experiencia ya que cuentan con formatos únicos como los son botellas de Chateau Petrus 6 litros cosecha 2000, mouton 2000, Latour 2000, Cheval Blanc y por si fuera poco colecciones de cosechas excepcionales como DUCLOT que no se consiguen con facilidad en resumen una cava que nunca pensé que estuviese al resguarde de un solo restaurante. Entonces por el hecho de que nadie mas te lo cuente vale mucho la pena pero que solo lo recomendaría una vez.
Pero el que se llevo mi plena recomendación tras una grata experiencia desde la llegada al castillo de Banfi en la región de Brunello. La Sala dei Grappoli con solo una estrella Michelin pero con una excelente atención y servicio por parte del personal, vino y entradas de cortesía hacen mucho mas amena tu estadía. Eso si, definitivamente Italia se caracteriza por su cocina lenta muy pero muy lenta, ya que tendrás que invertir 4 horas de tu tiempo para poder disfrutar de estas experiencias gastronómicas en cada uno de estos restaurantes.






