Al secretario de Gobernación no lo conocen ni en su casa. Uno tiene que recurrir al meme donde comparan su foto con la del abuelo de “La Familia Monster” (El vampiro interpretado por el actor Al Lewis) para poder explicar quién es Adán Augusto López Hernández. Y es que el ex gobernador de Tabasco, ahora de 58 años de edad, fue designado en su cargo actual en agosto de 2021 por el presidente Andrés Manuel López Obrador y, desde entonces, el nuevo titular de Segob decidió mantener un perfil tan bajo que, luego de ser destapado como presidenciable por AMLO, le ha cobrado factura.

En lo que va del primer semestre del 2022 distintas y distantes integrantes de #MiCISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) me han mandado fotos de paparazzi por WhatsApp para preguntarme quién es ese señor que llega a los restaurantes de la Ciudad de México con escolta (discreta, pero que se nota) como al restaurante El Merito de Mar, en Polanco, o las que me cuentan que se lo encontraron, como en el restaurante Nobu de Arcos Bosques, pero como no sabían quién era no le tomaron foto. Tiempo después vinieron a saber de Adán Augusto por alguna noticia en la televisión. “Ah, sí. Ya me acordé. Se sentó en la mesa de al lado de nosotras, pero equis”: me dicen mis informantas que, sin duda, representan a un sector que tiene influencia en su círculo social.

Si se aspira a suceder en la Presidencia de México a Andrés Manuel López Obrador no se puede ser equis, ni i griega ni zeta. La marca López Obrador puede generarnos simpatías o antipatías pero nadie puede negar su popularidad y conocimiento. Los personajes que tengan la intención de ser el próximo inquilino de Palacio Nacional tendrán que hacer un quíntuple esfuerzo para que su rostro, nombre y apellidos no queden eclipsados por las siglas de AMLO. Ya si nos entretienen en el camino, nuestra memoria emocional se los agradecerá.

Sinceramente a Adán Augusto yo no le veo ganas de nada. El López del Palacio de Cobián es una especie de NiNi de la política postmoderna: Ni tiene capital erótico –ni guapeza ni juventud– Ni tiene capital social –ni los jóvenes lo conocen ni las mujeres lo reconocen ni tiene cifras de seis dígitos en sus redes sociales–. Ya Ni hablar de la carencia de capital político. Ahí sí tienen más territorio sus contrincantes de partido: Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores y, si me apuran, incluso Ricardo Monreal, senador de la República.

Si recurrimos a la aritmética básica y comparamos las benditas redes de Adán Augusto con las otras “corcholatas” de su misma nomenclatura de Morena, veremos que en Twitter, por ejemplo, al cierre de esta columna, @adan_augusto tiene 91, 870 seguidores que están muy por debajo de los 2, 181, 599 de @Claudiashein o los 2, 422, 114 de @m_ebrard. Vaya, hasta @RicardoMonrealA tiene más miembros (507, 645) en la red social del pajarito. 

En Instagram es la misma historia: el secretario López Hernández (@adan_augusto) tiene apenas 12, 800 seguidores, por cierto en una cuenta sin verificar, comparados con los 293, 751 de @claudia_shein o los 159, 303 de @marcelo.ebrard. Mientras que @ricardomonreal tiene sus 118, 766 followers. En Tik Tok Claudia y Marcelo ya están haciendo de las suyas con cuentas verificadas mientras que de López Hernández ni sus luces. En Tinder ya mejor ni me metí a buscar, porque iuuuuu a todos.

Ya en serio. Aquí hay de dos sopas: o al señor Adán Augusto le vale tres kilos de riata la encuesta que hará Morena para elegir a su candidato a la Presidencia de México para las elecciones de 2024 (pues se sabe “el elegido”) o la neta no quiere ser Primer Mandatario, porque insisto, así que uno vea que le está echando ganitas para darse a conocer, pues no.

En la Lista Nominal del Instituto Nacional Electoral (INE), al cierre de julio de 2022, hay 92, 977, 957 personas registradas de las cuales el 52% son mujeres mientras que el 48% son hombres. De ellos, el mayor porcentaje está en los jóvenes de menos de 30 años (De 20 a 24 años hay 11, 135, 909 y de 25 a 29 años existen 10, 930, 549), un público que, sabemos, consume mayor contenido digital el cual habita en Google o YouTube o en las redes sociales.

Tal parece que el secretario de Gobernación no sabe o no le interesa saber que tiene que hacer su chamba para hacer del algoritmo su mejor aliado. En el siglo pasado el político que se movía no salía en la foto. En esta era, el que no está de manera orgánica y con contenidos originales en las redes sociales, difícilmente obtendrá un resultado favorable en la boleta electoral. Y si no me creen, ahí está el caso del gobernador de Nuevo León Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez Cantú, de quienes el diario El País publicó: “La fórmula Mariana Rodríguez: cómo crear un gobernador a golpe de ‘likes’”.

“Guardarse” para “no quemarse” ya no es la opción en los tiempos del exhibicionismo y del voyeurismo. Mucho menos cuando se aspira a una elección presidencial, mucho menos cuando las mujeres y los jóvenes son el público objetivo. Celebro que el secretario López Hernández tenga su ego bien amaestrado, pero me preocupa que piense que vive en el siglo pasado donde el Presidente en turno designaba por dedazo a su sucesor y, sólo eso valía, para  “sentarse en la grande”.

En la generación del algoritmo la bendición de Palacio Nacional no alcanza; hay que buscar llegar al reino de los cielos así en el Google como en la Tierra. 

Twitter: @betotavira

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