Tras mi salida de Quién, en 2010, el periodista Daniel Moreno me buscó para que me sumara a un proyecto que estaba por nacer: Animal Político. Era tiempo de superar la primera temporada de mi blog así que, comencé por cambiar el nombre. Ahora lo bauticé como “Cuna de Grillos”, también inspirado en una telenovela de Televisa: “Cuna de lobos”
“Tú serás muy la estrella de la revista Quién, pero aquí la única estrella son los clicks que genere tu blog. Si no tienes visitas, te tendremos que quitar del sitio web”. Palabras más palabras menos, eso me dijo con toda la confianza de nuestra buena camaradería Luis Bueno, el editor del recién lanzado Quién.com que, como lo marcaba la tendencia internacional en aquel 2008, abrió un espacio para distintos blogs.
El blog que yo propuse, o mi primera chamba en lenguaje millennial, se llamaba “Los políticos también lloran”, inspirado en la famosa telenovela de Televisa “Los ricos también lloran”.
El contenido era un depósito de relatos breves, anécdotas, fotos de paparazzi y primicias de toda la información a la cual tenía acceso como editor de Política de la revista Quién y que me sobraba debido al espacio limitado y a la naturaleza del impreso.
La materia prima era fácil de conseguir, ahora había que salir a cazar los clicks. En un tiempo donde todavía no se instauraba el mailing como un canal de difusión, me agarré los correos electrónicos de los contactos de primer nivel que me había acercado la poderosa marca de Quién y, semanalmente, con copia oculta, a cada uno le mandaba mi nuevo post.
La periodicidad, autenticidad y provocadora información generó una fiel comunidad que poco a poco se fue enganchando al blog hasta luego buscarme directamente para darme nuevos “chismes” que, una vez que pasaban por mi propio filtro de confirmación, los hacía públicos no cruzando la frontera que divide al periodismo rosa del periodismo amarillista.
Para entonces yo ya estaba perfectamente evangelizado por las jefas de la revista que nos habían advertido sobre no cruzar cuatro fronteras: no publicar temas de alcohol, ni de drogas, ni infidelidades, ni sacar del clóset a alguien.
Por cierto, esos límites, siguen estando vigentes en cualquier trabajo que hago para cualquier medio de comunicación. Y me voy a dormir muy tranquilo de no haberle destrozado la vida a alguien por “una mala fotografía” de todo un “álbum de su vida”.
Tras mi salida de Quién, en 2010, el periodista Daniel Moreno me buscó para que me sumara a un proyecto que estaba por nacer: Animal Político.

Era tiempo de superar la primera temporada de mi blog así que, comencé por cambiar el nombre. Ahora lo bauticé como “Cuna de Grillos”, también inspirado en una telenovela de Televisa: “Cuna de lobos”.
En esta segunda temporada le metí un poco más a la producción y me mandé a hacer unos retratos en los que aparecía vestido de traje y corbata en negro con el emblemático parche en el ojo de Catalina Creel, la villana de la telenovela. Aspiraba a convertirme en el villano del cotilleo de la clase política mexicana.
Tres años bastaron para que mi nuevo blog se convirtiera en uno de los más vistos de todos los blogs de AnimalPolítico.com. Tres años bastaron para querer volar solo. En 2014, con todo el agradecimiento a Daniel Moreno, me fui a crear mi propio sitio: CunaDeGrillos.com.
Desde entonces han pasado 10 años. De satisfacciones, de descalabros, de reconocimientos, de mentadas de madre… como la vida misma. Y hoy que volteo 10 años atrás digo: “Me volvería a lanzar del paracaídas sin saber a dónde voy a caer”.
A una década de distancia desde el nacimiento de Cuna de Grillos, más allá de los guayabazos, puedo decir que, de alguna manera, me he dado cuenta de que la sociedad ha salido del clóset con respecto al chisme. Y lo celebro.
Ahora ya no da sentimiento de culpa pronunciar “Te tengo un chisme”. Las propias redes sociales han abrazado el “chismecito necesario” y en los tapetes del piso de las entradas de las casas ya se puede leer “Sólo se aceptan chismes”.
Desde luego que también podemos destacar la aportación del chisme a la Historia, o de que las terapias psicoanalíticas son puro chisme de uno mismo, o de la importancia del chisme para la sociología. Es que donde quiera hay chisme. La vida es un gran chisme.
Ya le dije a mi amiga Lydia Cacho que en algún momento escribiré un amplio ensayo sobre la anatomía del chisme, pero, mientras tanto, les invito a todos los guapos a que celebremos a Cuna de Grillos porque eso significa celebrar el chisme desde su definición más superficial que, en muchos casos, es donde habita la verdadera profundidad.
*@betotavira






