Edimburgo, historia milenaria y escenarios de Harry Potter 

Siempre he dicho que soy más Edimburgo que Londres, porque esta ciudad me encanta mucho más que la tan famosa capital de Inglaterra. Con más de mil años de historia, “Edinburgh” deja ver su antigüedad en  cada calle, torre y colina. Esta ciudad escocesa parece detenida en el tiempo. Sus callejones medievales, edificios de piedra oscura y su imponente castillo en lo alto, crean un paisaje que parece sacado de una novela.

Algo fascinante es que, además de su profundo pasado, Edimburgo ha logrado conquistar a las nuevas generaciones. En gran parte, debido a muchas películas y series que se han filmado ahí y a su estrecha relación con el universo de Harry Potter, ya que allí fue donde J. K. Rowling escribió buena parte de la saga. La autora contó que por mucho tiempo acudió a una pequeña cafetería en el centro de la ciudad para dedicarse a escribir las hazañas del pequeño mago, que le dieron fama internacional.

Hoy en día, la ciudad es un destino imprescindible tanto para amantes de la historia, turistas y fans de Harry Potter. Caminar por sus calles es recorrer siglos de literatura, arquitectura, tradiciones escocesas y escenarios que inspiraron a J. K. Rowling. A todo lo anterior, podemos agregar que el camino para llegar hasta ahí está colmado de paisajes que parecen escenarios cinematográficos.

Pero comencemos haciendo un breve recuento de la historia de Edimburgo, que se remonta al menos al siglo VII; y cuya característica y atractivo turístico principal es su imponente castillo que fuera construido en una colina. La ciudad creció alrededor de esa fortaleza. Así se formó el llamado Old Town. Aún hoy en día, permanecen sus calles estrechas y empedradas que parecen formar un laberinto. Cabe mencionar que Edimburgo es Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Edimburgo es la capital de Escocia (Scotland), y está ubicada en la costa este del país, frente al estuario del Firth of Forth, una enorme entrada del mar del Norte. Está a unos 650 kilómetros al norte de Londres. Escocia forma parte del Reino Unido (United Kingdom).

La forma más sencilla de llegar hasta allá es por aire. El Edinburgh Airport recibe vuelos directos desde numerosas ciudades europeas. Para quienes viajan desde México, lo más común es hacer conexión en ciudades como Londres, Amsterdam o París. Nosotros la hemos visitado de esa forma, pero también hemos llegado por carretera en auto rentado. Conducimos desde Cambridge hasta allá y fue un viaje encantador, porque los paisajes son únicos. También es muy fácil ir en tren desde Londres. El trayecto es de unas cuatro horas y media, e igualmente ofrece paisajes espectaculares todo el trayecto.

A pesar de ser la capital escocesa, Edimburgo no es extensa y más bien la podría definir como compacta, lo que hace que sea muy fácil recorrerla a pie. Y vaya que se disfrutan los paseos con tranquilidad, así se puede apreciar mejor su arquitectura y sus atractivos, como el famoso Castillo de Edimburgo.

El Castillo de Edimburgo (Edinburgh Castle ) es un must del lugar. Situado en lo alto de Castle Rock, además de ser una visita muy interesante, ofrece algunas de las mejores vistas. Lo más sobresaliente, es ver las Joyas de la Corona de Escocia, antiguos cañones y edificios históricos que narran la historia del país.

Una vez que termines de recorrerlo, baja la colina y ve hasta la famosa Royal Mile. Por el camino encontrarás museos, iglesias medievales, cafeterías y tiendas de souvenirs. Está histórica calle llega hasta el impresionante Palacio de Holyrood (Palace of Holyroodhouse). Mi atractivo turístico favorito en este destino.

El Palace of Holyroodhouse es la residencia oficial de la monarquía británica cuando visita Escocia, y se puede visitar buena parte del lugar, como los antiguos aposentos de Mary, Queen of Scots, donde se vivieron algunos de los momentos más dramáticos de su reinado en el siglo XVI. Este palacio también suele ser usado por la familia real para ceremonias oficiales.

El palacio está ubicado dentro de dentro del Holyrood Park, a los pies de Arthur’s Seat, un antiguo volcán. Si amas las experiencias de naturaleza debes subir a la cima y desde allí tendrás una de las vistas panorámicas más espectaculares de Edimburgo.

Otro lugar imprescindible es el National Museum of Scotland, uno de los museos más completos del Reino Unido, donde podrás explorar desde la historia natural del país hasta avances científicos, cultura escocesa y exposiciones internacionales.

Por otra parte, uno de los atractivos más curiosos de “Edinburgh” es el Royal Yacht Britannia. El histórico yate que durante más de 40 años perteneció a la familia real británica. Fue construido en la década de 1950 y es un elegante barco testigo de tantas vacaciones de la realeza y sus invitados, como la luna de miel de Carlos y Diana. Tras su retiro en 1997, el yate fue anclado en el puerto de Leith y se convirtió en una de las atracciones más visitadas de la ciudad.

Pero uno de los motivos que han dado popularidad a Edimburgo entre los viajeros más jóvenes es su vínculo con la creación de la saga de Harry Potter. La escritora J. K. Rowling vivió durante varios años en la ciudad y ella ha contado que escribió gran parte del primer libro en cafeterías del centro, específicamente en The Elephant House, que hoy en día es considerado como “el lugar de nacimiento de Harry Potter”.

Se dice que Victoria Street, con sus fachadas de colores y tiendas curiosas, fue la inspiración para crear el famoso Callejón Diagon. Mientras que algunos nombres de las lápidas en Greyfriars Kirkyard habrían inspirado los nombres de personajes de la saga. En fin, Edimburgo se ha convertido en una especie de destino de peregrinación para fans del universo del pequeño mago; y he de confesar que nuestra última visita a la ciudad, fue por ese mismo motivo.

Pero Edimburgo también es muy famoso por sus festivales. Cada verano se celebra el famoso Edinburgh Festival Fringe, considerado el festival de artes escénicas más grande del mundo; y el Edinburgh International Festival, que reúne presentaciones de música clásica, danza y teatro de altísimo nivel.

Y qué es de un viaje sin probar su gastronomía. En esta ciudad, su comida combina ingredientes locales con tradiciones muy antiguas. Debes probar el haggis, un guiso tradicional con carne de cordero, avena y especias. Y al igual que en el resto del Reino Unido, son muy populares los fish and chips, las sopas espesas y los postres elaborados con frutos rojos. Pero algo que no puede faltar y que es único en este país, es el whisky escocés, conocido mundialmente como Scotch.

Si te interesa profundizar en el tema, puedes acudir al museo interactivo Scotch Whisky Experience, donde los visitantes aprenden sobre su proceso de elaboración y degustar diferentes variedades.

Me encanta Edimburgo porque además de mantener viva su historia, ha logrado conquistar a nuevas generaciones, sin renunciar a su tradición y características. Entre edificios medievales y colinas, la capital escocesa ofrece una experiencia única que enamora a cualquier viajero.

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