Política para Guapos
Está furiosa. Doña Christelle Castañón Sandoval, esposa de Alejandro Moreno Cárdenas, ya le advirtió al presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que está harta del señalamiento público por el escándalo mediático, el cual cada vez le cobra más alta la factura en su hermético círculo de amistades, tanto en Campeche como en Ciudad de México, pero sobre todo con las mamás del colegio Irlandés al que asisten sus hijos.
Según las máximas representantes de Mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional), esta crisis
matrimonial comenzó a gestarse desde 2021 –por razones que sólo competen a la pareja y que son independientes al terreno político– pero se agudizó en 2022, al grado de que entre marzo y abril de este año Alejandro Moreno tuvo que abandonar por alrededor de un mes el hogar familiar –una hermosa casa que recién habían estrenado en las Lomas de Chapultepec luego de año y medio de remodelaciones, donde habita su colección de arte en la que destacan piezas de Diego Rivera y Vincent van Gogh– para, desde la distancia, aminorar el trago amargo que le hizo pasar a su mujer. Y luego volvió.
Pero ¿qué tan fuerte tuvo que haber sido la causa del enojo para que desde entonces “Alito” regrese de su oficina todas las tardes, en punto de las 3:00 PM, para comer en casa con su esposa e hijos? ¿Qué tan grande tuvo que ser el pecado para que Moreno Cárdenas actualmente acompañe todos los domingos a su esposa al templo cristiano, donde ella se congrega, pues simpatiza con la religión cristiana a pesar de haber bautizado a sus dos hijos mayores en la religión católica? ¿Qué tan débil conoce a su marido como para que Christelle se haya unido a la gira internacional que actualmente hace el líder del PRI por Europa?
Recordemos que Alejandro Moreno y Christelle Castañón se casaron el 26 de enero de 2012. Fue el tercer matrimonio de él y el segundo de ella, quien antes estuvo casada por lo civil con su instructor del gimnasio. Moreno Cárdenas procreó a su primogénito Alejandro Moreno Arceo, en su primera relación con Claudia Arceo Cabañas; luego, en marzo de 2010 “Alito” se casó con Ana Laura Treviño con quien tuvo un matrimonio fugaz sin hijos. De su tercer casamiento con Christelle, Alejandro tiene tres hijos: el primero fue bautizado en 2014 con el nombre de Rafael y sus padrinos fueron Fernando Ortega Barnés, entonces gobernador de Campeche, y su esposa Adriana Hernández; mientras que su segundo hijo, bautizado en 2015 como Sebastián, tuvo como padrinos al entonces gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello y su esposa, la cantante Anahí Puente Portilla. La tercera hija de los Cárdenas Castañón se llama Alejandra y nació en septiembre de 2019.
Desde que Christelle se casó con “Alito” fue entrenada (y premiada) para aguantar el daño colateral que conlleva estar casada con un político mexicano. Además del PRI. Además visceral. Además con hambre de poder. Además traidor. Además que en los tiempos recientes se le metió en el zapato al presidente Andrés Manuel López Obrador al no aliarse con él en la aprobación de la reforma energética. Y eso, me cuentan las que la conocen de cerca, ella lo entiende. Christelle sabe de “la guerra sucia” en contra de su marido; lo que no entiende ni quiere entender es “la guerra sucia” para poner en contra de ella a su marido. Es decir, hay dos frentes: el público y el privado, y en el segundo la ex primera dama de Campeche ha puesto un ultimátum.
Como si no fuera suficiente lo antes dicho, el pasado 5 de junio la actual gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, metió el dedo en la llaga en su programa de televisión local Martes del Jaguar en el que reveló que cuenta con evidencias de que Alejandro Moreno tiene fotos de Diputadas del PRI donde aparecen desnudas.
“Cuidado diputadas –dijo la morenista en televisión abierta– porque algunas de ustedes mandaron fotos, unas hasta desnudas, entonces se las mandan a “Alito” y “Alito” con eso las tiene. Y creen que él las va a cuidar y que va a proteger esas fotos. No, no pueden intimidar así con este señor, porque él no tiene escrúpulos. Es nada más una advertencia, nosotros hemos sido muy cuidadosos de que esas fotos no salgan a la luz, pero yo creo que sí hay que tener mucho cuidado” aseguró la mandataria que le ha declarado una guerra frontal al ex gobernador de Campeche.
Verdad o no, la señora Christelle Castañón está harta de ser salpicada un día sí y el otro también por los escándalos de su marido.
Que es un delito filtrar las conversaciones de “Alito” obtenidas a través del espionaje ilegal, absolutamente; que es una guerra sucia del gobierno federal usando a la gobernadora de Campeche, probablemente; que “Alito” está cada vez más lejos de sus aspiraciones presidenciales, seguramente; que el cateo a la casa de “Alito” lo convierte en víctima, posiblemente. Que el tsunami se ha metido bajo las sábanas en lo más íntimo del político priista, es un hecho.
“Alito” no es ningún angelito. Y puede que no sea el santo de devoción de muchos, incluido el presidente López Obrador, sin embargo, se está moviendo todo el aparato del Estado para debilitarlo políticamente y, si no logran su cometido, es probable que “Alito” se debilite así mismo en su ámbito familiar.
Mientras tanto, sigamos como espectadores de primera fila en este teatro político y esperemos a ver el desenlace de una crisis matrimonial que ha anunciado su primera llamada, primera…
Twitter: @betotavira






