Comienza la fecundación de nuevos partidos

El cuarto embrión se está gestando desde la ultraderecha, ese ADN que nomás no puede con Morena ni con nada que se le parezca. Será el bebé fifí, el de la gente bien, bonita, adinerada y de apellidos compuestos la cual ya no encuentra su representación en las migajas que quedan del PAN

Discretos pero llenos de ambición. Así se encuentran ahora mismo los experimentados hacedores de partidos políticos y, otros improvisados, quienes sin esperar al funeral de las nomenclaturas que no sobrevivieron o que se quedaron agonizando –una vez que se dieron los resultados finales de la elección del 2 de junio– se han lanzado con la misma fuerza y optimismo de los espermatozoides en busca del óvulo anhelado.

Los fecundadores saben que tienen el tiempo a contrarreloj para que se geste el embrión que deberá nacer, sí o sí, en enero de 2025, fecha en la que la Ley General de Partidos Políticos (LGPP) establece que se deberá informar al Instituto Nacional Electoral (INE) la organización de ciudadanos que pretenda constituirse como partido político nacional.

Todavía sin forma en la cabeza, las nuevas semillitas van moviendo rápidamente su cola rumbo a la elección intermedia de 2027 con miras a que el producto nazca, crezca y se reproduzca en la elección presidencial de 2030.

Los preñadores de los nuevos partidos políticos son tan distintos como habitantes en el país: los inexpertos que se enfrentan a su primera vez; los infieles que les gusta andar de un lado a otro; los viudos a los que se les murió su alma gemela en las urnas y los que han hecho del arrendamiento de su cuerpo latino todo un negocio.

Lo interesante del boom de nacimientos que se avecina para enero próximo será conocer al padre biológico de cada nuevo partido político que, sabemos, no necesariamente será el que aparezca en los registros oficiales.

Al momento que escribo estas líneas las informantas de primera línea de Mi CISEN (Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional) me han hablado de cuatro proyectos que pretenden desembocar, cada uno, en un nuevo partido político.

Enfatizo la palabra nuevo, pues según lo que me cuentan, en ese cuarteto no se considera “la operación jarocha” a la que tendrá que someterse el PRI para reinventarse, y tampoco se está tomando en cuenta a los huérfanos del PRD que andan en búsqueda de un padrastro.

De los nuevos embriones de partidos políticos el que más les ha levantado la ceja a mis espías es el que presuntamente tendría un lazo con el empresario Ricardo Salinas Pliego, el magnate propietario de TV Azteca, Grupo Elektra, Total Play y Banco Azteca, entre otras importantes empresas.

A decir de mis informantas, una vez que pasó la elección gente muy cercana al tercer hombre más rico de México –según el listado reciente de la revista Forbes– comenzó a arrastrar lápiz y papel para evaluar de qué manera cumplirían con los requisitos mínimos que establece la Ley General de Partidos Políticos entre los que destaca: celebrar asambleas por lo menos en 20 entidades o en 200 distritos electorales y que en estas asambleas participen 3,000 afiliados por entidad o bien 300 por distrito electoral. ¿Estaremos en la sala de espera del nacimiento del Partido Azteca?

El segundo embrión tiene más forma: dista de la “izquierda progresista” y se parece más a la “derecha popular”, lo que quiera que eso signifique pero que, sin duda, pretende robarle a Morena el voto derechoso.

El tercer embrión del que me habló mi CISEN será parido desde Morena para sumarse a Morena. Dicho en lenguaje para guapos: a Morena ya no le gustó eso de andar haciendo “Tríos” con desconocidos (PT y PVEM) que, ni son para tanto y además salen muy caros, así que creará a su propio aliado para cuando así convenga, el mismo que será su “opositor” para cuando así convenga.

El cuarto embrión se está gestando desde la ultraderecha, ese ADN que nomás no puede con Morena ni con nada que se le parezca. Será el bebé fifí, el de la gente bien, bonita, adinerada y de apellidos compuestos la cual ya no encuentra su representación en las migajas que quedan del PAN.

Ya es un hecho. Ha comenzado la fecundación de nuevos partidos políticos como si no fuera ya lo suficientemente cara la partidocracia mexicana, incluso con las reformas que se avecinan para mandar a su casa a los plurinominales.

No necesitamos más partidos políticos, en México necesitamos menos políticos con los ideales distraídos que se venden al mejor postor. No hacen falta más fecundizadores, requerimos hombres y mujeres de una sola pieza que comprendan que este país es diverso y para todos se debe de gobernar.

*@betotavira

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