En un país homofóbico y lesbofóbico como México, Claudia Sheinbaum llegará a la Presidencia con gays y lesbianas en su círculo cercano de poder. Ya hemos consignado (con su autorización) en otra entrega previa de Política para guapos l@s polític@s que están fuera del clóset y en la cúspide del poder
Los colores del arcoíris ya comenzaron a iluminar a México. Esos tonos y otros más de la Bandera Inclusiva de la diversidad han puesto color a las calles y a los comercios desde el primer día de junio para celebrar el Mes del Orgullo, en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBT+, que se conmemora el 28 de cada año desde 1970.
Para algunos guapos que integramos esta comunidad es el momento de reconocer la lucha de hombres y de mujeres que, a partir de los disturbios de Stonewall en Estados Unidos, en 1969, han logrado avances en la defensa de nuestros derechos humanos; para otros guapos simplemente es el momento de generar visibilidad en una sociedad marginal.
Es un día de fiesta. Sin embargo, durante la Marcha del Orgullo en México (realizada el último fin de semana de junio) los distintos colectivos suelen hacer demandas a los gobiernos en turno, local y federal, para exigir los mismos derechos para todas las personas y con ello erradicar la discriminación hacia los integrantes de la comunidad LGBTTTIQA.
En ese mismo evento, los asistentes suelen levantar la voz para denunciar los crímenes de odio por homofobia, lesbofobia y transfobia que, en los últimos años, han colocado a México en el segundo lugar a nivel mundial con más casos registrados sólo después de Brasil.
Esto lo han documentado y denunciado a lo largo de los años periodistas como Alejandro Brito Lemus y Fernando del Collado. El primero, a través del suplemento “Letra S” del periódico La Jornada y, el segundo, a través de su libro Homofobia. Odio, crimen y justicia 1995-2005 en el que lanza un dato escalofriante: “Entre 1995 y 2005 se cometieron 387 crímenes de odio contra homosexuales. El 54 por cierto de las víctimas murieron acuchilladas, degolladas o estranguladas”.
El Orgullo LGBT+ también tiene sus historias recientes de luto. Los casos más mediáticos han sido el asesinato de le Magistrade del Tribunal Electoral de Aguascalientes, Jesús Ociel Baena Saucedo y su pareja Dorian Nieves Herrera, en noviembre de 2023, y el asesinato de la activista trans Samantha Gómez Fonseca, en enero de 2024, entre otros casos de crímenes de odio.
Esa es la realidad en la que también llegará a gobernar Claudia Sheinbaum en México, un país donde, por el simple hecho de amar a quien uno decide amar, durante 2022 fueron asesinadas por lo menos siete personas al mes, según un estudio de Statista Research Department.
Por eso es importante que la próxima presidenta de México reciba y escuche a los distintos colectivos de la comunidad LGBT+; por eso es urgente que Sheinbaum se comprometa verdaderamente con ellos; por eso es indispensable que Claudia comprenda que sólo se puede hablar de Orgullo sin sangre en la bandera del arcoíris.
Claudia Sheinbaum está frente a la única e irrepetible oportunidad de responder al llamado de las minorías y de los grupos vulnerables del país que eligió gobernar. Una oportunidad para cumplir sus demandas que, a pesar de los avances, siguen si alcanzar la equidad y la justicia.
En un país homofóbico y lesbofóbico como México, Claudia Sheinbaum llegará a la Presidencia con gays y lesbianas en su círculo cercano de poder. Ya hemos consignado (con su autorización) en otra entrega previa de Política para guapos l@s polític@s que están fuera del clóset y en la cúspide del poder.
Estoy convencido que esta es la gran oportunidad de Claudia Sheinbaum para impulsar el mayor número de políticas publicas, programas de gobierno (sobre todo de salud) y campañas publicitarias que permitan germinar un gobierno que elimine el luto de los colores del Orgullo. Y si así no lo hiciere, que la Bandera Inclusiva se lo demande.
*@betotavira






